domingo, 4 de mayo de 2014

DEBATES Y POLÉMICAS SOBRE LA REVOLUCIÓN SOVIÉTICA, la Urss y su andadura.



PENSANDO Y TRABAJANDO PARA ESTE ARTÍCULO-ASUNTO,...ME PREGUNTÉ PORQUÉ HASTA EL ÚLTIMO DÍA LA URSS SE SEGUÍA DEFINIENDO SOCIALISTA, SEGUIDORA DE LOS PRINCIPIOS MARXISTAS, LENINISTAS, ALGO O MUCHA STALINISTAS,...


A la vez al estar investigando,...me encuentro con una coordinadora de partidos comunistas de la antigua URSS,...¡,.me quedo perplejo y sigo investigando. Y doy con una entidad internacional la Unión Oriental de Europa, o algo similar-Unión Aduanera, formada por Rusia, Bielorrusia, Kazajistán, y Armenia, y a la que pronto podrían unirse Kirguistán y Tayikistán.- donde están desde Rusia, Bielorrusia, ( ¿Ucrania,?- acuerdos bilaterales,...-¡¡. )* y otras antiguas naciones-estados de la URSS,... ( Si tienen ganas,...pues lean casi todos los párrafos,...y hagan un esfuerzo intelectual,...saquen nuevas teorías revolucionarias, de futuro,...no paralicen sus cerebros,... Estamos en siglo veintiuno para el veintidós, y miren que seguimos entrándole a lo que pasó hace un siglo,...y meneándonos con herramientas teóricas más que romas, y poco utilizables,...¡¡ Entiendan este asunto no como renegar, sino como ponernos al día utilizando la máquina que tienes enfrente,...a la máquina de la imprenta artesanal,...me entienden el dicho,...¡¡.). EL QUE QUIERE ENTENDER PUES ESO,...A HACER LA REVOLUCIÓN DE LA HUMANIDAD,...¡¡. QUERÉIS NUESTRA TÁCTICA, ESTRATEGIA, PROGRAMA O CONSTITUCIÓN,...UF,...COMO SOIS,...HAY MEDIOS GLOBALES, REPARTIDOS POR EL PLANETA,...PERO NO SABEMOS Y NO QUEREMOS REHACER EL ROMPECABEZAS,...??-¡¡.

(*) Rectificado algo, el día 25 enero, 2.015,...¡¡)


/// "INTERNACIONAL

Putin intenta recrear la antigua URSS tras arrebatar Ucrania a la UE


Día 30/11/2013 - 13.22h / abc.es
El resultado final de la cumbre de los líderes de la Unión Europea con los de la de la llamada Asociación Oriental (Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Georgia, Moldavia y Ucrania) no ha podido ser más satisfactorio para Rusia. Las presiones surtieron efecto y Ucrania ha rechazado unirse al Acuerdo de Asociación con la UE. Kiev se dispone ahora a negociar con Moscú la entrega de ayudas económicas, la eliminación de aranceles y un nuevo contrato de gas con precios más ventajosos.
El ejemplo de Ucrania servirá para animar a otras repúblicas ex soviéticas que dudan en si inclinarse hacia Rusia o Europa. Tal es el caso de Moldavia, que aunque ayer firmó un preacuerdo de asociación con la UE, no las tiene todas consigo debido a la dura oposición de los comunistas. Armenia se decantó a favor de la Unión Aduanera rusa ya antes de la cumbre de Vilna. En tanto que Bielorrusia, sometida a un régimen de sanciones por la UE, es la que peores relaciones mantiene con Bruselas.
Este desalentador revés sufrido por la Unión Europea en su expansión hacia el Este anima al presidente ruso a poner en pie la «Unión Euroasiática», bloque de colaboración económica y política en el que se integrarían muchas de las repúblicas de la antigua Unión Soviética. Para construir este nuevo gigante estratégico partiría de la actual Unión Aduanera, formada por Rusia, Bielorrusia, Kazajistán, y Armenia, y a la que pronto podrían unirse Kirguistán y Tayikistán. Desean sumarse al bloque también Abjasia y Osetia del Sur, provincias separatistas de Georgra, así como el Transdniester que se ha desgajado de Moldavia. Incluso Siria figura en la lista de candidatos a la Unión.
Putin ha fortalecido además la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva integrada por Rusia, Armenia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán y Tayikistán. En el marco de ese tratado, Moscú tiene bases militares en Armenia, Bielorrusia, Kirguistán y Tayikistán. Pero la «Unión Euroasiática» quedaría incompleta sin Ucrania. Con la integración de esta república Putin habría construido un gigante económico y político muy similar a la antigua URSS y muy capaz de competir con China y Estados Unidos por el liderazgo mundial.

Dudas georgianas

Frente a estos ambiciosos proyectos del Kremlin, la Asociación Oriental auspiciada por la UE es una iniciativa que la Comisión Europea puso en marcha en 2009 para «promover la democracia» y preparar a sus miembros para una eventual futura adhesión a la Unión. No parece que vaya a tener mucho futuro. De los seis miembros de la Asociación Oriental el único que por ahora camina hacia la UE es Georgia, que también ayer firmó un preacuerdo de asociación. El rumbo georgiano, no obstante, depende de que las nuevas autoridades del país no cambien de idea y modifiquen su política exterior. Azerbaiyán, que ha suscrito en la cumbre un convenio para facilitar el trámite de visados a sus ciudadanos cuando viajen a la UE, no está por la labor de aplicar las normas democratizadoras europeas. Además, Bakú teme que un excesivo acercamiento a la UE soliviante a Rusia y ésta utilice como presión la palanca de Nagorno-Karabaj, territorio que disputa a Armenia.
Así las cosas, la noticia de que Yanukóvich no firmó el Acuerdo de Asociación provocó que los líderes de la oposición ucraniana exigieran la dimisión del presidente del país, Victor Yanukóvich. Así lo hicieron ante unos 10.000 manifestantes reunidos en Kiev, que acogieron con abucheos la decisión adoptada por Yanukóvich. ///.

La revolución soviética-bolchevique y otras fuerzas políticas de izquierdas,...Las revoluciones políticas y sociales crean muchos conflictos intersociales, interpolíticos, se podría decir,...Es casi todo contra todo,...esto sobre todo en las sociales y proletarias,... Todo este nuevo asunto que planteamos,...debe ser enfocado y estar basado en mucho materialismo y objetividad,....dejando los sentimientos, los idealismos y subjetividades,...

Encontronazo del partido bolchevique con las izquierdas comunistas rusas y las socialistas de izquierdas alemanas en el asunto del tratado de Brest-litovk.

: Los chantajes de Lenin al partido bolchevique,...planteó al menos dos veces su dimisión si no le hacían caso en el C.C. ( En la UCCO,  -una organización comunista española, de donde digamos que procedemos- también el camarada "Sierra", jefe supremo- hacía amagos de dimisión,...así creo recordar también que el camarada "Sanchez Robles" hizo ciertos movimientos de amagos de dimisión,...interpretaba hartazgo para que el personal apretara fila en su política,...a sus posiciones y mandamientos,...( este militante, es dirigente actual de PCE en Andalucía,...¡¡), tanto en PC (UR), como en UCCO,...¡¡. Quizás sean éstas, formas de hacer política y liderazgo,...¡¡; al final el cántaro se rompe de tanto llenarlo de amagos y casi caprichos,...aunque todo es política,...esos líderes mencionados hicieron muy poco por mantener a la U.C.C.O. COMO UNA ORGANIZACIÓN COMUNISTA,...-se disolvió en 1.983, después de unos diez años de su creación,...¡¡¡-; los archivos de la misma está en la sociedad: search.socialhistory.org.  / International institute of social history /; por si alguien quiere acceder a ellos,...nosotros hemos entrado en contacto con dicha entidad,...¡¡ pero aún no hemos sabido entrar en los archivos ¡¡.

Por lo que se ve hay que ir al futuro para comprender el hoy y el pasado,...¡¡.

: No obedecía al C.C. en los sucesos de la asamblea panrusa de los soviets,..ya que éste-aquél- fue con escolta al congreso,...y arengó,...y los delegados le apoyaron en su  discurso y proclamas,...a sus directivas para tomar el poder con el partido bolchevique,...que aún no quería,...él, por esta treta obligo a tomar el asalto al poder y derrota del gobierno burgués provisional eserista-menchevique,...- ( Pero le echó cojones al asunto,..¡¡). Estuvieron a punto de ser detenido,...si hubiera pasado, quizás le hubieran fusilado,...y dejado al P.C.b. sin su líder,...- ¡¡ qué era, cuando los demás lo dejara que fuera,...¡¡.


ESTUDIANDO LA HISTORIA, LAS BIOGRAFÍAS, LAS ENTIDADES,...RELACIONANDO LOS CONOCIMIENTOS ADQUIRIDOS,...Y UTILIZANDO LA DIALÉCTICA MATERIALISTA SE PUEDEN VALORAR SUCESOS DE LA LUCHA DE CLASES Y PROYECTAR CORRECTAS LÍNEAS POLÍTICAS PROLETARIAS; O POR LO MENOS PARA QUE NO NOS ENGAÑEN COMO A BOBOS LOS DIRIGENTES BURGUESES INFILTRADOS EN EL SENO DE LA CLASE OBRERA-POPULAR, LA HUMANIDAD,.


LA REVOLUCIÓN SOVIÉTICA RUSA Y LA OBRERA-POPULAR CHINA,...SON ACTOS IMPORTANTES DENTRO DE LA LUCHA DE CLASES MUNDIAL,...DENTRO DE LA REVOLUCIÓN PROLETARIA MUNDIAL,...Utilizamos todavía terminología y quizás hasta concepciones con poca potencialidad revolucionaria,...¡¡. En la primera guerra mundial el ambiente estaba calentito,...bastante idóneo para una revolución proletaria-popular en casi todo el Planeta,...¡¡. La izquierda comunista, e incluso la trotskista le echaron la culpa a Lenin, otros a Stalin,...ya que no quería éste que las tropas digamos soviéticas fueran al campo de batalla alemán,...-o bien a ayudar a los revolucionarios, o bien directamente derrotar el gobierno en ejercicio,...-o que al no firmar los acuerdos de B.L. y seguir guerreando sería-hubiese sido lo mejor, lo más correcto,...lo más internacionalista proletario,... Realmente para saber el politiqueo,...de altura, la geopolitica,...e incluso la geoestrategia,...hay que estar muy arriba,...o ser un lince investigador y tener buenos contactos en altas esferas,...

CON LO POCO INVESTIGADO YA CASI PODRÍAMOS DAR UNA TESIS,...ALGO SUPERFICIAL,...pero nos sirve para este trabajo: " Como organización de poder que era el partido bolchevique, hay que plantear qué objetivos estratégicos proyectaban; el comunismo en Europa y global,...el capitalismo mancomunado de naciones,...o el socialismo en Rusia, y donde más pudiera,...o el desarrollo capitalista estilo alemán en Rusia,...hay muchas decenas de preguntas pendientes de formular y de hecho en existencia, por parte de muchas gentes de ahora, de antes y quizás del mañana,...SE DICE QUE LENIN ERA UN ENAMORADO DE LAS PLANIFICACIONES CAPITALISTAS ALEMANAS,...E INCLUSO AMERICANAS DE EE.UU. de N.A. A la vez era muy rígido, severo y serio en el asunto de la economía, administración,...vamos en los asuntos generales del país,...era lo que se dice un jefe de estado,...una figura de estado,...y como tal se le venero, como dirigente estatal soviético,...de Rusia,...Este partido,...aunque según parece fue Lenin el que dió la cara con Trotsky ante el congreso panruso de los soviets de obreros y soldados,...arengando en tomar el poder ya,...aunque todo estaba preparado,...hacía falta tomar la decisión redifinitiva,...casi todo está explicado en el Internet,...aunque hay que buscar bastante, analizar,...valorar y digamos "rejuntar" cuestiones políticas,...LA CUESTIÓN ES QUE SE TOMA EL PODER POLÍTICO,...SE LANZAN DECRETOS Y LEYES,...DECRETANDO EL PODER SOVIÉTICO,...SE TOMAN MEDIDAS POLÍTICAS, MILITARES,...se dan enfrentamientos entre partidarios y contrarios del poder soviético-bolchevique ( s-b/b-s),...No todos los delegados soviéticos estaban de acuerdo,...aunque sí la mayoría ( algo más del 60 por ciento) con el asunto de la toma del poder,...y el derrocamiento del poder burgués,...de la llamada izquierda moderada burguesa, y la burguesía democrática,...dentro del P.bol. también había dudas,...en el C.C.,...por eso Lenin se desplaza sin permiso, según está escrito, al Congreso de los Soviet en la Ciudad de San Peterburgo; fue como un puchs al partido,...salió bien el asunto,...se corre digamos la voz,...y se constituyen poderes soviéticos-bolcheviques y de otros calibres en Moscú,...y otras ciudades,...SEGÚN HEMOS LEÍDO, LOS SOLDADOS, Y SOBRE TODO LOS MARINEROS NO QUERÍAN MÁS GUERRA,...NO QUERÍAN MORIR MÁS,...SI LOS BOLCHEVIQUES NO PARABAN LA GUERRA ELLOS SERÍAN INCLUSO DERROTADOS POR LOS SOLDADOS,...


VISTO ESTO,...y Lenin estaba informado,...había que tomar el poder y así detener la guerra, trabajar para la paz con los aliados, enemigos,...sobre todo según parece con Alemania,...Se da la paz y acuerdo de B.L.,...es humillante,...¡¡,...y la izquierda comunista,...sectores de la burguesía,...contra la misma, contra el nuevo poder obrero-campesino-soldados,...llevado por los bolcheviques y las organizaciones que les apoyaban,...grandes sectores de organizaciones soviéticas,...y quizás, porqué no,...de otras fuerzas imperialistas,...quizás algunas de las enfrentadas al eje alemán,...que finalmente a los pocos meses de la paz B.L. capituló,...perdiendo la guerra,...ante Francia, Gran Bretaña,...


El poder (b-s/s-b) medio se consolida,...enfrenta insurrecciones varias,...y al año aproximadamente una guerra civil,...de los blancos-burguesía y el imperialismo del bloque ganador, Francia, EE.UU. de n.a., GB,...y a la vez la izquierda que quería seguir mandando al ejercito soviético a Alemania,...para continuar la revolución proletaria,...¡¡ -¡¡ QUE HUBIERAN IDO LOS REVOLUCIONARIOS DE LAS IZQUIERDAS VARIADAS ANTIBOLCHEVIQUES, O ANTILENINISTAS,...¡¡- Los soldados no querían más guerra imperialista,...incluso no querían alistarse al ejercito rojo,...se creó uno de voluntarios,...pero al poco tiempo fue obligatorio,...ES POSIBLE QUE YA DESDE AQUÍ,...DESDE ESTOS MOMENTOS SE PLANTEARA DEFINITIVAMENTE EL " SOCIALISMO EN UN SOLO PAÍS", PORQUE NO SE PODÍA,...POR AHORA HACER OTRA COSA,...RESISTIR Y CONSTRUIR O RECONSTRUIR AL PAIS,...Y,...eso llevara al poder opresivo, impositor, burocrático,...de unas alianzas piramidales entre elementos que se decían revolucionarios, internacionalistas,...al patriotismo nacionalista,...que condujo al patriotismo-imperialista,...pero se decían y seguían llamando marxistas, leninistas,...EL ESTADO CON ESCUDO PROTECTOR, PATERNALISTA Y OPRESOR A LA VEZ,...CREÓ, MEJOR DICHO SE CREÓ,...EN LA SOCIEDAD SOVIÉTICA UNA NUEVA CLASE, PARECE QUE ANTES NUNCA VISTO,...QUE HACÍA LAS VECES DE UNA BURGUESÍA ESTATALIZADA,...- EL GRUPO COMUNISTA PROLETARIO INTERN.MÁLAGA, LA DEFINIMOS UNA VEZ COMO BURGUESÍA PRUSIANA,...PORQUE  LEÍMOS COMO QUE LA BURGUESÍA BUROCRÁTICA, DE ESTADO PRUSO-ALEMÁN DESARROLLO EL CAPITALISMO DE FORMA ESTATAL,...O ALGO SIMILAR,...ERA UNA SOCIEDAD PIRAMIDAL, SEVERA,...Y DE POTENTE ECONOMÍA. También por lo que se ve,...militares zaristas, burgueses,...y otros se aliaron al poder b-s, por la cuestión de imponer disciplina, defensa patria rusa,...desarrollo económico,...En esta situación las estructuras esenciales de un estado estaba en marcha,...como les decíamos a Rev. o Barb.org, en su momento,...después de este estado, situación económica,...los currantes -OBREROS-CAMPESINOS,...JÓVENES, ANCIANOS,... sometidos a trabajar para la Rusia-capi-bolche-soviética, de la nueva clase dominante estatalizada,...casi una forma falangista de sociedad,...valoración que hacíamos a dicha web,...y en otros documentos elaborados por el GCP.Internacionalista.Málaga,...POR ESTOS Y OTROS MOTIVOS ESTAMOS CONTRA EL TROTSKISMO EN GENERAL,...CONTRA LA IZQUIERDA COMUNISTA,...CONTRA LOS ALTERNATIVOS,...CONTRA EL MAOISMO DESARROLLADO,...EL ACTUAL,...DE LOS GRUPOS Y PARTIDOS,...DE LOS STALINISTAS PARTIDOS O PROSOVIÉTICOS EN GENERAL,...DE ANTES Y DE LA ACTUALIDAD,...POR  UNOS MOTIVOS U OTROS,...QUE SOMOS CONSCIENTES DE ESPECIFICAR ALGO MÁS. En general es posible que la mayor parte de la población apoyara o no se encontrara muy a disgusto con ese poder estado,...con su gobierno "pacifista", y sobre todo patriótico,...a escondidas imperialista,...como era posible todo esto,...? y defensor ante Polonia, Japón,...y el imperialismo en general,...- ( aunque hay que especificar caso por caso,...o hecho por hecho,...) -. LAS LUCHAS INTERNAS EN EL PARTIDO,...EN EL ESTADO,...ERA NORMAL QUE SE SOLUCIONARAN MUCHAS DE ELLAS CON EJECUCIONES, DEPORTACIONES,...y que fuera el sector estalinista el dominante durante varias décadas,...quizás las otras tendencias tampoco hubieran sido garantía de una correcta sociedad social-comunista marxista proletaria popular,...EL PODER Y LAS REVOLUCIONES QUIZÁS SEAN MÁS FÁCILES DE CONSEGUIR O REALIZAR,...QUE FUNCIONAR COMO UNA SOCIEDAD SOCIALISTA-COMUNISTA, QUE CONSTRUIR UNA SOCIEDAD SOCIALISTA Y UNA LIBERACIÓN SOCIAL DE LA HUMANIDAD,...DE LA CLASE PROLETARIA Y POPULAR,...Volvemos a decir, todo hay que analizarlo,...siempre que tengamos fuerzas suficientes,...¡¡. Como hemos dicho más de una vez, no solo es suficiente con censurar o criticar sino que hay que decir lo que opinamos que se debería de haber realizado,...qué hubiéramos propuesto o realizado nosotros en esas coyunturas si hubiésemos sido los dirigentes del estado soviético,...¡¡.

LA IZQUIERDA COMUNISTA

Hay sectores de Izquierda comunista que son antibolcheviques, antileninistas,...como por ejemplo GCI,  DE BÉLGICA; esta organización al menos tiene un documento composición crítica al leninismo, al estalinismo,...y denuncian "el pego" sobre la URSS y la construcción del socialismo-comunismo en Rusia,...dicho documento y otros, lo tenemos archivado y vamos a comentarlo e incluso con ciertas críticas al mismo mensaje y fondo de la cuestión,...



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LA IZQUIERDA TROTSKYSTA

En general son prosovieticas hasta el tuétano,...leninistas, bolcheviques,...y muy muy antiestalinistas,...Esto última postura porque fueron anulados o derrotados por la fracción estalinista,... EN EL FONDO ERAN DE LA MISMA POLÍTICA O TENDENCIA O ESCUELA POLÍTICA,...[ LOS TROTSKISTAS CUANDO EJERCIERON,...Y EN LA ACTUALIDAD, EN LO PROFUNDO,...SON COMO LOS ECOLOGISTAS ANTE LOS SERES HUMANOS; QUIEREN CONSERVAR LAS COSAS, LOS ANIMALES, LAS PLANTAS,...LA HUMANIDAD CASI NO LES INTERESA,...PORQUE SON LOS QUE ESTÁN MATANDO LA VIDA, LOS AIRES, LOS MARES,...EN EL PLANETA,...SOMOS LOS MALOS,...Y ENTRE ELLOS LOS MÁXIMOS MALOS SOMOS LOS PROLETARIOS COMUNISTAS,...]. ELLOS AL SER LOS LISTOS,...PUES DIRIGEN A LOS OBREROS,...Y CUANDO ÉSTOS VAN POR OTRAS VÍAS,...POR SU CAMINO DIGAMOS,...PUES LOS BOICOTEA, LOS REPRIMEN CON FUERZA SI PUEDEN,..Y SI ES EL CASO,...SIEMPRE DICIENDO DE QUE NO HAY UN PARTIDO OBRERO QUE DIRIJAN LAS LUCHAS OBRERAS PARA LA REVOLUCIÓN,...Y EN REALIDAD NO LO CONSTRUYEN ELLOS TAMPOCO,...QUIEREN QUE SEAN LOS  ORIGINALES,...AQUÍ EL PSOE-PCE-IU,...Partidos que ya están en el campo de la burguesía imperialista,...en efecto,...en la practica,...ellos los trotskistas, haciendo todo el tiempo acciones,...que hacen el caldo gordo a esos partidos y al capital en definitiva,...hablan de la revolución socialista,...pero no la quieren a la vista,...e incluso si se la dan regaladas al final a la clase obrera la tendrá acogotada,...eso y esto es lo que hay. Estas tendencias políticas son fruto de mentalidades de fracciones sociales,...no salen las cosas de por si solas,...



  1. /// Acerca de los ataques de neo-estalinistas - Clase contra Clase

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    15/10/2013 - El retorno del estalinismo más rancio y la leyenda del trotskismo ... por lo mejor de los oposicionistas de izquierda al estalinismo, o si por el contrario es ... y enla lucha de clases) al estalinismo, es decir, contra el trotskismo.

  2. Trotskismo vs. frentepopulismo en la Guerra Civil Española

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    Los estalinistas, que habían sido los primeros en entrar al gobierno de frente popular y los ... la Oposición de Izquierda trotskista en España a principios de los años 30. .....La lucha de Trotsky contra la burocracia en ascenso comenzó con la  ...

  3. Rebelion. La larga sombra del estalinismo

    www.rebelion.org › Opinión › LA IZQUIERDA A DEBATE



    16/9/2012 - En la lucha contra el fascismo; en lo que se refiere a las alianzas y .....corriente de la izquierda marxista opuesta al estalinismo; el trotskismo.

  4. Sobre el septuagésimo aniversario del asesinato de León Trotsky

    https://www.wsws.org/es/articles/2010/aug2010/span-a24_prn.html



    24/8/2010 - Entre 1923 y 1933, la Oposición de Izquierda trata de lograr que el ... La lucha que Trotsky entabló contra el estalinismo se desarrolló en base  ...

  5. Nota sobre el stalinismo y el trotskismo - Bureau of Public Secrets

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    Nota sobre el stalinismo y el trotskismo .... Ahora la atención se centró una vez más en la lucha contra Francia, mientras que la amenaza ... la “Oposición de Izquierda”, lo que significaba una oposición dentro del Partido Comunista de Rusia,  ...

  6. Estalinismo - Wikipedia, la enciclopedia libre

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    Comunismo de izquierda ... Estalinismo o stalinismo es un término utilizado para referirse a la teoría y práctica asociada al ... la figura de Stalin (ligados en gran medida, aunque no necesariamente, al trotskismo), en referencia ... son virulentamente anti-estalinistas, considerando a Stalin como un contra-revolucionario que  ...

  7. China y el trotskismo - CEIP - León Trotsky

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    La lucha teórica y política; contra el imperialismo, la burguesía “nacional” china y el ....Dirigida por los zig-zags a izquierda y derecha de Stalin-Bujarin y la III ... por estudiantes que llegaban de Moscú la batalla de Trotsky contra el stalinismo.

  8. La Izquierda Comunista, Trotsky y el POUM - la Revolución española

    revolucionespanola.elmilitante.org/articulos/mh_3.htm



    Trotsky, ya había constituido en la URSS la Oposición de Izquierda (OPI) para luchar.... lleva una lucha irreconciliable contra la llamada burguesía republicana ..... El campo para que las JJSS fueran ganadas al estalinismo se abría de una  ...

  9. Anti-estalinista izquierda, Trotskismo, Comunismo Izquierda ...

    centrodeartigos.com/articulos-utiles/article_110424.html



    Anti-estalinista izquierda, Trotskismo, Comunismo Izquierda, Anarquismo, ... La nueva izquierda, Figuras notables en la lucha contra la izquierda estalinista.

  10. La clase imprevista: La burocracia soviética vista por León Trotsky ...

    www.herramienta.com.ar/.../la-clase-imprevista-la-burocracia-sovietica-v...



    ¿Por qué Trotsky, el publicista, el crítico despiadado del estalinismo que ... de la plataforma de la oposición de la izquierda internacional sobre la cuestión rusa, ... de la oposición ante la lucha de clases de los trabajadores contra el Estado,  ...///.

LA IZQUIERDA MAOISTA

Leyendo las obras de Mao Tse Tung,...observamos ciertas cooperaciones y ciertas disputas, encuentros y desencuentros, que se diría hoy día en los medios alternativos,...

Maoismo histórico. La mejor realidad y objetividad es lo desarrollado por el PC CHINO, durante su existencia y su realidad actual,...La toma del poder por parte del partido y fuerzas variadas el poder estatal, en la sociedad o país chino,..

Maoismo actual. Está nucleado en MRI,...se rompió hace unos años,...hay dos tendencias al menos. La iniciada hace unos treinta años,...donde críticos de B. Avakian, forman una tendencia y la herencia,...del MRI,...la otra son las revisionistas de una u otra tendencia encabezada por B.A., Pachandra,...nos parece que es así el nombre del dirigente comunista de Nepal que ha conveniado con el imperialismo y ha abandonado la acción maoista revolucionaria,...

[[ Esta nota que introducimos en 2,7,2.014, es para decir en plan telegrama,..."que tampoco hay que ser masoquistas,...estar ahí machacando sin dar resultados,...debido principalmente a que los multiimperialismos no te dejan,....es para casi nada,...POR ELLO HABÍA QUE VER LAS COSAS MÁS EN SU AMPLITUD UNIVERSAL,...EN LAS RR.SS. DE PRODUCCIÓN ACTUALES IMPERICAPITALISTAS EN TODO EL PLANETA,...; de esta idea algo decíamos en otros artículos, o bien a alguna entidad comunista,...Y EN TEORÍA GENERAL EXPUESTA Y ARGUMENTADA SOBRE LAS PERSPECTIVAS SOCIALES DEL SIGLO XXI,...TAMBIÉN SOBRE LA TEORÍA DEL COMUNISMO TOTAL E INTEGRAL,...Y LAS IDEAS-TEORÍAS SOBRE REVOLUCIÓN DE LA HUMANIDAD,...Cuando las coas no salen,...no es solo porque el personal se ha convertido en revisionista y ya está,...hay más cuestiones,...¡¡- reflexionen sobre esto,...seguimos nosotros también reflexionado sobre esto,...damos opiniones en diversos trabajos editados,...]].


///  camarada prachanda, nepal


LA IZQUIERDA MAOISTA-STALINISTA

Desde pcr ee.uu.,...hasta en que dejan de ser prosovieticos, de forma explicada con socialismo científico, y mh-md,...pro chinos, maoistas,...bolcheviques leninistas,...y ahora bob avakianistas,...casi igual le ocurre al PC del Perú, con Abimael Guzman,...o camarada-presidente gonzalo,...



  1. /// Estalinismo - Wikipedia, la enciclopedia libre

    es.wikipedia.org/wiki/Estalinismo



    Estalinismo o stalinismo es un término utilizado para referirse a la teoría y ... Con estas premisas, otros comunistas y socialistas, así como los capitalistas, por .... de partidoscomunistas: prosoviéticos, proalbaneses u hoxhaístas, y maoístas o  ...
    ‎Características - ‎El estalinismo como teoría ... - ‎Estalinismo económico y político

  2. Maoísmo - Wikipedia, la enciclopedia libre

    es.wikipedia.org/wiki/Maoísmo



    Estalinismo · Guevarismo ... Por ejemplo, el Partido Comunista de Nepal (Maoísta) se diferencia de otras organizaciones, como el Partido Comunista de Nepal  ...

  3. Comunismo - Wikipedia, la enciclopedia libre

    es.wikipedia.org/?title=Comunismo



    Las doctrinas de las diversas corrientes comunistas coinciden en la necesidad de .....Los antirrevisionistas, estalinistas y maoístas consideran a la Cuarta  ...
    ‎Socialismo - ‎Historia del comunismo - ‎Críticas al comunismo - ‎Leninismo

  4. Sectas comunisteras, ultra "estalinistas", ultra "maoistas" y "hoxistas ...

    sites.google.com/site/.../sectas-ultra-estalinistas-ultra-maoistas-y-hoxistas



    El "comunismo" de Judas y la nebulosa "nini". ... Ultra“estalinistas” y ultra“maoístas” entrecomillados, pues el autor aprecia la ingente aportación al Socialismo  ...

  5. Sectas ultra "estalinistas", ultra "maoistas" y "hoxistas":

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    21/2/2012 - Ultra“estalinistas” y ultra“maoístas” entrecomillados, pues el autor aprecia la ingente ... Foro Comunista - El foro oficial de Acción Comunista.

  6. Arenas sobre el maoismo y el “stalinismo” - Fracción Proletaria

    fraccionproletaria.wordpress.com/.../arenas-sobre-el-maoismo-y-el-stalini...



    20/2/2012 - El Partido Comunista de China, los albaneses y otros partidos mantenían una ... Y que conste que antes yo era más maoísta que estalinista.

  7. Partido Comunista Obrero Español - Acerca del maoísmo

    www.pcoe.net/pcoe/editorial/501-acerca-del-maoismo



    18/8/2013 - Ésta cobró fuerza en el Movimiento Comunista Internacional tras la muerte... En nuestros días, el maoísmo continúa siendo la base ideológica ...

  8. Partidos de extrema izquierda

    www.historiaelectoral.com/pei.html



    FIC Frente de Izquierda Comunista, (maoísta), PTE Partido del trabajo de ... PCEML P.Comunista de España Marxista-Leninista (estalinista, continuador del  ...

  9. Leninismo, Trotskismo, Estalinismo, Maoísmo……¿Para cuándo la ...

    reflexionesdeunindignado.over-blog.es/article-leninismo-trotskismo-estal...



    12/12/2013 - Leninismo, Trotskismo, Estalinismo, Maoísmo… ... todo el mundocomunista se puede sentir orgulloso, ¿alguien se imagina las decisiones que  ...

  10. Izquierda Comunista no es estalinismo ni trotskismo sino revolución ...

    https://es-es.facebook.com/...Comunista...estalinismo.../62982026371783...



    Página de difusión de las posiciones de la Izquierda Comunista. .... socialistas ycomunistas (y a todas sus versiones estalinistas, trotskistas, maoístas, etc.)  ...///.

HAY ORGANIZACIONES COMUNISTAS QUE SON MAOISTAS Y A LA VEZ ESTALINISTAS-PROSOVIÉTICAS, PORQUE DEFIENDEN Y APLICAN LAS EXPERIENCIAS SOVIÉTICAS HASTA CIERTA FECHA O REALIDADES-SITUACIONES,...

ESTO ES ASÍ PORQUE SOBREVALORAN LA REALIDAD E HISTORIA DE LA URSS, LA REVOLUCIÓN SOVIÉTICA,...EN SUS ASPECTOS INTERNOS Y EXTERNOS,...EN LAS ACTUACIONES EXTERIORES COMO PAÍS-ESTADO,...Y EN SUS REALIZACIONES SOCIO-ECONÓMICAS DE CARA A LA POBLACIÓN OBRERA Y POPULAR,...

VALORAMOS COMO REVOLUCIÓN SOCIAL, O REVOLUCIÓN POLÍTICA,...QUE ES ALGO MUY DIFERENTE,...LA REVOLUCIÓN RUSA DE OCTUBRE DE 1.917; es una revolución de fuerzas obreras-populares contra el poder burgués de aquel momento,...El proceso revolucionario comprendió al menos desde 1.905 hasta Octubre 1.917, donde se culminó una larga fase, con la toma del poder de organizaciones obreras-populares de poder, como los soviets, el partido bolchevique y algunas fuerzas más de izquierda,...TODA ESTA FASE LA VALORAMOS COMO PROPIA DE UN PROYECTO QUE SE CONSOLIDA Y CULMINA,...EN SU ASPECTO TÉCNICO,...LOGRAN LOS OBJETIVOS DE TOMAR EL PODER Y DERROCAR A LAS CLASES EXPLOTADORAS CAPITALISTAS, IMPERIALISTAS,...ASENTADA EN ESE ESTADO QUE YA HABÍA DERROCADO AL ZARISMO,...EN EL SENTIDO QUE GOBERNABAN DESDE HACÍA UN TIEMPO FUERZAS BURGUESAS,...MANDABA LA BURGUESÍA ALIADA CON SECTORES DE IZQUIERDAS Y OTRAS DEMÓCRATAS,...



  1. La caída del zarismo en rusia - Slideshare

    www.slideshare.net/Aggelma/la-cada-del-zarismo-en-rusia

    2/2/2012 - 1905 - febrero de 1917 Material de apoyo 4ºESO LA CAÍDA DEL ZARISMO EN RUSIA; EL IMPERIO RUSO HASTA 1917; SISTEMA POLÍTICO  ...

  2. La caída del zarismo - Ensenanzas

    iris.cnice.mec.es/kairos/ensenanzas/.../revolucionrusa_02_01.html

    Ministerio de Educación, Política Social y Deporte ... La Revolución rusa - La caída del zarismo. espacio. La participación de Rusia en la I Guerra Mundial fue  ...

  3. Revolución Rusa de 1917 - El Rincón del Vago

    html.rincondelvago.com/revolucion-rusa-de-1917_2.html

    Revolución Rusa de 1917. Historia universal contemporánea. Situación económica,política. Estructuras sociales. Caída del Zarismo. Unión Soviética. Nueva ...

  4. Historia Universal Rangel: Caída del Zarismo, La revolución ...

    historiauniversalrangel.blogspot.com/2012/09/caida-del-zarismo.html

    20/9/2012 - Caída del Zarismo, La revolución Socialista, Consecuencias y La nueva Economía PolíticaCaída del Zarismo. Una vez lograda la destitución  ...

  5. Revolución Rusa: Ahora, estudiemos "la caída del Zarismo" más a ...

    wwwrevolucionrusa1917.blogspot.com/.../ahora-estudiemos-la-caida-del...

    6/5/2012 - La caída del Zarismo en Rusia: 1905- febrero de 1917. ... El sistemaPolítico Ruso en la época del zarismo a principios del sigo XX. Monarquía  ...

  6. Historia de Rusia (1892-1917) - Wikipedia, la enciclopedia libre

    es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_Rusia_(1892-1917)

    ... 5 Los gobiernos de Stolipin y Kokovtsov; 6 Política balcánica activa (1906-1913); 7 Rusia en la guerra mundial (1914-1916); 8 Caída del zarismo; 9 Enlaces  ...

  7. 1 La caída del zarismo en Rusia [1905 y febrero de 1917] | Cuentate

    ojkakalvellido.blogspot.com/.../1-la-caida-del-zarismo-en-rusia-1905-y.h...

    21/2/2012 - 1 La caída del zarismo en Rusia [1905 y febrero de 1917]. El fin del ...Había fuerte presión hacia los opositores y las libertades políticas eran  ...

  8. Caída del Zarismo | Revolución Rusa de 1905

    viridianaquetzahh.wordpress.com/2010/03/17/caida-del-zarismo/

    17/3/2010 - Esto provoca la caída de Lwow y el ascenso de Kerenski a primer ...representante de las fuerzas políticas liberalburguesas, trataba de  ...

  9. Caída del Zarismo : revolución del '17 - Biblioteca Digital

    bdigital.uncu.edu.ar/582

    La modernización capitalista de la economía ha engendrado tensiones sociales y políticas novedosas que auguran tiempos de cambio. Dos nuevas clases  ...

  10. Maricela Cota Cota : CAIDA DEL ZARISMO (resumen)

    maricelacota.blogspot.com/2012/09/caida-del-zarismo-resumen.html

    17/9/2012 - CAIDA DEL ZARISMO (resumen) ... llamar a la construcción de un Parlamento, pero no tenía ya la fuerza política necesaria para imponerse.



IZQUIERDASOCIALDEMOCRATA ALEMANA  Y LA IZQUIERDA COMUNISTA RUSA-ANTILENINISTA

/// Tratado de Brest-Litovsk de 1918
Frenazo a la Revolución
EDICIONES ESPARTACO INTERNACIONAL
Guy Sabatier

El “acoplamiento” monstruoso de Lenin y de Hindenburg

(Rosa Luxemburgo)


ROSA LUXEMB. WWW. EDIC. ESPARTACUS

".../...zación del atentado, Andreiev, escapará igualmente a la represión y se unirá a las tropas del anarquista Makno en Ucrania (los S.R. de izquierda que participaron en la Maknovichna cometieron dos atentados contra Blumkin, al cual le reprochaban su adhesión al bolchevismo)*. Los periódicos S.R. de izquierda fueron prohibidos, pero el partido mismo no fue declarado ilegal. Una resolución del 15 de julio de 1918 autorizaba a los miembros del partido S.R. de izquierda a ocupar asiento en los Soviets a condición de que desmintiesen categóricamene toda participación por su parte «en el asesinato y en la revuelta que le había seguido». Para eludir la expulsión de los Soviets, muchos S.R. de izquierda consintieron en esta desaprobación de la acción decidida por su Comité central.
       En un primer momento la represión quedó, pues, limitada pesar de las quejas de la delegación alemana, especialmente del nuevo embajador Helfferich que reclamaba más condenas. Resulta evidente que los bolcheviques no quisieron agravar las dificultades que tenían en el campo y en el ejército, con
una severidad excesiva respecto de los S.R. de izquierda.

A continuación:
El partido S.R. de izquierda se dividió en varias tendencias. Los extremistas, como Kamkov e Irina Kajovskaya, formaron un grupo terrorista clandestino que, entre otras cosas, organizó el atentado contra el comandante de las tropas alema-,..../....
--------------------
*A propósito de la colaboración de los S.R. de izquierda en la lucha de
los libertarios en esta región, se encontrarán informaciones en el libro
de A. Skirda: «Makno, el cosaco de la Anarquía», publicado recientemente
por cuenta del autor.
208

.../...nas en Ucrania, el mariscal de campo von Eichhorn; su autor, Boris Donskoi, fue colgado en Kiev el 10 de agosto de 1918 por decisión del Consejo de guerra alemán. Sin embargo, los principales miembros del Comité central de los S.R. de izquierda, entre ellos María Spiridonova, comparecieron ante «un tribunal revolucionario» (el 27 de noviembre de 1918) que no les condenó más que a penas bastante suaves, de las que fueron amnistiados unos días más tarde «por los servicios prestados a la causa revolucionaria». Además, los bolcheviques dejaron a Natanson la posibilidad de partir para el extranjero (era uno de los dirigentes S.R más antiguos, a la izquierda del partido desde hacía mucho tiempo, que había preparado la coalición con los bolcheviques participando desde 1905 en los grupos de combate mantenidos por Lenin y especializados en las expropiaciones, así como en toda clase de ataques a mano armada). En cuanto a Prochian (Popov, según V. Serge), que había conducido la acción en la sede central de Correos, murió en libertad poco tiempo después y Lenin le dedicó incluso un artículo necrológico.

La represión se hizo algo mayor en los meses y los años siguientes, sobre todo con relación a María Spiridonova y los S.R. de izquierda que proseguían su agitación en el campo. Así, el 18 de febrero de 1919, ésta y un gran número de miembros de su partido fueron detenidos de nuevo y acusados de «fomentar un complot». María Spiridonova, tratada «de histérica», fue internada en un «sanatorio» (de hecho, una prisión camuflada) donde se agravó su tuberculosis y del que se evadió, escapando así a la muerte. Consiguió ocultarse hasta octubre de 1920 en Moscú, pero aquejada de tifus como cientos de miles de personas, los bolcheviques consiguieron detenerla definitivamente en una redada. Detenida, hizo una huelga total, de hambre y de sed,¡durante 13 días! Traslada -209- da a un hospital siquiátrico, consiguió sobrevivir y fue puesta después en residencia vigilada por la Checa a 80 kms. de Moscú. Sus últimas noticias datan de junio de 1922 en una carta en que su amigo, Ismailovich, pedía que se les encerrase en una prisión normal. Después, ya no hay más rastro (en su tomo III del «Archpiélago de Gulag», Solyenitsin indica que probablemente murió en un campo).
     
Otro grupo del partido S.R., con I. Steinberg como destacado, intentó hacer una oposición legal y consiguió la autorización para publicar una revista (Znamia) en la primavera de 1920. Como delegado «con voz consultiva», el antiguo Comisario del pueblo en la Justicia pudo incluso leer una declaración en el VIII Congreso de los soviets, en diciembre del mismo año. Pero la insurrección de Cronstadt puso fin a esta «benevolencia» de los bolcheviques: detenciones masivas significaron la desaparición del partido S.R. de izquierda, aun cuando algunos de sus miembros continuaron manifestándose después de 1922 en el seno de algunos Soviets locales, comprendido el de Moscú. I. Steinberg fue uno de los pocos dirigentes en poder escapar y abandonar Rusia (se encuentran algunos elementos adicionales de su biografía en el libro de J.Baynac: El Terror bajo Lenin, p. 361, aparecido en las ed. Le Sagittaire). Globalmente, según L. Schapiro, se puede decir que la represión contra los S.R. de izquierda fue menos rigurosa que la que padecieron las otras oposiciones. Así, en 1921, habían sido fusilados en total 26 de sus dirigentes, mientras que -4 -habían muerto en prisión. De hecho, los bolcheviques esperaban reclutar, a través de una clemencia relativa, a un gran número de jóvenes S.R. de izquierda, lo que se verificó con ocasión de un proceso en junio de 1922 en que 7 de ellos sólo tuvieron ligeras penas, incluso una prórroga equivalente -210- a una absolución inmediata. Esta táctica se verificó rentable pues algunos jóvenes, tras una preparación en prisión, se incorporaron a las filas del partido bolchevique o de la Checa (!). Sin embargo, la mayoría de los antiguos dirigentes aún vivos en esta época se encontraban en exilio o en prisión de por vida. En los años 1930 hubo noticias de Ismailovich, Kajovskaia y Mayorov, que habían sido destinados a residencia en la región del Ural. En el proceso de Bujarin en 1938, los jueces estalinistas hicieron comparecer a Kamkov y a Karelin, sacados de su prisión, para acreditar la acusación de un «complot» del que el ex-líder bolchevique habría sido inspirador en la época en que formaba parte de la fracción de los comunistas de izquierda que manifestaba su oposición a la firma del tratado de Brest-Litovsk.
       
En conclusión, diremos que los textos publicados en el Cuaderno Spartacus serie B nº 122 por los Amigos de Spartacus son una contribución a la clarificación necesaria sobre las posiciones de los S.R. de izquierda y, por tanto, a todas las críticas revolucionarias que puedan hacerse de ellas sin caer en las falsificaciones bolcheviques. Sin embargo, una historia general sobre el combate de los S.R. de izquierda en la revolución rusa está por escribir...

Guy SABATIER
Febrero de 1983
Quiero dar las gracias al Institut d’Histoire Sociale (15, avenida
Raymond Poincaré, Paris 16), y en especial a Jean-Louis Panné,
que ha puesto a mi disposición varios documentos, sobre todo los de
I. Steinberg.
211

¿EL PODER DE ESTADO O LA REVOLUCIÓN?

La suerte de la revolución rusa, contrariamente a las tesis difundidas por las oposiciones
trotskistas o bordiguistas, que hacen un tabú del período leninista, se jugó desde los primeros días que
siguieron a la insurrección.

Aislado con relación a la guerra imperialista que continuaba causando estragos a escala
mundial, el poder de los Soviets, al que ya habían substituido ampliamente los bolcheviques y que ellos
pensaban transformar en un «nuevo tipo de Estado» bautizado como «Estado proletario», debió tomar
posición inmediatamente sobre el problema «paz o guerra revolucionaria». En el II Congreso de los
Soviets, con el entusiasmo del derrocamiento de Kerensky y bajo la presión de la mayoría bolchevique,
se orientó por la vía de la paz.

Las potencias beligerantes, únicamente preocupadas por conseguir la victoria para saciar sus
objetivos de guerra, no tuvieron en cuenta evidentemente los llamamientos democráticos y pacifistas
lanzados por los bolcheviques. Muy al contrario, si los imperios centrales (especialmente Alemania)
aceptaron un armisticio con el nuevo gobierno ruso, fue con un doble objetivo. Por un lado, reforzar el
frente occidental con el traslado de sus tropas del frente oriental a fin de reanudar la ofensiva contra los
anglo-franceses antes del desembarco de los americanos; por otro lado, entablar negociaciones de paz en
posición de fuerza para arrancar el máximo de concesiones a Rusia.

Partida hacia la fortaleza de Brest-Litovsk con el objetivo de una «paz sin condiciones ni
anexiones», la delegación soviética llevada por los bolcheviques tuvo conocimiento de las condiciones
draconianas exigidas por el imperialismo alemán.

Sin preparar la guerra revolucionaria, preocupada ante todo por conservar el poder de Estado, la
mayoría bolchevique decidió, a instigación de Lenin, aceptar estas condiciones y desarrolló su tesis de la
paz «a toda costa». Sacrificando los intereses de la extensión del proceso revolucionario a escala
mundial, Lenin reveló los verdaderos argumentos que, más allá de la «táctica», atravesaban esta tesis de
la paz y que había ocultado su posición desde 1914 (derrotismo revolucionario): reconstrucción
nacional, desarrollo de un capitalismo de Estado a imagen del capitalismo alemán, utilización de las
contradicciones inter-imperialistas, compromiso con el campesinado y los movimientos nacionalistas
de los países limítrofes del antiguo imperio ruso («derecho de los pueblos a disponer de sí mismos»), etc.
Ante la teorización de Lenin y el abandono de la perspectiva de una guerra revolucionaria, se
desarrolló una tendencia de izquierda en los Soviets y en el seno del partido bolchevique. Ante el
ultimátum alemán y el avance fulminante del ejército imperial que encontraba una débil resistencia
(enero-febrero de 1918), llegó a ser incluso mayoritaria. 

Las posiciones de izquierda iban contra las de
Lenin y de Trotsky por igual (la tesis «ni guerra ni paz» era simplemente una variante «táctica» que,
además, no concebía la guerra «revolucionaria» más que en el caso de un apoyo de los otros
imperialismos enemigos de Alemania): negativa a firmar la paz y hacer toda clase de acuerdos con
cualquier imperialismo, comprometerse en la guerra revolucionaria, subordinación del poder de los
Soviets en Rusia a los intereses de la revolución mundial, sacrificio de este poder si fuese necesario, etc.
La firma de la paz fue arrancada en el seno del Comité Central bolchevique por una ínfima
mayoría, gracias al chantaje permanente de Lenin sobre una eventual escisión del partido y gracias a la
abstención de Trotsky así como la de Ioffé, Dzerjinsky, Krestinsky, opuestos a la paz pero que temían
precisamente la escisión.

Al día siguiente del Tratado (3 de marzo de 1918), los comunistas de izquierda se constituyeron
en fracción que tenía su órgano propio, distinto del del partido bolchevique: «El Comunista». Ampliaron
sus críticas más allá del problema de la guerra revolucionaria: rechazo del capitalismo de Estado y de sus
implicaciones (introducción del sistema Taylor, del poder de los «capitanes de industria»...), abandono
de toda referencia a un programa mínimo, no identificación del poder de los Soviets con un «nuevo tipo
de Estado»... Pero ciertas propuestas marcaron los límites teóricos de las izquierdas: nacionalizaciones
integrales y no parciales, gestión obrera de la producción «por abajo» y no «por arriba», intensificación
del Terror... Estos errores debidos a la reducción de los problemas económicos al marco de Rusia
solamente, no quitan nada, sin embargo, al valor histórico de la oposición de las izquierdas.

Rosa Luxemburgo desarrolló igualmente una crítica del tratado de Brest-Litovsk y de la actitud de los bolcheviques: habló de ello como de una capitulación. Se encuentra en anejo al libro uno de sus principales textos sobre la cuestión y titulado «La Tragedia Rusa», que apareció como «Carta de Spartacus» en septiembre de 1918.../...


REVOLUCIÓN SOVIÉTICA Y PAZ CON ALEMANIA 

.../..."Sin interrupciones no cabe hablar de revolución permanente 
Respuesta a "Tratado de Brest Litovsk de 1918. Frenazo a la revolución"

1.     Introducción
2.     Las condiciones de la lucha como premisa de cualquier planteo táctico
3.     Las inconsecuencias e incoherencias de la "oposición obrera"
4.     Algo sobre el debate acerca del capitalismo de Estado
5.     La paz por separado, condición de existencia del poder soviético
6.     La tesis de la ofensiva revolucionaria frente a la paz por separado
7.     Entre la paz de Brest-Litovsk y el fiasco de la revolución europea
8.     Comunismo y Milicia Obrera Vs. Capitalismo de Estado y Ejército Rojo
9.     Capitalismo de Estado obrero-campesino
10. El "Ejército Rojo" obrero-campesino
11. El levantamiento de Kronstadt
12. Conclusión
13. Respuesta de Guy Sabatier

1.-Introducción

<<Para quien se detuviese a meditar sobre las premisas económicas de la revolución socialista en Europa, no podía sino resultar evidente que en Europa es incomparablemente más difícil iniciar la revolución, mientras que en Rusia es incomparablemente más fácil iniciarla, pero será más difícil continuarla>> 


(V.I. Lenin: "Reunión del CEC de toda Rusia" 29/06/1918)

A principios de este año, en medio de los acontecimientos ocurridos en Argentina, el señor Guy Sabatier, que está dentro del "Circle de París" o próximo a él, nos envió su libro titulado: "Tratado de Brest-Litovsk de 1918. Frenazo a la revolución" , un texto polémico en torno a uno de los temas de mayor importancia para la memoria histórica del movimiento político de los asalariados. Explica y reivindica allí, el punto de vista y la acción política desplegada dentro del partido bolchevique por los militantes de la llamada "oposición obrera", también conocidos por "comunistas de izquierda", durante el período comprendido entre 1917 y 1922.
Este grupo de compañeros surgió del acusado contraste entre el optimismo y la impaciencia revolucionaria que impregnó en ellos la relativa facilidad y rapidez con que los revolucionarios rusos habían podido ir de victoria en victoria hasta la toma del poder, en un país devastado por la guerra, y la determinación por parte de la mayoría bolchevique a cargo del nuevo Estado soviético, de replegarse, retroceder y esperar a que la prevista revolución europea madure y estalle.
Tomando por referencia el libro del señor Guy Sabatier, nuestro trabajo ha consistido en confrontar los argumentos y posiciones del grupo disidente que Lenin llamó "anárco-sindicalista" y "antipartido", con la gran complejidad preñada de peligros latentes y enormes dificultades de orden político y militar, que los revolucionarios bolcheviques debieron enfrentar y resolver para realizar la triple y simultánea tarea de conservar el poder soviético, alentar la revolución europea y preparar el mayor acervo de fuerzas en el menor tiempo posible, para incorporarse a ella en el momento preciso imprevisible. Todo esto aparece sintéticamente descrito y analizado aquí.
Al margen del mayor o menor grano de verdad histórica que cada lector atribuya a uno u otro de estos dos trabajos, estamos seguros de que ambos sirven como introducción al conocimiento y necesario debate colectivo en torno a este importantísimo período de la lucha de clases en la sociedad moderna, y aportan sin duda a la recuperación de la memoria histórica como parte de la educación política de los explotados, condición ésta sin la cual, no hay progreso humano posible.

2.-Las condiciones de la lucha 
como premisa de cualquier planteo táctico

Señor Guy Sabatier:
Suponemos que acordará usted con nosotros, en que, antes de actuar o de analizar lo actuado en política, es preceptivo reproducir en el pensamiento y tener en cuenta la exacta correlación de fuerzas entre las clases y sectores de clase en un determinado lugar y momento de la historia, condición "sine qua non" tanto para intervenir en política desde cualquier perspectiva ideológica, como para analizar los hechos una vez ocurridos. Usted no se ha ocupado de este asunto. Lo ha obviado por completo. Se limitó a deducir resabios ideológicos anticomunistas dominantes en el comportamiento de los bolcheviques desde la firma del tratado de Brest Litovsk, respecto del acuerdo alcanzado en las Conferencias de 1915 en Zimmerwald y Kienthal, que, según parece, entiende como un principio de acción política absoluta, es decir, históricamente incondicionada y, por tanto, abstracta. Nos referimos al acuerdo en cuanto a que los revolucionarios deben "tratar de transformar la guerra imperialista entre los pueblos en una guerra civil de las clases oprimidas contra sus opresores" (subrayado nuestro). Lenin no se cansó de señalar que las consignas inmediatas para cada lugar y momento de la lucha de clases, deban cambiar con las cambiantes condiciones de los distintos conflictos. En tal sentido, respecto del caso que nos ocupa, la consigna de "paz democrática sin anexiones" que dio pábulo a la paz anexionista por separado con Alemania en marzo de 1918, ha sido táctica respecto a la estrategia para el período de "convertir toda guerra interimperialista en guerra civil revolucionaria", ajustada a las condiciones objetivas y subjetivas de la Rusia revolucionaria en ese momento. De ahí que los acuerdos de Zimmerwald y Kienthal hayan contemplado esta condicionalidad histórica variable de la lucha de clases.

Una de estas condiciones fue que la revolución se produjo en medio de la ruina económica del país y la guerra imperialista, donde Rusia estaba comprometida con el bando anglofrancés. Por tanto, a partir del 17 de octubre (8 de noviembre) de 1917, quedó inmediatamente planteada la necesidad de abandonar la guerra, recuperar económicamente al país y transformar el ejército zarista -cansado de combatir, diezmado por las bajas y el hambre después de tres años de combate- en un ejército revolucionario. Esto explica la decisión bolchevique de ordenar su inmediata desmovilizaciónn -algo que ya estaba ocurriendo de hecho- y plantear a ambas partes beligerantes la consigna de la paz, aprobada entre el 25 y el 26 de octubre (8 y 9 de noviembre) de 1917, durante el II Congreso de los Sóviets de toda Rusia.

3.-Las inconsecuencias e incoherencias de la "oposición obrera"

Usted mencionó esta decisión política, pero no se pregunta por qué entre octubre y enero las organizaciones del partido en Petrogrado y Moscú, partidarios de impulsar la guerra revolucionaria -como les dijo Lenin en su momento- no hicieron nada ante la desmovilización espontánea del ejército. ¿Por qué no se opusieron a ella esos partidarios de la "guerra revolucionaria"?:

<<Si esta "defensa" de la guerra revolucionaria, digamos, por las organizaciones de Petrogrado y Moscú, no hubiese sido una frase hueca, hubiéramos tenido otros hechos entre octubre y enero, hubiéramos visto por parte de ellas una lucha decidida contra la desmovilización. Pero no hubo nada de eso.>> 
(V.I. Lenin: "La fraseología revolucionaria" 21 ó 22 de febrero de 1918)

Tampoco menciona usted que, cuando el bando anglofrancés rechazó el armisticio y el CC decidió llevar adelante la paz por separado con Alemania, una vez puesta a consideración del partido esta iniciativa política no fue cuestionada absolutamente por nadie, lo cual vendría a demostrar que la "oposición de izquierda" surgió de la perplejidad que se apoderó de una parte del POSDR(b) ante la primera situación compleja y extrema que debió afrontar ese partido en el poder, llevada por su incapacidad a refugiarse en unos principios justos sin posibilidad de llevar a cabo dadas las condiciones objetivas del momento y, por tanto sin táctica conducente al objetivo de estar preparados para potenciar la esperada revolución europea:

<<El estado de cosas en nuestro partido y en el poder soviético en su conjunto, la situación con los bolcheviques de Petrogrado y de Moscú (donde militaban los componentes de la fracción que en abril de 1918 se constituyó como "oposición de izquierdas"), revelan que hasta ahora, no se ha logrado dar más que los primeros pasos en la formación de un Ejército Rojo de voluntarios. Desentenderse de este hecho desagradable -y es un hecho-, esconderse tras frases altisonantes y, al mismo tiempo, no sólo no hacer nada para que cese la desmovilización, sino ni siquiera oponer objeciones a ella, es estar mareado con el sonido de las palabras.
Una confirmación típica de lo expuesto es, por ejemplo, el hecho de que en el CC de nuestro partido, la mayoría de los más destacados opositores a una paz por separado
 votócontra una guerra revolucionaria, votó contra ella en enero y en febrero (1). ¿Qué significa este hecho? Significa que todos los que no temen enfrentar la verdad han admitido la imposibilidad de una guerra revolucionaria (en aquellas circunstancias).>> 

(V.I. Lenin: "La fraseología revolucionaria" 21 (8) de Febrero de 1918)

Usted acuerda con la "oposición de izquierda", siguiendo a Rosa Luxemburgo, en acusar a Lenin y los bolcheviques de haberse enrocado en el nacionalismo burgués dependiente del imperialismo alemán, mediante un tratado tildado de "contrarrevolucionario" porque comportó la entrega de territorios bajo dominio soviético desde octubre del 17, dando por definitivo que:

<<....el poder de los Sóviets perdía el 40% de su proletariado industrial pues los austroalemanes ocupaban la cuenca hullera del Donetz, el 90% de su industria azucarera, el 65 al 70% de su metalurgia, el 55% de su trigo, por tanto la mayor parte de los trigos de exportación. (con lo que) La dependencia respecto del mercado mundial, que ya antes era importante, no hacía sino reforzarse.>>

 (Guy Sabatier: "Tratado de Brest Litovsk de 1918. Frenazo a la Revolución" )

Esto demuestra el propio nacionalismo indigente de aquella fracción del PC(b)R su incoherente falta de confianza en el supuesto compartido de las transformaciones geopolíticas internacionales que se esperaban de la prevista revolución europea, de espaldas a la conocida táctica muchas veces necesaria de sacrificar un alfil o una torre para ganar la partida. En un largo discurso pronunciado el 20 de febrero de 1918, Lenin exhortó a que los asalariados letones ejercieran la virtud de la paciencia revolucionaria prestando su apoyo al plan de paz con los alemanes, prometiendo que, a la postre, las cosas volverían otra vez al sitio donde la revolución de octubre las había puesto, como así sucedió:

<<A toda costa debemos lograr la paz para el martirizado pueblo ruso; con ellos consolidaremos la revolución e iniciaremos la construcción de la joven y nueva Rusia. De todos modos no dominarán las regiones que hemos cedido, porque la revolución rusa se extenderá muy pronto no sólo a Alemania, sino también a los otros Estados beligerantes. Bajo la influencia de la revolución social mundial, el imperialismo alemán se verá obligado a renunciar a todas sus conquistas.>> 

(V.I. Lenin: Op.cit.)

Los opositores de izquierda decían -con usted- que todo pacto con cualquiera de los imperialismos en conflicto, sembraría el desánimo en el proletariado europeo y abortaría el proceso. Sin embargo, la paz con Alemania se llevó a término y el estallido de la revolución europea fue un hecho. Y aunque todo ese movimiento no tuvo el alcance previsto y saldó con sendas derrotas históricas en Alemania, Austria y Hungría, a la postre todos los territorios del antiguo imperio zarista perdidos antes y después del pacto con Alemania, volvieron a formar parte de la URSS en 1921, gracias al poco tiempo de relativa paz que hizo posible la construcción y puesta en movimiento del Ejército Rojo, donde se demostró que el avance de las tropas alemanas para ocupar territorios no previstos en el pacto de Brest-Litovsk, fue un revulsivo moral que aceleró la construcción de ese ejército.

4.-Algo sobre el debate acerca del capitalismo de Estado

Otra recusación que hace usted, siguiendo a la "oposición de izquierdas", es que la política exterior de los bolcheviques durante ese período no fue una política de Estado proletario sino una política de Estado burgués, o capitalista de Estado, porque giró en torno a las contradicciones interimperialistas y a la concepción policlasista del ejército. Esta recusación se basa en que, para hacer la revolución europea en 1918, la Rusia revolucionaria proletaria se bastaba a sí misma, sin necesidad de transar alternativamente con una y otra parte de las fuerzas en conflicto para conseguir ventajas o ayudas, ni de apelar a la movilización militar de los campesinos:

<<Por eso se trata de precisar claramente el concepto de guerra revolucionaria que por ahí mismo toma todo su significado. En ningún momento los comunistas de izquierda querían hacer una guerra "al lado de los aliados" [francobritánicos], (aceptando su ayuda o siguiendo su plan de combate) sino más bien, por el contrario, hacerles frente con el mismo título que a los imperialistas centrales [austroalemanes], o cualesquiera otros imperialismos (...) 
En lugar de esto, la guerra revolucionaria para defender el proceso proletario, "su dictadura" (y no al Estado ruso o los territorios rusos) y para extender la revolución, habría reclamado:
·         apoyarse en los destacamentos armados del proletariado avanzado de Petrogrado y Moscú, es decir ¡en milicianos y no en suboficiales!
·         Sostener una lucha inmediata contra todos los imperialismos "aliados" o "centrales", a pesar del peso del campesinado. 


(Guy Sabatier: Op. Cit. Cap. II: La necesidad de la guerra revolucionaria. Lo entrecorchetes es nuestro)

Respecto de que cualquier pacto con un enemigo estratégico, en sí y por sí supone abdicar de la revolución, decir, en primer lugar, que los fines políticos inmediatos en todo proceso revolucionario, están acotados o limitados por determinadas y precisas condiciones históricas ("La humanidad no se propone nunca nada que no pueda alcanzar"), y estos fines de tal modo condicionados, crean sus propios medios de realización; en cualquier caso, no respetar esas condiciones que limitan la libertad de acción, equivale, de hecho, a carecer en absoluto de fines. Aquí hay una confusión que es necesario aclarar. ¿Qué son los principios políticos? Según el significado aristotélico adoptado por Marx, el vocablo "principio" es sinónimo de causa -en este caso en tanto acción consciente-, que tiene su respectivo efecto de última instancia en la finalidad política estratégica bajo determinadas condiciones históricas, que, de momento, son un dato de la realidad a respetar y crean los medios necesarios para conseguir dichos fines. Y aquí, las consideraciones morales deben ponerse al margen o, en cualquier caso, deben juzgarse con arreglo a los fines propuestos por uno u otro bando, que llevan naturalmente implícitas sus respectivas concepciones del mundo y de la moral. Lenin ilustra muy bien este asunto. Por ejemplo, usted, de acuerdo con los "comunistas de izquierda", reprochan a los bolcheviques haber aceptado la ayuda del bando anglo-francés en momentos extremadamente críticos para el destino de la recién nacida revolución rusa durante las postrimerías de la primera guerra mundial. Lenin contesta:

<<Cuando Kerensky, un representante de la clase dominante de la burguesía, es decir, los explotadores, hace un arreglo con los explotadores anglo-francéses para conseguir de ellos armas y papas, y al mismo tiempo ocultar al pueblo los pactos que prometen (si tienen éxito) dar a un ladrón Armenia, Galitzia y Constantinopla, y al otro Bagdad, Siria, etc, ¿acaso es difícil comprender que este arreglo es expoliador y fraudulento, una acción infame de Kerensky y sus amigos?
No. No es difícil comprenderlo. Lo entendería cualquir campesino, hasta el más ignorante y analfabeto.
 
Ahora bien, si un representante de la clase oprimida y explotada -luego de que esa clase derrocó a sus explotadores y publicó y anuló todos los rapaces tratados secretos- es asaltado por los imperialistas de Alemania, ¿se le puede reprochar por buscar un "trato con los bandidos" anglo-franceses para obtener por ese medio armas y papas a cambio de dinero, madera, etc.? ¿Se puede considerar deshonroso, vergonzoso, sucio un trato semejante?
No. No se puede...>>
 

(Lenin: "Sobre la sarna" 22/02/918)

En el post scriptum de este trabajo, a propósito de la lucha de liberación de los incipientes burgueses norteamericanos contra los colonialistas ingleses a finales del siglo XVIII, Lenin alude a la ayuda que recibieron de los colonialistas Franceses y españoles, para justificar la ayuda que en 1918 los bolcheviques solicitaron y obtuvieron de los imperialistas anglo-franceses, a fin de contrarrestar el avance sobre territorio soviético de sus rivales, los imperialistas alemanes. Desde el punto de vista de los fines políticos genéricos, la analogía es pertinente. Usted, sin embargo, entiende que no lo es, dado que:

<<El post scriptum de este artículo es muy significativo de la identificación que hacía Lenin entre el proceso de una revolución burguesa, y el de una revolución proletaría, contrariamente a la posición de los comunistas de izquierda.>> (Guy Sabatier: Op. Cit.)

El razonamiento implícito en este párrafo es el siguiente: la ayuda de los colonialistas españoles y franceses a los burgueses norteamericanos se inscribió en un proceso revolucionario burgués que consagra el cambio. Por lo tanto, fue legítima; no porque favoreciera o perjudicara a la revolución anticolonial, sino porque formaba parte de la moral del capitalismo. En cambio, la transacción de los bolcheviques con los capitalistas anglo-franceses vició el proceso revolucionario socialista y, por tanto, fue ilegítima y contrarrevolucionaria, independientemente de los resultados prácticos desde el punto de vista de su finalidad específica: contrarrestar el avance alemán para poder negociar la paz con ellos en mejores condiciones; y para usted lo fue sólo en virtud de que la moral de los comunistas es contraria a toda práctica mercantil, a todo trato con el enemigo de clase. Por eso usted no dudó un segundo en identificar el proceso contrarrevolucionario zarista de su alianza con Gran Brataña antes de la guerra, con la política oficial del flamante Partido Comunista de la URSS en febrero de 1918, afirmando que, esa ayuda de la Entente a los bolcheviques,
<<En cierto modo era prolongar, tras el fracaso de la política de paz separada, la alianza militar concertada por el zar antes de octubre, con las potencias imperialistas, Francia e Inglaterra, que los EE.UU. acababan de reforzar>> (Ibíd)

Por lo menos, usted marca en este punto una saludable distancia con algunos colegas suyos "comunistas de izquierda", quienes, según cuenta Lenin en el mismo "post scriptum", se habían propuesto escribir un "trabajo erudito" acerca del "sucio trato" de los norteamericanos en aquellos tiempos, como si la moral no fuera también un convencionalismo producto de la historia, tan poco sujeta a condiciones históricas específicas como la táctica política en general. Esto es tan erróneo, como cierto que en toda guerra de clases, cada bando combate primordialmente por hacer prevalecer su propia moral. De ahí que, como decía Gramsci con toda razón, cada moral sólo rige las relaciones entre los miembros de cada trinchera, de modo que, en términos estrictamente militares, sólo puede ser inmoral la acción presidida por la moral de cada bando que no cumple con los objetivos propuestos.
A primera vista, este razonamiento da razón a los "comunistas de izquierdas", porque la moral de los comunistas no casa con el "tu me das yo te doy". Pero el caso es que, quienes combatimos por la moral comunista, de hecho estamos reconociendo que esa moral no tiene vigencia universal. ¿Por qué? Porque la sociedad actual carece aun del suelo económico-social que haga posible asumirla siquiera sea en el bando de quienes combaten por ella, en tanto ese suelo es todavía inexistente porque las condiciones objetivas no dan para ello. Por tanto, quienes desde la trinchera anticapitalista combatimos por el comunismo, somos comunistas por convicción científica y por el proyecto socialista (¿qué proyecto?), pero no por conciencia de clase social y culturalmente sedimentada en una realidad comunista que no existe. Por lo tanto, si estamos de acuerdo en que la práctica social determina la conciencia y no al revés, los comunistas que regimos nuestra conducta política por el materialismo histórico, aceptamos no poder desembarazarnos totalmente del espíritu objetivo mercantil de la burguesía, que no puede desaparecer de la moral imperante en el bando "comunista" por el sólo hecho de combatir contra él.
Por lo tanto, mientras no se gane la guerra de clases -y bastante más allá de ese momento- los comunistas de hoy deberemos seguir pisando suelo social burgués y, por tanto, como asalariados, en nuestro neg-ocio con la burguesía y durante el tiempo de la jornada laboral que hemos vendido y en el que se nos niega el ocio -el tiempo propio- tampoco podemos dejar de actuar y pensar como burgueses, y a veces hasta nos vemos precisados a hacerlo en nuestro carácter de militantes en nombre de la moral comunista -como hicieron los bolcheviques-, siempre que el uso de lo que compremos, sirva efectivamente a la revolución y lo que vendamos no sean los principios comunistas. Ellos vendieron espacio territorial ruso a cambio de tiempo para superar su inferioridad relativa y contraatacar en el momento propicio, como así ocurrió. Los "comunistas de izquierda" y usted mismo, parecen no haber comprendido las implicancias políticas del doble carácter de la mercancía.
Quienes juzgan cualquier acto de compra-venta haciendo abstracción de las condiciones de actuación y la finalidad específicas de los agentes que intervienen en él, incurren en una determinación abstracta, en un hegelianismo impenitente. Desde este punto de vista, la crítica de los "comunistas de izquierda" a la moral burguesa -en que necesariamente debieron incursionar los bolcheviques, desde la entrega de la tierra a los campesinos carentes de ella, hasta la implantación del capitalismo de Estado y el tratado de Rapallo, pasando por el tratado de Brest Litovsk y la transacción con el imperialismo franco-británico- queda categóricamente recusada. Para nosotros, todo lo que de moral burguesa tuvieron estos actos políticos de los bolcheviques, fue usada magistralmente con intención y acierto en contra de esa moral, en pro de la revolución mundial y la construcción del socialismo.

5.-La paz por separado, condición de existencia del poder soviético

Sin el apoyo de los campesinos pobres -contrapartida política de su acceso a la tierra posibilitada por los bolcheviques- es dudoso que los comunistas rusos hubieran podido tomar el poder y menos aun coservarlo. En cualquier caso, sin ese apoyo social, no cabe ninguna duda de que el movimiento revolucionario se habría agotado mucho antes de lo que tardó en estallar la revolución europea. De hecho, el campesinado ruso que entre 1918 y 1920 combatió contra el Estado soviético, fue una ínfima minoría dentro de la mayoría absoluta que por entonces constutuía la pequeñoburguesía en la población total de ese país, y lo hizo por medio de las levas forzosas de que fue objeto por parte de las fuerzas imperialistas invasoras y de los guardias blancos una vez acabada la guerra.
Respecto de la paz anexionista firmada por separado con Alemania, fue el otro de los dos pilares sobre los que hasta ese momento se había sostenido socialmente el poder político revolucionario, tras arrastrar la tan profunda como postergada aspiración democrático-burguesa de los campesinos sintetizada en la consigna de "paz y tierra", que la burguesía rusa había demostrado ser incapaz de cumplir. ¿Es que, dada la asincronía de la revolución en el resto del continente respecto de Rusia, no había que pasar por esto para que el proletariado pudiera sobrevivir como clase dominante dirigiendo un proceso revolucionario ejemplar en nombre de la democracia real, hasta tanto acudiera en su ayuda el proletariado europeo? ¿En nombre de qué abstracta "moral revolucionaria" debía el poder soviético renunciar a sacar provecho político de las contradicciones y el desgaste de fuerzas en el campo enemigo, transando la ayuda material necesaria de uno de los contendientes?
Para que una transacción se lleve a efecto, debe estar precedida por un acuerdo de voluntades políticas en función de distintos intereses. De hecho, si Alemania firmó la paz propuesta por el poder soviético, fue porque dada la merma sufrida por su ejército, consideró más importante desplazar sus fuerzas del frente oriental a Bélgica y Francia en vísperas de la entrada en guerra de EE.UU., cuyos efectivos sumados amenazaban penetrar en su propio territorio. Por su parte, el poder soviético necesitaba ganar tiempo suficiente para reemplazar el ejército zarista desmovilizado por un ejército regular revolucionario.
Es cierto que, en un principio, el acuerdo de Brest-Litovsk deprimió el espíritu de lucha en la parte aun activa del ejército montado por la autocracia zarista, en su mayoría ya desmovilizado; sobre todo la moral decayó en los asalariados de los países de la Entente, que, en ese momento 2 no estaban en condiciones de entender el pacto soviético con Alemania, así como por la misma razón en los territorios soviéticos ocupados más allá de los límites fijados por el tratado, dada la correlación militar de fuerzas desfavorable a la revolución en todos los frentes, que Alemania, también debilitada, aprovechó todo lo que pudo. Pero no es menos cierto que de no ser por ese tiempo de paz relativa ganado a la guerra interimperialista, los campesinos no hubieran aprendido a defender el nuevo Estado revolucionario afincados en su tierra, y el poder soviético no habría podido mantener su estabilidad creando el disuasivo del Ejército Rojo, ni estar en condiciones de aleccionar al proletario europeo antes y después del estallido revolucionario en noviembre del 18.
Si la paz armada con Alemania se hizo posible, fue porque la burguesía de este país era el polo más débil de la contradicción antiimperialista, conciente, además, de que la catástrofe política al interior de sus fronteras nacionales se acercaba. Por su parte, la coalición franco-británica en ningún momento dio un respiro militar al poder soviético, frente al que siempre se mantuvo a la ofensiva. Y si el imperialismo franco-británico decidió aceptar la petición de conceder ayuda a los bolcheviques, fue a regañadientes, para meterle presión a los alemanes en el frente oriental, tratando de evitar el reforzamiento de sus tropas de ocupación en Francia y Bélgica, ante la prevista contraofensiva de los aliados en el frente occidental, con el más que seguro aporte de efectivos norteamericanos, país cuya entrada en guerra era inminente. Como se verá un poco más adelante, los pactos germano-soviéticos durante este período de la guerra, dependieron de la evolución de los acontecimientos en el frente occidental, en modo alguno de la voluntad política de alemanes y soviéticos. En cuanto a la "ayuda" solicitada por el Estado obrero y campesino a la Entente, ni siquiera hubo tiempo de concretarla, salvo en lo que se refiere al aporte de oficiales ingenieros en los trabajos para destruir las vías del ferrocarril y retrasar así el avance alemán, tarea acordada el 20 de marzo de 1918 y que no sabemos si llegó a realizarse. Pero sí se sabe que la "ayuda" franco-británica acabó en los primeros días de abril, cuando los japoneses iniciaron su intervención en el territorio soviético de Vladivostok.
Mientras tanto, los revolucionarios rusos combinaron esta dificilísima, justa y eficaz táctica de supervivencia, con una activa política de aliento a la revolución internacional, siguiendo el espíritu de Zimmerwald y Kienthal. La "oposición de izquierda" dentro del POSDR (b) centró sus acusaciones a la fracción liderada por Lenin de abandonar los principios de la guerra revolucionaria, a la vista del artículo 2 del tratado de Brest Litovsk, según el cual cada parte asumía el compromiso de "evitar toda agitación y propaganda contra el gobierno o las instituciones políticas y militares de la otra parte".

Según reporta E.H. Carr en "La revolución bolchevique (1917-1923)":

<<...en el sétimo Congreso del partido, que se reunió en privado para tratar de la ratificación del tratado, no era necesaria la discreción. "Sí, por supuesto, hemos violado el tratado -decía Lenin, defendiendo la ratificación- lo hemos violado unas treinta o cuaranta veces">> (Op. Cit. Cap. 21: "De octubre a Brest Litovsk")

Esto vino sucediendo desde los primeros meses de 1918, cuando se constituyó la Sección Internacional del "Comisariado del pueblo para asuntos exteriores" (Narkomindel) bajo la dirección de Radek, compuesta principalmente por distintos grupos nacionales de prisioneros de guerra, encuadrados en una organización exclusivamente dependiente del partido. En abril de 1918, se formaron en Moscú los grupos alemán, magiar, austríaco y Yugoslavo del partido ruso, cada uno bajo la responsabilidad política de un dirigente nacional. Cada grupo nacional trabajaba entre los prisioneros de guerra de su nacionalidad; unos elaborando su propio periódico y otros medios de propaganda; otros distribuyendo la propaganda entre los prisioneros induciendo a que se integren en el Ejército Rojo; otros destinados a sus respectivos países para que trabajen allí como agitadores y propagandistas en pro de la revolución mundial.
El 17 de ese mismo mes, se celebró en Moscú el "Congreso de prisioneros de guerra internacionalistas de toda Rusia" en el que participaron cuatrocientos delegados. Allí se lanzó un manifiesto "exhortándoles a unirse al Ejército Rojo o regresar a sus países y hacerse "pioneros de la revolución socialista internacional de los proletarios". El Congreso nombró un Comité ejecutivo central que se autodenominó: "Comité de obreros y campesinos extranjeros".
En los últimos días de abril, llegó a Moscú el embajador alemán ante el gobierno soviético desde la ruptura de relaciones a causa de la guerra. Una de sus primeras apariciones tuvo lugar en Moscú durante el desfile del Primero de Mayo. Entre las unidades miltitares que desfilaron, había un destacamento de prisioneros alemanes llevando una pancarta donde se exhortaba a que sus compatriotas en Alemania derrocaran al emperador Guillermo. A pesar de numerosas protestas del gobierno alemán ante esta y otras actividades de propaganda revolucionaria inducida por los soviéticos en territorio alemán y entre los prisioneros de guerra de ese país en Rusia, los bolcheviques siguieron alentándolas hasta después del armisticio de noviembre de 1918, a raíz del levantamiento revolucionario. Pocos días después de ese hecho subversivo, los prisioneros de guerra alemanes y austríacos ocuparon los edificios de sus respectivas embajadas en Moscú, constituyendo entre ellos consejos de obreros, de diputados y soldados, que inmediatamente organizaron la expedición de agitadores a Europa Central.
Si bien los bolcheviques exageraron el alcance de sus actividades revolucionarias en los países de Europa Central, lo cierto es que tuvo el mayor posible dadas las enormes dificultades de la lucha contra el asedio enemigo exterior e interior para garantizarlas, esto es, la preservación del poder soviético. Esas mismas dificultades explican, aunque a nuestro modo de ver sólo en mínima parte, el hecho de que el aporte del "Estado obrero y campesino" a la lucha internacionalista en los países beligerantes de Europa no tuviera la trascedencia deseada. Una revolución no se exporta, el principio activo de su explosión y desarrollo, está en el magma social y político -incluida la política internacional- de cada Estado nacional. Este es el error de perspectiva histórica en que cayeron, con usted, los "comunistas de izquierda". Se han metido en la ortodoxia espontaneísta y voluntarista de Rosa Luxemburgo, se apoyaron en sus críticas a los bolcheviques como si ella y sus compañeros de fracción al interior de la socialdemocracia alemana no hubieran tenido nada que ver con el fracaso de la revolución en ese país. Y con esto no queremos decir que la lógica de los acontecimientos allí estuvo presidida por el comportamiento de los spartaquistas.
Años después de estos episodios, el entonces embajador soviético en Alemania, A. Joffe, al parecer tambien bajo un rapto de espontaneismo revolucionario -no hay que olvidar que al principio estuvo entre quienes propugnaron el impulso de la revolución mundial a toda costa- rememoró su misión en una entrevista concedida al escritor norteamericano L. Fisher, quien la dio a conocer en su libro: "Man and Politics":

<<Su embajada en Berlín -dijo- servía de cuartel general para la revolución alemana. Compró información secreta a funcionarios germanos y se la pasó a los líderes radicales para que hiciesen uso de ella en discursos públicos y en artículos contra el gobierno. Compró armas para los revolucionarios y pagó cien mil marcos por ellas. Toneladas de literatura contra el Kaiser fueron impresas y distribuidas a expensas de la embajada soviética. "Queríamos derribar al Estado monárquico y acabar con la guerra", me dijo Joffe. (...) Casi todas las tardes, al anochecer, los dirigentes del ala socialista independiente (USPD) 3 penetraban subrepticiamente en el edificio de la embajada en Unter der Linder, para consultar a Joffe sobre cuestiones tácticas. Era un consumado conspirador. Buscaban su guía, su consejo y su dinero. "Al final, sin embargo, comentaba Joffe amargamente, ellos, nosotros, no realizamos nada, o muy poco de valor permanente: éramos demasiado débiles para provocar una revolución">> (Citado por E.H. Carr: Op. Cit. Cap. 21)

6.-La tesis de la ofensiva revolucionaria frente a la paz por separado

Usted opina que ya en enero de 1918, en lugar de firmar la paz con alemania y limitarse a hacer propaganda revolucionaria, el poder soviético debería haber lanzado una ofensiva militar sobre el Centro de Europa, aprovechando la primera situación crítica por la que atravesaban Alemania y Austria desde el estallido de la guerra:

<<Las dificultades económicas provocaron una explosión social: un enorme movimiento de huelga agitó Austria y Alemania, se formaron Sóviets en los principales centros (Berlín Viena), las fábricas de guerra estaban paralizadas. Estos acontecimientos de mediados de enero, habrían podido marcar un giro considerable en la perspectiva de romper el aislamiento de los sóviets rusos y extender la revolución si se hubiese seguido la guía de la guerra revolucionaria en lugar de la paz separada>> 

(Guy Sabatier: Op. Cit. Cap. II: La presencia de Trotsky), y cita de las memorias del conde Czernin -por entonces Ministro de asuntos extranjeros de Austria- la conversación que sostuvo con el varón von Khulman, en la que ambos coincidieron en que, dada la situación de deterioro económico y de recursos bélicos en Alemania y Rusia, ambos países "no tienen más elección que la salsa en que se harán comer". Pero hace valer esta sentencia sólo para Alemania, como si no fuera cierto que en esas mismas fechas, la población de Petrogrado y otras grandes ciudades estaba padeciendo -ya impaciente- el flajelo del hambre; que la tracción animal se encontraba en un estado de completa inutilidad inhabilitando el desplazamiento de toda la artillería; que las ciudades estaban pasando por "un enorme caos" y desabastecimiento de víveres ante la desorganización total de los ferrocarriles y demás medios de transporte; que el componente campesino del ejército, ya agotado, no quería seguir luchando y se desmovilizaba espontáneamente. (Lenin decía que estaba dispuesto a aceptar una paz anexionista), y que si se optaba por la guerra revolucionaria, pensarían que las promesas prerrevolucionarias de paz y el decreto sobre la tierra tras la toma del `poder, habían sido un engaño y se volverían contra el poder soviético apoyando a la contrarrevolución interna. Esto, sumado a la superioridad militar de las fuerzas alemanas en el frente oriental, si la revolución en ese país se demoraba unos meses y no se firmaba de inmediato la paz por separado, según el razonamiento de los bolcheviques esa alternativa daría por resultado que en unas pocas semanas, en el mejor de los casos el poder soviético debería aceptar una paz más humillante, si no es que otra tal vez menos lesiva, pero con un gobierno burgués. Nadie puede probar si no es ocultando o falseando estos hechos, que ni el pacto con el imperialismo alemán, ni la petición de ayuda al imperialismo anglofrancés -que prácticamente no se llevó a efecto- torcieron en lo más mínimo la política exterior soviética en dirección a promover la revolución europea.
El razonamiento de Lenin respecto de llevar adelante la guerra revolucionaria, era que, en ese supuesto, era obligado empezar por la liberación de países limítrofes como Polonia, Lituania y Curtlandia Pero de acuerdo con los principios del Marxismo, el principio de autodeterminación de las naciones está subrogado al principio de defensa del socialismo, por lo que antes de extender la revolución a países como Polonia, Lituania y Curtlandia, habría que recuperar a países socialistas ocupados por Alemania, como Finlandia y Ucrania. Y según los análisis de Lenin -que compartimos y acabamos de exponer- no estaban dadas las condiciones objetivas ni subjetivas para emprender esa tarea necesaria, pero, de momento, sólo abstractamente posible.
Usted afirma lo contrario. Dice, además, que hubiera sido realmente posible cumplirla mediante recursos humanos de extracción puramente asalariada: las milicias proletarias de Moscú y Petrogrado. En su obra ya citada, E.H. Carr reporta que entre el 15 y el 28 de enero, el mismo día que Trotsky regresó a Brest-Litovsk con el mandato del Comité Central del partido para la última fase de las negociaciones, el Sornarvkom 4promulgó un decreto "para la creación de un Ejército Rojo de obreros y campesinos, compuesto por "elementos con más conciencia de clase, y más organizados de las masas trabajadoras". Este decreto fue seguido quince días después por otro que creaba una "Armada Roja de obreros y campesinos socialistas". Sobre esta cita de "Sobranie Uzakoneni", Carr comenta: "Lo que esto pudiese suponer, en la práctica es otra". Y agrega seguidamente según datos de P.S. Pujov en: Kak Vooruzhalsya Petrograd:

<<Más tarde se constató que, en Petrogrado, donde es de suponer que fuese más fuerte el impulso para defender la revolución, solamente se alistaron cinco mil quinientos voluntarios durante el primer mes que siguió a la publicación de este decreto>> (E.H. Carr: Op. Cit. Cap. 22)

El 22 de febrero de 1918, mientras el ejército alemán reanudaba sus operaciones sobre territorio ruso, el Sonavkom publicó en Pradva una proclama titulada: "La Patria está en peligro", donde se exhortaba a que todas las fuerzas y recursos del país se pusieran al servicio de la defensa revolucionaria. Según cifras de R.H. Bruce Lockart que el propio E.H. Carr recogió en la obra aquí citada (Cap. 22), al primero de marzo de 1918, tras el llamado a filas del 22 de febrero, el reclutamiento voluntario aumentó hasta los 15.300 efectivos en todo el país.

El análisis que usted hizo de esa situación difiere totalmente de lo que sugieren estos datos:
<<Habiendo apostado los bolcheviques por el triunfo de su política de negociaciones y de paz, el éxito alemán fue fulminante en un primer momento: las tropas utilizaron el ferrocarril y no encontraron ninguna resistencia. Ucrania fue invadida; la internada alcanzó de dos a trescientos kilómetros en una semana; la ciudad de Pskov, a 257 Km. De Petrogrado, fue tomada.>> (Guy Sabatier: Op. Cit. Cap. II: "Un tratado contra la extensión de la revolución")

Esto es incontestablemente cierto. Y seguidamente, a estas facilidades del enemigo alemán que usted atribuye por entero a la política de paz de los bolcheviques, le opone las "dificultades naturales" del territorio a ocupar para acabar con el poder soviético: la "inmensidad de Rusia", "que sobrepasaba las fuerzas de los alemanes en aquél momento, agregando con énfasis:

<<...tanto más cuanto que la resistencia obrera se iba montando poco a poco y se revelaba eficaz! El 21 de febrero, "la patria socialista" fue proclamada "en peligro". Mientras los campesinos acogían a los imperialistas alemanes como liberadores, los obreros se movilizaban sin vacilar" [Y para apuntalar esta afirmación da crédito a lo dicho por V. Serge] "La pasividad del soldado-campesino contrastaba con el entusiasmo de los obreros que, por fábricas enteras, con sus mujeres y sus hijos mayores, aptos también para la resistencia, acudían a armarse al Instituto Smolny.
La guerra de los "guerrilleros obreros" hizo maravillas: destrucción de vías férreas, formación de compañías en la retaguardia del frente para hostigar al enemigo, etc. Se imagina uno la eficacia militar (por no hablar de su impacto político) que habría tenido la guerra revolucionaria preparada desde las amenazas alemanas en lugar de las ilusiones alimentadas con el armisticio y las conversaciones. Y cuando se sabe que, al mismo tiempo, en el sur, los guardias rojos (mando de Antonov-Ovsenko) lograban victorias sobre los blancos o que las unidades soviéticas en Rumanía batían a los ejércitos de este país aliado de los imperios centrales (guardando, en particular, el control de la ciudad de Odesa), ¡esto no puede sino confirmar la política que habría habído que seguir!. >>(Lo entre corchetes es nuestro)

Según el resultado del conflicto, sería tan erróneo absolutizar la aparente reticencia de los obreros y campesinos al combate que sugieren las cifras aportadas por E.H. Carr, como la tan errónea como tendenciosa generalización que usted ha hecho siguiendo a V. Serge, al distinguir entre la "pasividad del soldado campesino" -se entiende, de todos los campesinos- respecto del "entusiasmo de los obreros" -se entiende, de todos, los obreros- ante el avance de las tropas alemanas. La verdad razonable es pensar que ni todos los obreros respondieron favorablemente, ni todos los campesinos desertaron de la revolución como usted lo sugiere. Esta interpretación de los hechos no sólo es errónea y tendenciosa por esto, sino también porque no ha distinguido usted entre los estratos campesinos. Ya lo hemos dicho y lo reafirmamos ahora: en general, la respuesta del campesino pobre ante los llamados al combate fue altamente satisfactoria. Tanto o más que la de los obreros en general. Aunque por distintas razones, unos y otros tenían sobrados motivos para hacerlo; motivos más tangibles tenían los campesinos, esto es obvio: decenas de millones de ellos disponían ya de su terruño, mientras que los asalariados en general, la mayoría de ellos solo tenían la esperanza en el futuro promisorio del socialismo, una idea todavía abstracta, sin el sustento material sólido de las realizaciones socialistas, requisito imprescindible para una moral de combate a prueba de claudicaciones. Insistimos: el mayor apoyo, el de mayor peso social y solidez que tuvo la revolución democrático-burguesa en Rusia, provino del campesinado pobre. De este hecho dependió decisivamente, tanto la toma del poder como el desenlace de la guerra desde el punto de vista de la futura revolución socialista en ese país. Aquello fue una dictadura de los obreros y de los campesinos dirigida por el proletariado consciente. Nada más que eso. No podía ser otra cosa.
Al parecer, sus errores de análisis provienen de una idealización del proletariado, en el sentido de que esta clase siempre, y en bloque, está predispuesta a luchar por el poder proletario o socialista, y cuando no lo hace, es porque sus dirigentes traicionan, lo cual es falso. La causa de esta idealización en el caso del proletariado ruso de 1918, radica en haber confundido la realidad soviética en aquél período con otra más avanzada todavía inexistente dado el atraso de Rusia, porque no estaban dadas las condiciones objetivas para ello. Por lo tanto, los obreros, en general, no podían tener una conciencia de clase consolidada, porque la revolución cultural siempre va a la zaga de la revolución en la base material de la sociedad anterior.

7.-Entre la paz de Brest-Litovsk y el fiasco de la revolución europea

En cuanto a los acuerdos de Brest-Litovsk, empezaron a dar frutos en la primavera de 1918, cuando Francia consiguío detener la ofensiva alemana -que así se vio por primera vez obligada a consolidar la paz armada con el Estado soviético en el frente oriental- y a mediados de mayo se retomaron en Berlín las negociaciones entre los dos países para reanudar sus relaciones comerciales. De inmediato, la Rusia soviética consiguió el suministro de material eléctrico y carbón, mientras las negociaciones continuaban en Kiev para conseguir la paz entre el gobierno soviético y Ucrania ocupada por los alemanes.
En ese momento, los socialistas revolucionarios de izquierda (eseristas) -que coincidían con los comunistas de izquierdas en rechazar por principio toda negociación o trato con el enemigo, se dedicaron al asesinato de varios diplomáticos alemanes -entre ellos al embajador- para malograr el incipiente acuerdo germano-soviético, al tiempo que promovieron el recrudecimiento de la guerra civil contra el gobierno en diversas regiones del territorio. Estos hechos ocurrieron en medio de la amenaza de inminente intervención aliada en territorio soviético, tras el abortado acuerdo de febrero y marzo.
Así fue como, al desembarco inglés en Murmansk de finales de junio, siguió un desembarco anglo-francés en Arkangel a primeros de agosto. Durante este último mes, tropas americanas se unieron a las francesas e inglesas del norte de Rusia y a las japonesas de Vladivostok, mientras en el Sur, las fuerzas blancas se unieron bajo el mando de Deninkin, en un principio alentadas por los aliados, pero prontamente ayudadas por ellos. Las acciones contrarrevolucionarias de julio y agosto en el centro de Rusia, estuvieron organizadas y financiadas desde el extranjero. Este fue el momento en que la política exterior soviética estuvo más alejada de su preocupación por promover la revolución europea.
El 27 de agosto, los bolcheviques firmaron secretamente en Berlín tres acuerdos suplementarios al tratado de Brest-Litovsk, uno político, por el cual los alemanes evacuaban sus tropas de la Rusia Blanca, y no prestaban ayuda a las tropas blancas o de cualquier otro país que agrediese militarmente al gobierno soviético, a cambio de que Rusia renunciaba formalmente a todos los derechos de soberanía sobre Estonia y Lituania, reconocía la "independencia" de Georgia y estaba dispuesta a expulsar a las fuerzas aliadas del norte de Rusia (en realidad protectorado alemán), además de comprometerse a pagar una indemnización de 10 billones de marcos a los alemanes. ( creemos -y será seguro- que se refiere a 10.000 millones de marcos alemanes,...lukyrh.).
Este ampliación, que los alemanes cumplieron por estricta necesidad de sus desfallecientes fuerzas militares y comprometida posición geoestratégica, permitió al poder soviético dedicar sus escasos recursos bélicos a combatir esta agresión aliada que, en el curso de su desarrollo, confirmó en la conciencia de los dirigentes soviéticos la doctrina adoptada en 1915, en el sentido de que el destino de la revolución rusa dependía de lo que ocurriera en los países imperialistas participantes en la guerra:

<<Este desarrollo catastrófico de los acontecimientos, dejó profunda huella en el pensamiento soviético. La acción de los aliados confirmó e intensificó el aspecto ideológico de la política exterior soviética e hizo que la revolución internacional apareciera de nuevo como su primordial objetivo, si bien sirviendo únicamente a los intereses de la defensa nacional. (...) Ahora parecía de una claridad irrefutable que la coexistencia era imposible, al menos con los países de la Entente, y que la propaganda revolucionaria dirigida a los trabajadores de dichos países era el arma más eficaz. En realidad era la única arma efectiva con la que contaba un país cuyos recursos militares eran aun insignificantes >> (Ibíd)

Consecuentemente, el eje de la guerra se desplazó de las relaciones cuasi diplomáticas a las relaciones puramente militares, al enfrentamiento armado. A fines de julio de 1918, los representantes políticos de la Entente, abandonaron Rusia o se desplazaron a los territorios ocupados. Después del asesinato del embajador Mirbach y de los alzamientos contra el gobierno por parte de mencheviques, socialistas revolucionarios y guardias blancos, la lucha del poder soviético por preservar el "Estado obrero y campesino" tomó la forma del "terror revolucionario" y los enemigos internos así como los funcionarios y diplomáticos de los países de la Entente fueron declarados enemigos pasibles de ser ejecutados por el aparato de Seguridad (la Checa) autorizada a operar y decidir sumariamente al margen del poder judicial. Al quedar cerrados todos los canales de la diplomacia secreta, la agresión imperialista dejó expedito el camino a los bolcheviques para el contacto directo con los obreros y campesinos europeos a nombre del Estado revolucionario soviético, utilizando la "diplomacia publica", esto es, la propaganda y agitación revolucionarias: "Escribimos menos notas a los gobiernos y más invocaciones a las clases trabajadoras", diría más tarde Chicherín, el comisario soviético para asuntos exteriores (Cfr. E.H. Carr: Op. Cit. Cap. 22). Así, el 1 de agosto de 1918, el Sovnarkom emitió una proclama dirigida a "las masas trabajadoras de Francia, Inglaterra, América, Italia y Japón", que terminaba diciendo:

<<Forzados a luchar contra el capital aliado, que quiere añadir nuevas cadenas a las que nos ha impuesto el imperialismo alemán, nos volvemos hacia vosotros gritando:
¡Viva la solidaridad de los trabajadores del mundo entero!
 
¿Viva la solidaridad del proletariado francés, inglés, americano e italiano con el ruso!

¡Abajo los bandidos del imperialismo internacional!
Viva la revolución internacional!
¡Viva la paz entre las naciones!
 (Kliuchnikov y Sabaninm: "Mezhdunarodnaya Politica, ii (1926). Citado por E.H. Carr: Op. Cit. Cap. 22)

Desde esa fecha, panfletos, folletos y periódicos redactados por el departamento de propaganda del Narkomindel fueron lanzados en profusión desde aviones sobre las líneas enemigas. A fines del otoño de 1918, cuando en octubre la linea de trincheras dispuesta por el general Hindenburg al norte de Francia, fueron desbordadas por las tropas aliadas, este general alemán y su colega, Ludendorff, comunicaron al Kaiser Guillermo la imposibilidad de continuar la guerra. Como había ocurrido en Rusia un año antes, los acontecimientos revolucionarios se precipitaron con mucha rapidez y facilidad. El 1º de noviembre Alemania pidió el armisticio. El 3 estalló un motín de la marina de guerra alemana en Kiel y se formó un Soviet. Poco después, la revolución se extendió a toda Alemania, cayó el emperador y huyó del país. El poder pasó a los obreros que lo conquistaron desde los Consejos, pero ante la ausencia de una dirección revolucionaria, sin saber qué hacer con él, lo pusieron casi inmediatamente en manos de la Constituyente dominada por los burócratas del SPD, quienes proclamaron la república burguesa democrática. El día que asumió la presidencia del país, Friedrich Ebert declaró finalizada la revolución en su fase de violencia y manifestaciones. "A partir de este momento -dijo- hay que desarrollar el capital pacíficamente, porque sólo un capital llevado hasta los límites de su desarrollo podrá ser socializado. Habían triunfado los sucesores del menchevismo. Y en enero de 1919, a instancias de los Cuerpos Francos, los socialdemócratas de la II Internacional procedieron al aniquilamiento de la minoría revolucionaria con Rosa Luxemburgo y Lienekcht a la cabeza, quienes vivieron y murieron militando dentro de la socialdemocracia por oportunismo revolucionario espontaneista.
Todas las ilusiones de Lenin y los bolcheviques, incluida la llamada "oposición de izquierda" en cuanto a la posibilidad de una revolución europea, demostraron no ser más que eso, una ilusión sin base de sustentación en las condiciones subjetivas del movimiento político del proletariado en ese continente, ganado por el reformismo tras décadas de ascenso en su nivel de vida y de practica "democrática", especialmente en Alemania, pero también en Austria, Inglaterra, Francia e Italia. Esta realidad política preexistente a la revolución rusa es lo que predeterminó la derrota de la revolución europea, no la paz de Brest-Litovsk, como usted se ha empeñado erróneamente en demostrar. Fue endógena, no exterior a las condiciones de la lucha de clases en esos países. Al contrario, esa paz, hubiera sido la condición del triunfo si, como pensó Lenin, el proletariado, alemán, a falta de un verdadero partido revolucionario en ese país, se hubiera sentido representado y dirigido por los bocheviques.
En este sentido, sobre la idea ampliamente compartida en el PC(b)R, de que el destino de la revolución rusa estaba ligado al destino de la revolución europea, Lenin sabía que sin una dirección efectivamente revolucionaria no había revolución proletaria posible. Pero también sabía perfectamente que el resto de los países europeos carecían de ese requisito:

<<La mayor desventura y el peligro para Europa, es que no tiene un partido revolucionario. Tiene partidos de traidores del tipo de los Scheidemann, Renaduel, Henderson, Webb y Cía., y almas de lacayunos como Kautsky. Pero no tiene un partido revolucionario>> 

(V.I. Lenin: "La revolución proletaria y el renegado Kautsky". 19/10/1918)

Su error y el de los bolcheviques, consistió precisamente en pensar que el ejemplo de la revolución rusa ejercería tal influjo en los asalariados europeos, que elegirían al POSDR(b) como su dirección efectiva, y que así, las masas en movimiento serían capaces de trascender a sus direcciones traidoras autóctonas y harían la revolución en sus respectivos países, apuntalando así el proceso de la revolución mundial, que era de lo que se trataba. De ahí que esta estrategia debiera pasar necesariamente por la táctica de preservar a toda costa el partido bolchevique, cuya condición de existencia fue el poder soviético y las transformaciones revolucionarias en Rusia. Por lo tanto el supuesto "nacionalismo burgués" de Lenin se explica por su firme convicción estratégica socialista profundamente internacionalista, no por su táctica negociadora "burguesa" con el imperialismo. De modo que la contradicción aparente de la política exterior soviética -que usted ve como "fundamental" 5 - ha tenido su verdadero fundamento en el desarrollo desigual de la revolución europea. Por lo visto, a usted el árbol no le ha dejado ver el bosque.

8.-Comunismo y Milicia Obrera/Vs. Capitalismo de Estado y Ejército Rojo

Por último, queremos extendernos un poco acerca de su crítica a los conceptos de "capitalismo de Estado"y de "Ejército Rojo", a los que usted contrapone explícitamente la idea de la socialización completa de la economía: "eliminación del salariado y de la economía mercantil" y su correlato en el terreno militar: las milicias obreras, lo cual, como veremos, no se correspondió con las condiciones objetivas de la Rusia revolucionaria.

8.1.-Capitalismo de Estado obrero-campesino

La polémica en torno al "capitalismo de Estado" surgió en la URSS cuando desaparecieron las condiciones que determinaron la implantación de la "economía de guerra", una vez abierto el proceso de consolidación del Estado obrero y campesino en tránsito al Estado socialista puramente proletario, tras el triunfo del poder soviético sobre las fuerzas contrarrevolucionarias durante y después de la primera guerra mundial. Por entonces, la estructura económico social seguía siendo la misma que a principios de siglo, resumida por Lenin como "el campo más atrasado y el más avanzado capitalismo industrial y financiero". De ahí que el carácter de la revolución no pudiera ser inmediatamente socialista, y el nuevo Estado soviético hubo de ser, por tanto, obrero y campesino. La revolución debía pasar por comprender o integrar a la pequeña producción mercantil del campo ruso. De otro modo, según el escrutinio de las elecciones para la constitución de la Asamblea Constituyente el 15 de noviembre de 1917, nueve millones y medio de obrer@s (25%), hubiéranse visto obligad@s a someter por la fuerza de las armas a veintidos millones y medio de campesinos (62% entre pobres y medios). En ese caso, dadas las condiciones históricas en que tuvo lugar, insistimos una vez más en que el poder soviético "comunista" sucumbiría rápidamente bajo el peso económico, social y militar abrumador de las clases burguesa y terrateniente (13%), apoyados por el conjunto del campesinado.
Por lo tanto, si se quería implementar tácticamente la estrategia socialista en semejantes condiciones, era obligado que la ley del valor siguiera rigiendo buena parte de la producción y condicionando la totalidad de la distribución de la riqueza. De ahí que subsistieran la diferenciación salarial y de ingresos en general, según la consigna marxista vigente para la etapa de transición al socialismo: "De cada cual según su trabajo y a cada cual según sus obras", habida cuenta de que, como en el capitalismo, seguía habiendo obras o trabajos más valios@s que otr@s en función de la cualificación laboral y los precios de los productos en el mercado. Y esto no es socialismo sino capitalismo. Pero capitalismo dirigido por el partido revolucionario proletario con una estrategia socialista. Tales fueron los argumentos que esgrimieron los bolcheviques durante esa polémica sobre la ley del valor en la URSS entre 1921 y 1922:

<<Son numerosos los que imaginan que nuestra industria de Estado representa un auténtico capitalismo de Estado, en el sentido más estricto de la palabra, tal como ha sido aceptado universalmente por los marxistas. No se trata exactamente de ello; si se habla realmente de capitalismo de Estado, debe hacerse con importantes comillas que recubran el propio término. ¿Por qué razón? Es evidente: al utilizar este término no puede olvidarse el carácter de este Estado. Este término, lo recordamos, tiene orígenes socialistas. Jaurés y los reformistas franceses, que en general le imitaban, hablaban del capitalismo de Estado como de una socialización "coherente con la república demócrata". Podemos responder a esto, en cuanto marxistas, que a partir del momento en que el poder político está en manos de la burguesía, esta socialización no era y no podía conducir jamás al socialismo, sino a un capitalismo de Estado (burgués); es decir, que la posesión de la diversas industrias, de la red ferroviaria, etc., por diferentes capitalistas, sería reemplazada por la posesión de todas estas empresas, de la red ferroviaria, etc., por la propia empresa burguesa: el Estado (burgués en tanto capitalista colectivo).>> 

(L.D. Trotsky: "Informe sobre la Nueva Política Económica soviética y las perspectivas de la revolución", pronunciado el 14/11/922 ante el IV Congreso de la Internacional Comunista. Lo entreparéntesis es nuestro)

En ese debate, los "comunistas de izquierda" se limitaron a juzgar ateniéndose exclusivamente a la forma de manifestación de la realidad o verificación empírica de los hechos inmediatos. Según este pensamiento no mediado, con la Nueva Política Económica (NEP) de los bolcheviques, la URSS había regresado del "comunismo" al capitalismo. Ponemos este término entrecomillado, porque fue un comunismo en condiciones depenuria absoluta o hambre provocada por la merma en la producción y el desabastecimiento a causa de la guerra (otra vez las condiciones). Fue un "comunismo" como el que se impuso en España para la mayor parte de los medios de consumo después de la guerra civil. Y está claro que a nadie se le ocurrió decir por eso que el fascista Franco había hecho pasar a España del capitalismo al comunismo. En sentido estricto, pues, desde el punto de vista revolucionario marxista, durante la guerra no existió comunismo en Rusia. Ni siquiera existió socialismo, porque las condiciones históricas no daban para ello. Lo que existió fue un racionamiento y distribución equitativa provisional, impuestos por razones de supervivencia de la sociedad ante el profundo y súbito retroceso de las fuerzas productivas del país y la consecuente penuria absoluta, a diferencia del verdadero comunismo por el que luchamos los revolucionarios marxistas, cuyo fundamento está en el desarrollo incondicionado de las fuerzas productivas y la desaparición de la penuria relativa que da sentido al intercambio mercantil, el dinero, los precios y la ganancia capitalista, condición del reparto desigual de la riqueza y la reproducción de la sociedad bajo dominio burgués. Tal fue el malentendido básico en que incurrieron los "comunistas de izquierda" y usted con ellos.
En su importatante trabajo: "Infantilismo `de izquierda´ y la mentalidad pequeñoburguesa" (mayo de 1918), así como en "El impuesto en especie" (abril de 1921) Lenin describió las cinco estructuras económico-sociales que coexistían entrelazados en el territorio soviético, a saber:
1.     Patriarcal o economía campesina en régimen de subsistencia.
2.     Economía en régimen de producción mercantil simple. (en esta categoría eran mayoría los pequeños campesinos que vendían sus excedentes.
3.     Capitalismo privado.
4.     Capitalismo de estado.
5.     Socialismo.
¿Cuáles eran -en términos de clase- las categorías que predominaban en este complejo entramado económico-social heredado de la Rusia prerrevolucionaria? Según el citado censo de noviembre de 1917, los campesinos pobres, los estratos más bajos de la pequeña burguesía. El capitalismo privado explotador de trabajo ajeno en grande y mediana escala, junto con sus medios de producción habían sido estatalizados pasando a conformar la última categoría descrita. Respecto del capitalismo de Estado, lo que Lenin llamaba "su envoltura exterior" (monopolio de los cereales, empresarios y comerciantes explotadores de mano de obra en pequeña escala sometidos al control estatal, cooperativistas burgueses), estaba "desgarrada en una u otra parte por los especuladores" y el principal objeto de esa especulación eran los cereales.
Solventado el primer interrogante, Lenin formula el que surge naturalmente de las condiciones a transformar en lo inmediato desde el punto de vista de la estrategia comunista: ¿Entre qué categorías estaba planteada la lucha de los revolucionarios comunistas, entre la cuarta y la quinta categorías enumeradas?:

<<Por supuesto que no. No es el capitalismo de Estado el que lucha contra el socialismo, sino la pequeñoburguesía más el capitalismo privado que luchan tanto contra el capitalismo de Estado como contra el socialismo. La pequeñoburguesía se resiste a toda intervención del Estado, a todo registro y control, ya sea capitalista de Estado o socialista de Estado. Es un hecho real, absolutamente irrefutable, y no comprenderlo constituye la raíz de una serie de errores económicos. El especulador, el agiotista, el que entorpece el monopolio [estatal en función social progresiva]: ese es nuestro principal enemigo. (...) Sabemos muy bien que la base económica de la especulación es la capa de los pequeños propietarios, extraordinariamente vasta en Rusia, y el capitalismo privado, que tiene un agente en cada pequeñoburgués. Sabemos que millones de tentáculos de esta hidra pequeñoburguesa aferran, aquí o allá, a diversos sectores obreros, y que la especulación penetra en todos los poros de la vida económico-social en lugar del monopolio de Estado.>> 

(V.I. Lenin: "El impuesto en especie" 21/04/921)
Sin embargo, los "comunistas de izquierda" pensaban que el capitalismo de Estado era el principal obstáculo en la lucha por el socialismo. ¿Por qué? Pues, porque, como lo advirtió Lenin en su momento, se limitaron a ver la compleja realidad de la URSS salida de la guerra como:

<<...una abstracta contraposición entre 'capitalismo' y 'socialismo' sin estudiar las (necesarias) formas y etapas concretas de la transición que tiene lugar en nuestro país>> (V.I. Lenin: Ibíd)

¿En qué únicos términos políticos podía traducirse esta simple y abstracta (es decir, no mediada) contraposición? En eliminar por decreto el período de transición, esto es, en que el 25% de la población supuestamente convencida de la necesidad del comunismo, sometiera por la fuerza al 75% restante. Nosotros pensamos que este "Polpotismo" antimarxista acabaría en una derrota estratégica catastrófica de la revolución en el corto plazo. En este sentido, Lenin se refería en esta obra a los mejores elementos del movimiento revolucionario ruso, como "los comunistas de izquierda", a quienes reprochaba no haber comprendido nunca a los maestros del socialismo cuando alertaban sobre los "largos dolores del parto de la nueva sociedad", y a la necesidad de estudiar y respetar la ley que preside el movimiento de la sociedad burguesa como un requisito ineludible del poder proletario, para acelerar ese desarrollo natural evitando al mismo tiempo las catastróficas consecuencias humanas de ese desarrollo en el caso de estar presidido por la burguesía. Lenin aludía al pasaje del prologo de Marx a la primera edición alemana de "El Capital":

<<Aunque una sociedad haya descubierto la ley que preside su propio movimiento -y el objetivo último de esta obra es, en definitiva, sacar a la luz la ley económica que rige el movimiento de la sociedad moderna- no puede saltarse fases naturales de desarrollo ni abolirlas por decreto. Pero puede abreviar y mitigar los dolores del parto>> (K. Marx: Op. Cit.)

Según nuestro criterio, el arte político revolucionario tras la toma del poder en cualquier sitio, consiste en combinar esta dificilísima labor -tanto más dificultosa cuanto mayor es el atraso de las fuerzas productivas- con la de inducir a la revolución internacional. Un ejemplo de la dificultad y, frente a ella, la ciencia y el arte político exhibido por los bolcheviques hasta la muerte de Lenin, se puso de manifiesto en 1921 durante los episodios de Kronstadt, que analizaremos más adelante. Simplemente decir aquí, que el impuesto en especie fue una expresión de capitalismo condicionado, dirigido por el Estado obrero campesino. En una situación postbélica de hambre generalizada residual en las ciudades y de aguda carencia de medios de producción en el campo, había que estimular la producción del campesino pobre para regularizar el suministro de alimentos a las zonas carenciadas. Para el capitalismo puro, el capitalismo liberal, coincidente en este caso con el pequeño y mediano productor, hay una sola alternativa: reimplantar el comercio libre.
Acabada la guerra, los bolcheviques derogaron las requisas autorizadas por las leyes promulgadas para atender la prioridad de mantener al ejército, Pero no reimplantaron el comercio libre, sino condicionado por un impuesto en especie, cuyo monto en valor fue sensiblemente menor que el importe de las requisas, de modo tal que, con la diferencia, los campesinos pudieran reponer los aperos y demás medios e insumos necesarios para trabajar sus tierras a pleno rendimiento, permitiendo así reiniciar los interrumpidos intercambios entre el trabajo agrícola y la industria. De este modo, con el producto del impuesto al conjunto de los campesinos, el Estado dedicó una parte a saciar el hambre de los obreros industriales, y la otra parte la entregó en forma de simiente al campesino pobre para reforzar su alianza con él, evitando al mismo tiempo que, a instancias del crédito para simiente, los agricultores más grandes arruinen al pequeño y se reproduzca el latifundio. La táctica consistió en mantener al pequeño agricultor en su misma dimensión de masas como aliado del Estado soviético, hasta tanto el desarrollo de las fuerzas productivas soviéticas en los dos sectores, a instancias de la propia ley del valor y la ampliación paulatina de las granjas colectivas, posibilitara la transformación sin traumas de los campesinos pobres en asalariados, en la medida en que los precios agrícolas bajaran hasta dejar sin sentido económico a la pequeña producción mercantil, y el poder adquisitivo de los salarios agrícolas superaran los ingresos netos de los pequeños agricultores. Esto es capitalismo de Estado en transito al socialismo. Y a falta de argumentos convincentes en contra, nosotros mantenemos desde la memoria histórica del movimiento, que esto es lo que Lenin y los bolcheviques han intentado hacer con muy pocos errores; a pesar de todos los condicionantes, incluida la "oposición de izquierda" dentro del partido. Nada que ver con lo que hizo la burocracia stalinista.
Como lo hemos expuesto en: http://www.nodo50.org/gpm/rafaelpla/14.htm, es cierto que, entre 1920 y 1921, previendo que en los próximos cinco años no podía haber un rebrote de la revolución mundial, los bolcheviques emplearon la IIIª Internacional exclusivamente para preservar el poder soviético . Desde el final del otoño de 1919, cuando los generales "blancos" Kolchak, Denikin y Yudenich habían agotado sus recursos sin resultado alguno, las consecuencias económicas de los gastos de guerra y del bloqueo comercial a la URSS pasaron a gravitar en el ánimo de la burguesía imperialista, al tiempo que las sucesivas derrotas del proletariado europeo y americano alejaban el fantasma del comunismo en Occidente. En ese momento, habiendo comprendido que las derrotas recientes no se podían superar de un día para otro, se trataba de reconstruir la economía de la URSS devastada por la guerra mundial y la guerra civil.
Desde el punto de vista internacional, los bolcheviques pugnaron en este momento por potenciar políticamente la fuerza social del proletariado internacional en los países europeos, pero no para convertirlo en dirección revolucionaria con vistas a la toma del poder en Europa, sino para ejercer presión sobre sus respectivos gobiernos a fin de que reanudaran las relaciones económicas y diplomáticas con Rusia, necesitada de los intercambios internacionales necesarios para la reconstrucción del país sobre bases socialistas. Si de momento no podía ser en la sociedad civil, en la calle, <<¿en qué otro lugar que no fuera el parlamento y los sindicatos?>>, se preguntó Lenin ante los asistentes al segundo Congreso de la Internacional Comunista reunido el 20 de julio de 1920. Para él, estaba claro que no se trataba de combatir a los reformistas para construir partidos revolucionarios, sino de reforzarlos socialmente para presionar eficazmente sobre los principales Estados de Occidente a fin de disuadirles de emprender nuevas aventuras contrarrevolucionarias, de reorientar las relaciones internacionales hacia las negociaciones y los intercambios en tiempos de paz, y para obtener la mayor ventaja posible de todo ese "teje y maneje". Y señalamos con claridad esta política equivocada, por innecesaria desde el punto de vista de la preservación de la URSS y por contraproducente desde la perspectiva de la revolución internacional:

<<La proposición de organizar a una gran masa de obreros, si es posible a la mayoría, comunistas y no comunistas, por medio de todo tipo de actividades (en los sindicatos, en el parlamento, en los ayuntamientos, en las cooperativas, etc.), es un punto de vista no revolucionario al que se somete a un movimiento en retroceso. Que el carácter "comunista" de semejante práctica estaría garantizada por el sólo hecho de que son los "comunistas" quienes la dirigen, es una petición de principio al estilo de Kautsky, para justificar todo en nombre de una doctrina -en este caso las 21 condiciones- que en los hechos se quedó en papel mojado. En efecto, al legitimar la acción en el parlamento y en los sindicatos (condiciones 9ª y 11ª), lejos de garantizar el carácter comunista de los partidos obreros afiliados a la III Internacional, las 21 condiciones han servido para apartar de ellos a los verdaderos comunistas, permitiendo que su lugar fuera ocupado por filisteos afines al kautskismo provenientes de la izquierda socialdemócrata, tan denostados por Lenin siete meses antes>>.(GPM: Op.cit.)

Este cambio de frente de la política bolchevique saltó a la luz pública a principios de 1920. En los primeros días de febrero, el Comité Ejecutivo Central de toda Rusia publicó una "Invocación al pueblo polaco" donde, entre otras cosas, dijo:

<<Por el momento, los comunistas de Rusia no están luchando más que para defender su propio territorio, su trabajo pacífico y constructivo; no están luchando ni pueden luchar para implantar el comunismo por la fuerza en otros países...>> (Cfr. E.H. Carr: Op.Cit. Tomo III Cap.24)
El 25, durante el discurso pronunciado ante la "Conferencia de toda Rusia de directores de enseñanza para adultos", dio por "desaparecido en sus nueve décimas partes el peligro de un ataque a Rusia organizado por el capitalismo internacional". Mientras tanto, a lo largo de todo ese mes, Lenin, Trotsky, Joffe, y Litvínov concedieron entrevistas a la prensa extranjera para hablar de las oportunidades de paz y de las relaciones comerciales entre la Rusia soviética y el mundo capitalista. En el transcurso de una de ellas concedida al corresponsal del periódico norteamericano "The World" que este periódico publicó el día 21 de ese mes, prefigurando lo que un año más tarde se conocería como "Nueva Política Económica", Lenin declaró lo siguiente:

<<Todo el mundo sabe que estamos dispuestos a concluir la paz en condiciones cuya justicia no pueden refutar ni los capitalistas más imperialistas. Hemos declarado reiteradamente nuestro anhelo de paz, nuestra necesidad de paz y nuestra disposición de otorgar al capital extranjero concesiones y garantías de lo más generosas. Pero no permitiremos que nos estrangulen en haras de la paz. (...) Sin Rusia, Europa no podrá levantarse. Y cuando Europa está extenuada, la situación de Norteamérica se vuelve crítica. ¿De qué le sirve a Norteamérica su riqueza si no puede comprar con ella lo que necesita?(...) Norteamérica no puede comerciar ventajosamente con Europa, es decir, sobre una base que tenga valor real para ella, hasta que Europa sea capaz de darle las mercancías que Norteamérica quiere recibir a cambio de lo que necesita vender. Y Europa no podrá darle esas mercancías mientras no se levante económicamente 

(Op. Cit. En "Obras Completas" bajo el título: "Conversación con Lincoln Eire...". Lo subrayado es nuestro)

Si esto era así ¿para qué reforzar el carácter reformista de los partidos de composición obrera en Europa? ¿Para que enajenar todavía más su acción política futura? Una cosa es respetar el principio de no intervención y otra muy distinta intervenir en sentido contrarrevolucionario. A través de Radek, los bolcheviques se habían comprometido a no desestabilizar Occidente si la burguesía internacional hacía lo propio respecto de Rusia. Y esta vez a diferencia de lo ocurrido bajo los tratados de Brest Litovsk, cumplieron escrupulosamente la promesa.
En abril de 1920, Lenin escribió "El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo", a modo de preparación del segundo Congreso de la Comintern. En este congreso reunido en julio de 1920, se aprobó la línea de permitir que las fracciones de izquierda de la socialdemocracia pasaran a formar parte de la I.C. Esta política, sintetizada en las 21 condiciones de admisión a IIIª Internacional, suponía deshacerse de la izquierda comunista preexistente al exterior de la URSS.
Lenin pudo no haber comprendido del todo las diferentes condiciones políticas de existencia entre el proletariado ruso y el europeo, pero sabía muy bien -y las razones de su ruptura de 1912 con los mencheviques lo confirma- que mixturas político-organizativas como la que cristalizó en el VKPD no podían dirigir exitosamente una revolución, lo cual refuerza la idea de que tras la derrota del 18-19 de enero de 1919, la inminencia de una nueva ola revolucionaria triunfante en Europa no figuró entre las previsiones de Lenin. Esto explica que la política del llamado "parlamentarismo revolucionario" estuvo fuertemente condicionada por la preocupación de estabilizar los restablecidos intercambios comerciales con Occidente, para sacar a la revolución rusa de la situación de marasmo en que se encontraba tras la guerra civil. De lo contrario, su comportamiento y el de sus compañeros de partido hubiese sido otro.
En tal sentido, cabe imputarle el error de haber abandonado a los revolucionarios europeos y contribuido por imprevisión a preparar las condiciones del fascismo . Pero de ahí a decir que entre Lenin y Stalin no hubo solución de continuidad política desde la firma del tratado de Brest-Litovsk, nos parece una exageración monstruosa, una afirmación equivocada presidida por un principismo tan inconducente a los fines revolucionarios, como cualquier incapacidad de prever y juzgar correctamente, que no hace justicia con la convicción profundamente internacionalista que los bolcheviques supieron ejercer eficaz y ejemplarmente en medio de dificultades enormes, tanto como tuvo el valor de reconocer la propia Rosa Luxemburgo, su principal censora, en "La tragedia rusa" 8 , aunque allí omitiera hacer su propia autocrítica por no haber sabido romper a tiempo con un partido que, según su propia expresión, no era más que un "cadáver maloliente", pero frente al cual -como Barrot y Authier acertaron en juzgar- ella "se manifestó particularmente necrófila"

8.2.-El "Ejército Rojo" obrero-campesino

En cuanto a su opción por las milicias proletarias frente al ejercito popular obrero-campesino de los bolcheviques, parece estar en su misma línea voluntarista de no respetar determinadas condiciones históricas de la revolución que le obligaron a pasar por un período de transición para cumplir unas tareas democrático-burguesas incumplidas por la burguesía Rusa, al igual que su homóloga alemana en 1848, que prefirió permanecer como un poder político supeditado al de la autocracia zarista.
Y el caso es que la transición económico-social por la que necesariamente debió pasar un país como Rusia, junto con el carácter obrero-campesino de su revolución, determinó también el carácter obrero-campesino de sus fuerzas armadas. Si la formación social de la Rusia prerrevolucionaria impidió que la revolución fuera puramente proletaria, tampoco su ejército podía ni pudo tener la forma de milicias obreras9 . Más aun dada la total desproporción de su inmenso territorio y la enorme extensión de sus fronteras, respecto de su población asalariada.
Rusia entró en la guerra del 14 con 12.000.000 de efectivos, el 11% de la población que por entonces era de 140.000.000. El resto, como es lógico y natural, permaneció en sus puestos de trabajo para seguir atendiendo a las necesidades de la población civil y a las militares en los seis frentes de guerra. Materializar el concepto de milicia obrera, supone aplicar ese porcentaje del 11% al universo poblacional de 9.500.000 que sumaban los asalariados rusos en ese momento 10 . O sea que, según su proposición, 1.045.000 milicianos más los 240.000 militantes del partido en 1918, hubieran estado en condiciones optimas de llevar adelante la guerra revolucionaria. Dada la proporción entre soldados campesinos y milicianos proletarios, la mutación entre cantidad y cualidad indica que de la supuesta conciencia de clase de cada miliciano, resultaría una eficacia militar equivalente a la de nueve combatientes campesinos, una superioridad del 900% comparados de uno en uno.
Ahora bien, dado que según la doctrina militar moderna, para combatir a la guerrilla un ejército regular necesita una superioridad numérica de uno a diez, esta inferioridad numérica de 1 a 9 sólo puede justificar la supuesta superioridad combativa de las milicias revolucionarias, en el mito de la conciencia de clase obrera lo cual supone que los soldados campesinos en el ejército del zar, carecían de todo incentivo moral de combate, lo cual es falso. Cualquier ejército es viable mientras se unifica en torno a una idea moral y combate por ella. En este sentido, a los fines militares la idea moral de "patria", por ejemplo, no es ni más ni menos válida y eficaz que la de "internacionalismo proletario". Esto es tan cierto como que en determinadas condiciones y circunstancias, cualquier idea moral puede hacer crisis al interior de cualquier ejército. De lo cual se desprende que la verdad o falsedad de la idea por la que se combate, es lo de menos, siempre que se crea en ella. En sus "Escritos militares" Trotsky evoca al "viejo soldado" Kudinych, personaje creado por el novelista ruso Gleb Ivanovich Uspenski:

<<Para Kudinych, la idea religiosa iluminaba la idea del poder zarista, esclarecía su existencia campesina y desempeñaba para él, aun cuando de manera primitiva, el papel de la idea moral. En el momento crítico, cuando su fe ancestral fue conmovida sin haber hallado aún nada con qué remplazarla, Kudinych se rindió. La modificación de la idea moral entraña la disgregación del ejército>> 

(Op. Cit.: "Formación de las fuerzas armadas rojas"

Sin duda, el desmoronamiento de la autocracia zarista ante el empuje de la revolución bolchevique, quitó base de sustentación a los valores espirituales del ejército imperial Ruso, y la moral de sus soldados, junto con la de Kudinych se disolvió como un azucarillo en el agua. De este razonamiento se desprende que, dada la funcionalidad bélica de la idea moral que aglutina a un ejército, su eficacia pasa a depender exclusivamente de su organización, disciplina, destreza en el manejo de las armas e instrucción general y militar de sus efectivos, así como del dominio de la ciencia y el arte de la guerra por parte de sus mandos. En el "Anti Dühring", Engels extrae de las memorias de Napoleón lo que dice acerca del combate de la caballería francesa -cuyos jinetes eran malos, pero disciplinados- contra los mamelucos, "indiscutiblemente la mejor caballería de la época en el combate individual", pero indisciplinados. Y de los resultados de la práctica saca esta conclusión:

<<Dos mamelucos eran sin discusión superiores a tres franceses; 100 mamelucos equivalían a 100 franceses; 300 franceses eran en general superiores a 300 mamelucos, y 1.000 franceses aplastaban siempre a 1.500 mamelucos.>> (Op. Cit.Cap. XII "Dialéctica. Cantidad y cualidad")

El Ejército Rojo fue construido sobre un fundamento "clasista" en el sentido de excluir de él a todos los explotadores de trabajo ajeno. Dentro de esa categoría general, después de los miembros del partido iban en orden de preferencia los asalariados que constituían la vanguardia amplia y, tras ellos, los asalariados de base junto con los campesinos. Trotsky decía que "la vida del ejército gira, en nuestra época, en torno de este problema". Durante un discurso pronunciado en noviembre de 1919 ante redactores y colaboradores de diversas publicaciones militares, Trotsky reprochó a la revista "Asuntos militares" el descuido de este importantísimo asunto de la composición social del ejército. En ese discurso trajo a colación que, "A partir de la experiencia de la guerra de 1870-71, el economista burgués alemán León Brentano, hizo un análisis comparativo de las condiciones combativas de los obreros y los campesinos alemanes en la base del ejército, y dedujo la superioridad militar del proletariado", agregando que, en este aspecto "la experiencia acumulada es enorme". En su trabajo sobre Stalin, Trotsky corroboró el análisis de Brentano. Allí explicó en qué radica la superioridad militar del combatiente proletario sobre el soldado campesino, así como el acople y complementación funcional de estas dos categorías básicas del Ejército Rojo:

<<Como ya he dicho (en otro lugar), el Ejército Rojo fue obra del trabajador que movilizaba al campesino. El trabajador tenía una ventaja sobre el labriego, no sólo en su nivel general de cultura, sino especialmente en su destreza para manejar armas de nueva técnica. Esto aseguraba a los obreros una doble ventaja en el Ejército.>> (L.D. Trotsky: "Stalin" Cap. IX)

Ni que decir tiene que este criterio era de unánime consenso en el partido comunista bolchevique. Pero, como dijimos al principio de este apartado, dada la estratificación social del país, el consecuente carácter de la revolución y la extensión del territorio, las bases sociales que dieron nacimiento al Ejército Rojo durante la guerra civil, debieron ser mayoritariamente campesinas. Había que contar necesariamente con ellos.
En cuanto al reclutamiento de profesionales militares provenientes del viejo ejército imperial, ocurrió como con el nuevo Estado obrero y campesino, que, en principio, debió empezar funcionando en base al personal civil del aparato de Estado zarista. Los bolcheviques procedieron entonces como hoy en otra escala y circunstancias históricas los palestinos paupérrimos en los territorios ocupados, que seleccionan los ladrillos y demás componentes utilizables de entre los escombros de sus casas destruidas por el ejército sionista, para construir otras desde donde proseguir la "intifada" contra el invasor:

<< Todavía el antiguo ejército se dispersaba a través de todo el país, propagando el odio a la guerra, cuando ya teníamos que organizar nuevos regimientos. Se expulsaba del ejército a los oficiales del zar, y se les aplicaba, aquí y allí, una justicia sumaria; pero debíamos lograr que ex oficiales instruyeran al nuevo ejército>> (L.D. Trotsky: "Escritos Militares" Prefacio)

Claro que cualquier asalariado consciente iniciado en el arte de dirigir grandes operaciones militares hubiera sido mil veces preferible a un oficial del ejército zarista. De esos los hubo -como usted lo señala- pero no los suficientes. Antes de la toma del poder, los bolcheviques contaban con efectivos proletarios experimentados organizados en comandos para las acciones de terrorismo y guerrillas. En el congreso de las Organizaciones Militares realizado en Petrogrado el 16 de julio de 1917 estuvieron representadas 500 unidades integradas por unos 30.000 bolcheviques 11 . Esta organizaciónes militares dirigieron los preparativos de la insurrección de octubre y designaron algunos camaradas para constituir el Comité Militar Revolucionario de Petrogrado. Luego extendieron su influencia al frente (sobre todo al frente norte y a la flota del Báltico).
La decisión de emplear oficiales del ejército zarista estuvo determinada por el cambio en la correlación de fuerzas políticas una vez que el proletariado se erigió como clase dominante a instancias del poder soviético dentro del nuevo Estado obrero-campesino. No se trataba ya de hostigar al enemigo de clase en posesión del Estado para desorganizar y debilitar sus fuerzas, potenciando así en las masas el espíritu de rebelión sólo contenido por la burguesía en tanto su dominio se sigue manifestando en el pleno ejercicio normal del poder. La acción de la guerrilla, el sabotaje y el terrorismo, estimulan a las masas en movimiento, debilitando en su conciencia la idea de su condición subalterna y de que el poder de la burguesía es invencible. La guerrilla es la expresión del poder obrero en progresión desde una posición de debilidad relativa. El ejército regular obrero-campesino expresa la inversión total de aquella correlación de fuerzas. Sin sustituir a la guerrilla, se convierte en la forma militar predominante que el poder soviético debe adquirir y se dio para sí como clase en el poder, como Estado de reemplazo histórico desde una posición de superioridad económica, social y bélica relativa.

<<Los métodos de combate guerrilleristas se imponían durante el primer período al proletariado en razón de la situación de éste de explotado dentro del estado, como también se le imponían el empleo de imprentas clandestinas primitivas y la práctica de reuniones secretas. La conquista del poder político ha dado al proletariado la posibilidad de utilizar el aparato del Estado para construir metódicamente un ejército centralizado, en el que la unidad de organización y la unidad de dirección constituyen lo único que puede garantizar los mejores resultados con el mínimo de víctimas. Propugnar el espíritu de guerrilla como programa militar es como recomendar el retorno de la industria pesada al taller artesanal. Semejante prédica corresponde por completo a la naturaleza de los grupos de la intelligentsia, que son incapaces de valerse del poder del estado e incapaces hasta de plantearse seriamente el problema del dominio de ese poder, pero que se ingenian en hacer incursiones guerrilleristas (polémicas o teóricas) contra el gobierno obrero. (...) Como tipo predominante, la guerrilla es el arma del beligerante más débil contra el más fuerte. Éste intenta destrozar y aplastar al más débil; a su vez este otro, consciente de su debilidad, pero sin rehuir el combate -ante la perspectiva cierta de alguna futura modificación-, se esfuerza por debilitar y desorganizar a su poderoso adversario.
La "guerra grande" -masas imponentes, unidad del frente, dirección centralizada, etc.- procura vencer al enemigo. La "guerra pequeña" o guerrilla -pequeños destacamentos de maniobras independientes unos de otros- procura debilitar y extenuar al adversario. Tal y como Dutov, Krasnov y Denikin contaban con una ayuda del exterior. Su objetivo consistía, pues, en frenar el poder soviético, en no darle respiro, en aislarlo de las regiones importantes, en destruir la red ferroviaria y religarla con las provincias periféricas, en no permitirle emprender un amplio trabajo económico planificado. Entonces el método natural de los más débiles era la guerrilla.
 >> (L.D. Trotsky: Op.Cit: "Guerrilla y ejército regular"

En términos militares, lo único que aprendió la clase obrera rusa antes de tomar el poder, es a vencer la resistencia de la burguesía destruyendo todo lo que le impedía constituirse en clase dominante. Mediante el hostigamiento y la propaganda armada de las guerrillas en combate descentralizado y esporádico contra un régimen autocrático cuyo ejército imperialista estaba al borde de la disgregación, a los bolcheviques les costó muy poco hacerse con el poder político en los momentos decisivos:

<<Los bolcheviques habían realizado tan a conciencia la labor de atraerse a todas las fuerzas armadas del país, que su victoria final del 7 de noviembre se logró prácticamente por falta de enemigo. El golpe de octubre fue "más fácil que levantar una pluma", para servirse de las palabras de Lenin. Ni un sólo regimiento se alzó para defender la democracia rusa. Con las fuerzas de la antigua policía dispersas, el Gobierno de Kerensky en Petrogrado no contaba más que con los cadetes militares y los batallones de mujeres, muy defectuosos, frente a los destacamentos al mando de revolucionarios profesionales bolcheviques. La lucha por el poder supremo en un Imperio que comprendía la sexta parte del globo terráqueo se decidió entre fuerzas asombrosamente reducidas por ambas partes, tanto en las provincias como en las dos ciudades principales.>> (L.D. Trotsky: "Stalin" El comisario político)

De inmediato, una vez que, en enero de 1918 los bolcheviques disolvieron la Asamblea Constituyente y proclamaron la República Socialista Soviética Federada de Rusia, acabó la primera parte de la tarea fundamental de la revolución. Este fue el momento en el que la "guerra pequeña" o guerrilla, empezó a perder preponderancia frente a la necesidad de un ejército regular centralizado capaz de defender al poder soviético ya constituido del enemigo interno y externo en todo el territorio. Los obstáculos que los bolcheviques se encontraron en su esfuerzo por dar al Ejército Rojo un carácter disciplinado y centralizado tenía mucho que ver con la base campesina de la sociedad rusa:

<<Por sí mismo, el campesinado no es capaz de crear un ejército centralizado. No va más allá de los destacamentos guerrilleros locales, cuya ‘democracia’ primitiva encubre frecuentemente la dictadura personal de los atamanes 12 . Estas tendencias guerrilleristas, reflejo del espontaneísmo campesino en la revolución, encontraron su expresión perfecta en los socialistas revolucionarios de izquierda y en los anarquistas, pero incluyeron también a parte considerable de los comunistas, sobre todo entre los ex soldados y suboficiales de procedencia campesina" (L.D. Trotsky: "Escritos militares" : El camino del ejército rojo.)

A medida que se iba ampliando el escenario de la guerra, peores consecuencias tenían los métodos guerrilleros y la tendencia a la organización de destacamentos autónomos. El año 1918 y parte de 1919 fueron escenario al interior del P.C.R.(b) de una lucha continua por la disciplina, la organización y la centralización del Ejército, en contra de la oposición de socialistas revolucionarios, comunistas de izquierda y anarquistas, partidarios de la descentralización e independencia de las fuerzas. Esto en modo alguno ha supuesto que los bolcheviques descalificaran a la guerrilla; pensaron que debidamente articulada en la estrategia y disciplina dependiente del mando central, esta forma de combate debía demostrar -y demostró- ser un auxiliar importante del ejército regular:

<< La guerrilla también puede ser una forma de acción de destacamentos de maniobras cuidadosamente constituidos que, a despecho de su total independencia, están rigurosamente sujetos al Estado Mayor operacional. Combatiendo hoy al bandidaje en todas sus formas, inclusive las seudocomunistas, claro está que no recusamos la necesidad ni la utilidad de los movimientos de guerrilleros. Al contrario, podemos declarar con absoluta seguridad que en el futuro desarrollo de la guerra, la guerrilla tendrá una importancia cada vez mayor.>> (Op. Cit. Ejército y guerrilla)

Este debate, que coincidió con el derrumbe del ejército imperial ruso, quedó inconcluso cuando socialistas de izquierda y anarquistas rompieron con el poder soviético a raíz de la firma del tratado de Brest-Litovsk. Así, el nuevo Ejército Rojo hubo de levantarse sobre las ruinas del anterior; medios materiales e intelectuales en perfecto uso fueron incorporados de inmediato:

<<La nueva clase que se ha instalado en el poder es una clase que ha tenido que arreglar penosas cuentas con el pasado. Personificado en un ejército que ya no existe, ese pasado le ha legado cierto capital material: cañones, fusiles, municiones de toda clase, y cierto capital intelectual: la suma de conocimientos acumulados, experiencia de combate, prácticas de gestión, etc., todo lo cual se hallaba a disposición de los especialistas en asuntos militares: antiguos generales, coroneles del viejo ejército, y del que carecía la nueva clase revolucionaria>>.(L.D. (Trotsky: "Escritos militares" El Ejército Rojo.)

Dado que la conducción militar de masas es objeto de la ciencia militar, sin cuyo dominio cualquier acción que se emprenda es inconducente, y habida cuenta de que estos conocimientos -igual que otros técnicos relativos al ejercicio efectivo del poder- como es natural no estaban extendidos entre el proletariado, tal como ocurrió con el materialismo histórico en aquellos tiempos, al principio hubo que apelar a "los especialistas" procedentes del campo enemigo:

<<La clase obrera y las masas trabajadoras del campesinado no han dado nuevos coroneles ni nuevos dirigentes técnicos; tampoco podían encontrarlos en seguida en sus propios medios. Todos los teóricos del marxismo ya lo habían previsto. El proletariado está obligado a tomar a su servicio a aquellos que han servido a las otras clases. Esto vale también, y por entero, en cuanto a los especialistas militares.>> (Ibíd.)

El Ejército Rojo se empezó a montar según este criterio, a mediados de febrero de 1918, inmediatamente después de la ruptura de las negociaciones de Brest Litovsk. Aquí se planteó un problema muy difícil de resolver, y a muchos -incluso a Lenin- de entrada esta valoración no les cabía en la cabeza. Sobre todo a la vista de "ciertos casos de traición". Numerosos críticos dentro del partido, estimaban que no había tiempo, ni medios materiales, ni el cuerpo de mandos necesario para estructurar un ejército centralizado, y que, por tanto había que seguir el combate en base a los destacamentos de guerrilla debidamente acondicionados. Pero, como se ha demostrado por la prueba de la práctica, con esa condición también hubo que contar. De otro modo, la revolución rusa habría sido ahogada en sangre antes del estallido en noviembre de la revolución alemana. Así fue como la tarea comenzó transformando provisionalmente a los destacamentos guerrilleros a modo de barrera, detrás de la cual dio comienzo la construcción del ejército centralizado.
Al principio, la resistencia a la cooptación de los especialistas militares era fuerte, debido a que muchos de ellos trabajaban con desgana, cuando no se pasaban directamente al campo enemigo. Estas críticas recrudecieron ante una serie de derrotas en el exterior. El Comité Central del partido, sin embargo, entendió que estos fallos eran pasajeros, producto de un necesario período de adaptación, como así fue a juzgar por los hechos. Cuando en los distintos frentes empezaron a actuar ejércitos con estructuras de mando centralizadas, se pasó de la retirada a la ofensiva y "del fracaso a éxitos notables":

<<Innumerables militantes del partido, señalables entre los más serios y responsables, se dirigían al frente como adversarios declarados de nuestro sistema militar, en particular en lo atinente a la integración de los oficiales de carrera en puestos superiores: al cabo de algunos meses de trabajo se trasformaron en ardorosos partidarios de nuestro sistema. Personalmente no encuentro ninguna excepción.

En marzo, durante la sesión nocturna del Consejo de Comisarios del Pueblo, se puso a consideración un despacho proveniente de los distintos frentes de guerra, donde se aludía a la traición de ciertos jefes del Ejército Rojo. Según el testimonio dejado por Trostsky de lo acontecido en aquella reunión, tras escuchar lo que reportaba el despacho, Lenin le pasó una nota diciéndole:

<< "¿No sería mejor echar a todos esos especialistas y nombrar a Lashevich comandante en jefe?" Comprendí que los adversarios de la política del Departamento de Guerra, y particularmente Stalin, habían hecho presión con especial insistencia sobre Lenin durante los días anteriores, y habían despertado en él ciertas dudas. Escribí mi respuesta en el reverso de su misma nota: "Puerilidades." Al parecer, esta tajante réplica causó impresión. Lenin gustaba de las formulaciones categóricas. Al día siguiente, con el informe del Estado Mayor General en mi bolsillo, entré en el despacho de Lenin en el Kremlin y le pregunté: 
"-¿Sabes cuántos oficiales zaristas tenemos en el Ejército?"
 
"-No, no lo sé -respondió, interesado."
 
"-¿Aproximadamente?"
 
"-No lo sé -insistió decidido a abstenerse de conjeturas."
 
"-¡No menos de treinta mil! -La cifra le sorprendió visiblemente-. Ahora -proseguí-, cuenta la proporción de traidores y desertores entre ellos y verás que no es tan grande. Entretanto, hemos organizado un Ejército a partir de la nada. Este Ejército está creciendo y fortaleciéndose."
 

Pocos días después, en un mitin celebrado en Petrogrado, Lenin expuso el balance de sus propias dudas sobre la cuestión política militar. "Cuando recientemente el camarada Trotsky me refería que... el número de oficiales se eleva a varias decenas de millares, me di perfectamente cuenta de cómo aprovechar mejor a nuestros enemigos; de cómo obligar a los adversarios del Comunismo a edificarlo; de cómo levantar el Comunismo a expensas de los ladrillos acumulados por los capitalistas en contra nuestra... No tenemos otros ladrillos."
 (Trotsky: "Stalin" Cap. IX)

Para contrarrestar ese permanente peligro de desidia y deserción por parte de los especialistas, además de asignarles altos sueldos 13 , fue necesario desdoblar la figura personal del mando único en dos responsabilidades complementarias: la puramente técnico-militar y la política. La primera, referida a las funciones estratégicas y tácticas fueron asignadas a quienes "las han estudiado, que mejor las conocen y que deben, por tanto, asumir toda la responsabilidad", los especialistas; para la segunda se creó la figura del "comisario político", que recayó sobre quienes por "su psicología, su conciencia política y su origen social, están ligados a la nueva clase en el poder". Estos comisarios estaban a cargo de la formación político-ideológica y de verificar que las órdenes de los "especialistas" en cuestión, responden a necesidades militares "y que no se trata de medidas contrarrevolucionarias":

<<La primera orden que fijó las obligaciones de los comisarios y de los miembros de los consejos militares se publicó el 6 de abril de 1918, y decía: "A propósito de los comisarios militares, de los miembros de los consejos militares. El comisario militar es el órgano político directo del poder soviético junto al ejército. Su cargo tiene un significado extraordinario. Los comisarios que se nombren deben ser revolucionarios irreprochables, capaces de continuar siendo la encarnación del deber revolucionario aun en las condiciones más difíciles. La persona del comisario es intocable.
Una ofensa hecha a un comisario durante el cumplimiento de sus deberes, y con más razón un acto de violencia contra él, es idéntica al crimen más grave contra el poder soviético. El comisario militar vigila para que el ejército no se separe del conjunto del régimen soviético y para que las administraciones militares aisladas no se conviertan en focos de insurrección o en armas dirigidas contra los obreros y campesinos. El comisario participa en la actividad de los dirigentes militares, recibe con ellos los informes y las rendiciones de cuenta y ratifica las órdenes. Sólo las órdenes de los consejos militares que, estén firmadas, a más de los dirigentes militares, por un comisario al menos tienen fuerza de ejecución. Todo el trabajo se realiza a la vista del comisario, pero la dirección en el terreno específicamente militar no pertenece al comisario, sino al especialista militar, que trabaja en estrecha cooperación con él.
El comisario no responde por el acierto de las órdenes puramente militares, operativas o de combate. La responsabilidad por éstas recae íntegramente en el dirigente militar. La firma del comisario al pie de una orden de operación significa que ella ha sido dictada por consideraciones de índole operativo y no por otras, de tipo diferente (contrarrevolucionarias). En el caso de que una disposición puramente militar no cuente con su aprobación, el comisario no podrá detenerla, sino tan sólo informar al consejo militar superior. La única orden operativo que puede ser detenida es la que a juicio del comisario ha sido dictada por motivos contrarrevolucionarios. Si la orden está firmada por él tiene valor legal y debe ser ejecutada a cualquier precio. El comisario debe cuidar que la orden sea cumplida de manera cabalmente correcta y para ello dispone de toda la autoridad y los medios del poder soviético. El comisario político que tolere el incumplimiento de órdenes debe ser inmediatamente destituido y denunciado al tribunal. Los comisarios aseguran el vínculo entre las administraciones del Ejército Rojo y las administraciones centrales y locales del poder soviético, así como la colaboración de estos últimos con el Ejército Rojo.
 
"El comisario vigila para que los trabajadores del Ejército Rojo, desde los grados superiores hasta los inferiores, cumplan su labor de una manera concienzuda y enérgica; cuida que los gastos se realicen con economía y bajo el más severo control, y que los bienes militares sean bien conservados. Los comisarios del Consejo Superior de Guerra son designados por el Consejo de Comisarios del Pueblo. Los de los distritos o regiones, por el Consejo Superior de Guerra, de acuerdo con los dirigentes del soviet de la región o distrito respectivo.
 
"Junto a los comisarios del Consejo Superior de Guerra se ha organizado una oficina de comisarios militares, la que coordina la actividad de los comisarios, responde a sus consultas, elabora las instrucciones que se les da y, en caso de necesidad, convoca al congreso de comisarios".
 Firmado por el Comisario de Guerra y presidente del Consejo Superior de Guerra, Trotsky.>> (L.D. Trotsky: "Escritos militares" El Ejército Rojo. Nota [1] )

Es cierto lo que dice Charles Bettelheim en cuanto a que la utilización de los antiguos funcionarios zaristas en la administración civil y de los profesionales militares del antiguo ejército imperial ruso en el Ejército Rojo, propendieron a una "autonomización del aparato de Estado soviético" que introdujo el germen de la burocracia en la nueva sociedad. Pero, ¿qué otra cosa se podía hacer? La "oposición obrera" ni siquiera se planteó teóricamente responder a esta pregunta. Había que ganar la guerra contra los enemigos internos y externos. Esa fue la prioridad máxima de cuyo resultado dependió en lo inmediato el futuro del proceso revolucionario. Y la carencia casi absoluta de personal militar con conocimientos científicos suficientes para formar y conducir 75 cuerpos de ejército, los que se necesitaron desplegar en el enorme territorio soviético extendido a través de once usos horarios, fue una condición objetiva que se debió modificar en muy poco tiempo como cuestión de vida o muerte. Ante semejantes circunstancias, mientras los bolcheviques se tiraron al agua de la guerra contra el enemigo buscando la forma de que la revolución no se ahogue, los "comunistas de izquierda" se lo pasaron pensando cómo salvar la ropa.
Una vez puestos en pie ejércitos con estructuras de dirección y mando centralizadas según el criterio bolchevique del desdoblamiento, el poder soviético pasó "de la retirada a la ofensiva y del fracaso a éxitos notables". Al cabo de unos meses de trabajo, aquellos detractores se habían transformado en "ardorosos partidarios de nuestro sistema". En este vuelco de posiciones, Trotsky declaró no haber encontrado "ninguna excepción". [Op. Cit.: "Para el VIII Congreso del PCR(b)"]
Cuando ya no quedó ni vestigio del problema planteado en torno del reclutamiento de especialistas y de poner en funcionamiento estructuras de mando centralizadas para el conjunto de los ejércitos en todos los frentes, la "oposición obrera" volvió a la carga en marzo de 1919 a través del Comité Regional del Ural, que aceptó a los especialistas como un mal menor, pero urgió a crear "nuestro propio personal rojo de mando" -como si los bolcheviques no estuvieran en ello- y mientras tanto actuar respecto de los especialistas "como si no los necesitáramos".
Ante esta sugerencia, durante el VIII Congreso del PCR(b) Trotsky preguntó al Comité Regional del Ural el número de oficiales rojos que había formado, cual era el porcentaje de comunistas entre los oficiales rojos del Ural, y cual la superioridad de estos oficiales respecto de los profesionales del ejército zarista incorporados por los demás regimientos en otras regiones. Y se adelantó en contestar: "Por mi parte, les aseguro que no se vería la menor diferencia. Y agregó:

<<En reiteradas oportunidades he formulado a los camaradas críticos "de izquierda" la siguiente proposición: "Si consideran que nuestro método de formación es malo, organicen una división de acuerdo con sus métodos, elijan su cuadro de mando y dennos parte de su experiencia en el campo político; el departamento militar pondrá a disposición de ustedes todos los medios indispensables." 
Ni que decir que semejante experiencia, aun cuando fuera exitosa, no tendría fuerza de demostración, pues al tratarse de una sola división claro está que es más que posible seleccionar con esmero tanto los soldados como los comandantes. En todo caso una experiencia como esa les permitiría sin duda a los críticos aprender algo.
 
Por desgracia no se ha encontrado a nadie entre ellos que responda a nuestro llamado, y la crítica se desliza de un asunto a otro, conservando su carácter irascible sin dejar de hallarse en el vacío.>>
 (Op. Cit.)

Esto fue escrito en marzo de 1919. Parece que, después, los opositores militares de los bolcheviques respondieron efectivamente a ese llamado e hicieron la experiencia. Según reporta Trotsky en "Mi vida", lo primero que hizo es confiarle a Piatakov un puesto de responsabilidad en la tarea para que "no tuviera más remedio que pasar de las palabras a los hechos":

<<No hubo más que un grupo, en el Volga, que aceptase el reto, pero el regimiento que pusieron en pie no se diferenciaba absolutamente en nada de los demás. El ejército Rojo venció en todos los frentes y, poco a poco, la oposición fue reduciéndose a la nada.>> (Op. Cit.: Oposición militar. Setiembre de 1929)

El vacío ingrávido de las críticas y proposiciones supuestamente alternativas de los "comunistas de izquierda" -con quienes usted coincide- remiten permanentemente a la carencia de sustento en las condiciones históricas concretas de la acción política. En este sentido, para acabar el desarrollo de nuestras observaciones respecto de la "milicia obrera" -que usted contrapone al "ejército regular obrero-campesino", de acuerdo con el criterio convencional el ejército regular se distingue porque responde a un mando central, está racionalmente organizado, instruido en el cuartel y dotado de "un importantísimo automatismo psicológico", esto es, de una estricta disciplina. Por contra, la milicia en general, bajo la forma de guerrilla, se caracteriza por su espontaneísmo organizativo y su accionar improvisado.
En la revolución rusa, la milicia obrera, así entendida, ha precedido al Ejército Rojo. Y éste, según el criterio bolchevique elaborado, propuesto y llevado a la práctica por Trotsky, fue una organización militar superior a la guerrilla, el paso intermedio en la tarea de construir el ejército revolucionario comunista organizado en milicias obreras y campesinas ligadas a la producción, síntesis superadora de las otras dos formas evolutivas. Para Trotsky, pues, la esencia militar del poder soviético durante la última fase de la revolución democrático burguesa en tránsito al socialismo, no está en la milicia de la Guardia Roja organizada en forma de guerrilla, como parece que lo entiende usted. Tampoco en lo que fue el Ejército Rojo, sino en la milicia formada sobre una base territorial según las distintas localizaciones del aparato productivo, donde "la distribución territorial de las unidades de milicia (regimientos, brigadas y divisiones) debe coincidir con la distribución territorial de las empresas, a fin de que los centros industriales, incluyendo su cinturón agrícola periférico, se conviertan en los fundamentos de las unidades de milicia": 

<<La esencia misma del sistema soviético de milicia debe ser el general acercamiento del ejército al proceso de producción, a fin de que las fuerzas vivas de determinados distritos económicos sean paralelamente las fuerzas vivas de las unidades militares correspondientes.>> (L.D. Trotsky: "Escritos militares". Tesis sobre la transición hacia un sistema de milicias. 28/02/920).

La forma del ejército según los bolcheviques durante todo ese período de la transición, no estuvo, pues determinada por el desarrollo de las fuerzas productivas -como lo interpretó Bettelheim 14 -, sino por el carácter de cada fase específica por las que los bolcheviques previeron que debía atravesar la revolución democrático-burguesa: Nosotros compartimos este criterio que no rompe con la revolución permanente, sino al contrario, porque respeta las condiciones objetivas de su efectiva realización.
En este sentido, la milicia obrero-campesina, en tanto síntesis superadora de las otras dos formas que adquieren las fuerzas armadas revolucionarias, supone la existencia de "cuadros rigurosamente instruidos en los dominios militar, técnico y político", condición necesaria para la gestación e introyección social de una idea moral nueva y de una responsabilidad individual suficientemente extendidas que garanticen la cohesión del conjunto social-militar 15 , en la tarea de preservar a la revolución de rupturas en la muralla territorial del poder soviético. Y el caso es que esta condición estaba en gran parte ausente en 1918. Trotsky calculaba por entonces que esta carencia afectaba a las tres cuartas partes del Ejército Rojo. Prueba de ello la dieron los sucesos a principios de 1921 en Kronstadt y sus aledaños de la zona del Báltico, donde se produjeron simultáneamente más de cincuenta focos de alzamientos campesinos. Según reportó Broué en "El partido bolchevique" (Cap. VII), "el social-revolucionario Antonov había reunido en Tambov 50.000 hombres armados que el Ejército Rojo tardó varios meses en reducir, mientras las guerrillas de Majnó seguían controlando Ucrania. Fueron precisamente esos puntos débiles de la idea moral y de la responsabilidad colectiva revolucionaria, hacia donde la lógica de la contrarrevolución interna orientó su "carga dirigida" intentando por ahí romper ese muro de contención ideológico y político tras la derrota de la revolución europea.
Aquello no fue simplemente producto de una conspiración de mencheviques, socialistas revolucionarios y guardias blancos. En todo caso se montó en el descontento que cabalgó sobre la ruina de la propiedad campesina por causa de las continuadas requisas para alimentar a las ciudades hambrientas, así como sobre la desmovilización del ejército y la casi ausencia del partido en esa zona:

<<Las organizaciones del partido comunista en el Mar Báltico y en la ciudad estaban medio destruidas, apenas poseían influencia sobre los marinos y se oponían en parte ellas mismas a los órganos superiores del partido. Una conferencia del partido celebrada el 15 de febrero, exigía la democratización del trabajo del partido, y algunos delegados se declararon en contra de las secciones políticas en la marina.>> (Pervyj vserossijskij s-ezd sovetov I. Citado por Oskar Anweiler: "Los soviets en Rusia" Cap. V. III)

9.-El levantamiento de Kronstadt

Como lo señaló muy bien Pierre Broué, las tres cuartas partes sin idea moral revolucionaria compuestas por campesinos pobres, combatieron en el Ejército Rojo porque consideraron que los bolcheviques eran el mal menor frente a la amenaza expropiatoria del Ejército Blanco. Pero una vez conjurado ese peligro, desaparecido el temor a la restauración del zarismo que podría quitarles las tierras, las requisas, que se habían instituido para mantener al ejército en activo, dejaron para ellos de tener justificación alguna. Cansados de luchar, los sobrevivientes campesinos desmovilizados regresaron a sus tierras con su familia deseosos de salir de la penuria relativa. No pensaron, porque no les importó, que los habitantes de las ciudades estuvieran padeciendo hambre. Con la impresión aun fresca de esta decepcionante experiencia reciente, Trotsky declaró en sus "Escritos militares" que los combatientes campesinos no eran "más que una masa compacta que vivía y moría como vive y muere una manga de langostas" y que "el hombre de la masa...intenta apoderarse de todo lo que puede, no piensa más que en él y es propenso a olvidar que forma parte de la clase popular."16 . Estas restricciones acentuaron en la conciencia colectiva las desviaciones burocráticas del aparato estatal-partidario y las masas de esa zona se volvieron contra él: "No quieren guardias blancos, pero tampoco quieren nuestro régimen", dijo Lenin citado por Schapiro. (Cfr. P. Broué: Op.cit. Cap. VII)
Tal fue el trasfondo de aquellos acontecimientos que giraron en torno a la demanda de acabar con las requisas y liberar el comercio de alimentos. Pero, falta algo, y es que, como sentenció con toda razón Lenin, aquél fue un movimiento democrático pequeñoburgués de naturaleza objetivamente contrarrevolucionaria en un momento muy crítico y en una zona "estratégica vital". Kronstadt disponía de una importante artillería pesada que no podía ser usada porque la isla estaba bloqueada por el hielo y las tropas del Ejército Rojo sí podían llegar hasta la fortaleza para aplastar a los amotinados. Pero si la insurrección se prolongaba hasta el deshielo, los marinos rebeldes podían remontar el río y llegar a las puertas de Petrogrado.
Lo que pedían los amotinados en Kronstadt y sus aledaños, estaba previsto por los bolcheviques implementarlo como una medida de gobierno desde el 30 de octubre 1918, en que se promulgó la ley reemplazando la requisa de los excedentes agrícolas por el libre comercio gravado con un impuesto en especie, pero que se llevaría a efecto no antes de que se regularizara el aprovisionamiento racional en las ciudades y la reconversión de la industria a los tiempos de paz. Al momento en que las masas de la zona del Báltico exigían la inmediata libertad de comercio, la superficie sembrada, el rendimiento de las cosechas y los implementos agrícolas, todo se había reducido. En consecuencia, los excedentes agrícolas también habían disminuído de forma alarmante. La cosecha de 1920 había sido desastrosa, y todavía más la de 1921:

<< Al período de hambre de 1920, siguieron variaciones pronunciadas de los precios relativos entre productos agrícolas e industriales (...) mientras que la disminución experimentada también (en 1921) por la producción agraria, no sobrepasó el 40% (fue un 60% menor que la de 1920)>> (R. Hutchings: "El desarrollo económico soviético 1917-1970 Cap. 5. Lo entre paréntesis es nuestro)

En semejantes circunstancias, restaurar el comercio libre como exigían los sublevados de Kronstadt y Tambov, provocaría una penuria de proporciones sociales catastróficas imposible de controlar. Propendía a un extremo declasamiento y anarquía entre los obreros, el sálvese quien pueda y la casi segura restauración de la autocracia. Ante el agravamiento del déficit de oferta, sin control ninguno por parte del Estado, en el corto plazo los precios se dispararían y millones de obreros urbanos con poder de compra por debajo de esas exigencias del mercado, quedarían por completo a merced del hambre y la desesperación 17 . Además, ese capitalismo salvaje en la agricultura, a mediano plazo conduciría a la especulación y a un nuevo proceso de diferenciación campesina a favor de los más pudientes, a la ruina del campesino pobre, lo cual debilitaría la alianza de este sector sociológico pequeñoburgués mayoritario, con el proletariado, base de la dictadura democrática sobre el capital y los terratenientes recién instaurada. Por eso Lenin decía que lo de Kronstadt era más peligroso que las asechanzas de Denikin y Miliukov.
Tal fue el potencial objetivamente contrarrevolucionario contenido en el espíritu de los marineros de Kronstadt, todos obreros, muchos de ellos hijos de campesinos, creadores de los sóviets, que estuvieron a la vanguardia de la revolución en 1905 y luego se fueron a casa 18 , para ponerse doce años después nuevamente al frente de la revolución de octubre. ¿Y qué cabe decir de la "oposición obrera", los autoproclamados "comunistas de izquierda" que indujeron en las masas semejante irresponsabilidad social y política, alentándoles en ese momento a remover del poder a los bolcheviques, para entregárselo a los "productores" (obreros y campesinos) en el ámbito de sus organizaciones naturales? Esto es lo que poco antes del estallido propuso Alejandra Kollontai durante las discusiones en el partido acerca del papel de los sindicatos.
En nombre de la "oposición obrera" dentro del P.C(b)R., esta compañera se presentó al frente de su fracción ante el X Congreso, para leer un folleto que empieza diciendo: "La oposición obrera se compone del sector avanzado de los proletarios organizados como clase, que son comunistas". A esto Lenin contestó lo siguiente:

<< Bueno, gracias a Dios, ahora sabemos que la camarada Kollontai y el camarada Shliapnikov "tienen cohesión de clase y conciencia de clase". (Lenin alude con implícita ironía, al fomento del individualismo burgués en el campo y al debilitamiento de la alianza obrero-campesina derivados de la implantación del libre comercio de los productos agrarios.) ¡Pero, camaradas, cuando hablan y escriben así, ustedes deben tener algún sentido de la medida! 19 En la página 25 la camarada Kollontai escribe, y este es uno de los puntos fundamentales de las tesis de la "oposición obrera":
"La organziación de la dirección de la economía nacional corresponde a un Congreso de toda Rusia de Productores, organizados en sindicatos industriales y comerciales, que elegirán un órgano central para dirigir toda la economía nacional de la República"
(...) En el II Congreso de la Internacional Comunista, el verano último, señalé la significación sobre el papel del partido comunista. Es una resolución que une a los obreros comunistas y a los partidos comunistas de todo el mundo.
 (Con esto significó que los comunistas son la continuidad de la conciencia de clase dentro de la necesaria discontinuidad de la lucha política de clases, y que sin la teoría revolucionaria encarnada en el partido no hay revolución comunista posible). (...) Las tesis de la "oposición obrera" están en contra de la resolución del II Congreso de la Internacional Comunista sobre el papel del partido comunista en la realización de la dictadura del proletariado. Esto es sindicalismo, porque -considérenlo cuidadosamente- nuestro proletariado se ha desclasado en su mayor parte; la terrible crisis y el cierre de las fábricas ha obligado a la gente a escapar del hambre. Los obreros han abandonado simplemente las fábricas, han tenido que radicarse en el campo y han dejado de ser obreros 20 . ¿Es que no sabemos que la crisis sin precedentes, la guerra civil, el quebrantamiento de las relaciones regulares entre el campo y la ciudad y el cese del transporte de cereales, han dado origen a un comercio en pequeños artículos hechos en las grandes fábricas -como los encendedores- que se cambian por cereal porque los obreros pasan hambre y el cereal no se envía? ¿Acaso no hemos visto eso en Ucrania, no lo hemos visto en Rusia?. Esa es la causa económica del desclasamiento del proletariado y del inevitable surgimiento de tendencias anarquistas pequeñoburguesas. 
La experiencia de todas nuestras calamidades nos dice qué endiabladamente difícil es luchar contra ellas. Después de dos años y medio de poder soviético dijimos ante todo el mundo, en la Internacional Comunista, que la dictadura del proletariado no resultaría, a no ser a través del partido comunista. Entonces los anarquistas y sindicalistas nos atacaron rabiosamente y dijeron
 (a los obreros): "¿Ven?, eso es lo que piensan: se necesita un partido comunista para que funcione la dictadura del proletariado" 21 . Pero nosotros lo dijimos ante toda la Internacional Comunista. Y después de todo esto aparecen personas "con conciencia de clase y con cohesión de clase" y nos dicen que "la organización de la dirección de la economía nacional corresponde a un Congreso de toda Rusia de Productores"...>> 

(V.I. Lenin: "Palabras finales para del informe del CC del PC(b)R" 09/03/1921. Lo entre paréntesis es nuestro)

Con todos estos datos de la realidad histórica en aquellos críticos momentos, quienes piensan que la exigencia de devolver el poder a los soviets en Kronstadt estubo en consonancia de espíritu con los sóviets de noviembre del 17, sólo se explica por el prejuicio de que la conciencia de clase se adquiere de una vez para siempre 22 . Como resultado de todo este período, tenemos que, en 1918, la "oposición obrera" repudió el tratado de Brest-Litovsk porque les pareció que negociar con cualquier fracción del enemigo capitalista es indigno de los comunistas y supone renunciar a los principios de la revolución internacional; pero, tres años después, en nombre del principio abstracto de la democracia soviética y de la creencia en que las masas siempre tienen razón, procediendo como si el partido no sirviera para nada, de hecho apoyaron la consigna burguesa del libre comercio campesino, haciendo bloque con socialistas revolucionarios, mencheviques y Guardias Blancos. Tal fue la coherencia política, la "cohesión de clase" y la "conciencia comunista" demostrada por estos compañeros.
A nuestro modo de ver, el déficit de su libro está en que se basa en la sistemática exposición de hechos tácticos ciertos que contradicen determinados principios políticos, para concluir sin mediación alguna que los niegan estratégicamente. Así, desde la paz por separado con Alemania hasta el tratado de Rapallo, que en apariencia contradicen el principio acordado en Zimmerwald y Kienthal de promover la revolución internacional, usted coincide con Rosa Luxemburgo y la "oposición obrera", en sacar la errada conclusión de que, los bolcheviques sometieron el poder soviético a la geoestrategia de los capitalistas alemanes. ¿Dónde está el error de entendimiento a que conduce esta forma de proceder? En la desconsideración absoluta de las condiciones que determinan la acción táctica en función del resultado estratégico.
En economía la política, los precios fijados por determinadas condiciones en que opera la competencia dentro de la esfera de la circulación del capital, también niegan en todo momento el principio determinante del valor de las mercancías creadas en la esfera de la producción. Sin embargo, en realidad, todo el movimiento del capital en su conjunto, la "estrategia" de la ganancia global, no está determinada por los precios -esto es, por la "táctica" de la ley general de la acumulación que fija el reparto de la ganancia global entre las distintas fracciones de la burguesía- sino por la ganancia global misma, por el principio activo del capital consistente en transformar el trabajo necesario disponible determinado por la composición orgánica del capital, en excedente para los fines de la acumulación. Esto quiere decir que no es la competencia lo que explica la ganancia, como prefieren pensar los economistas burgueses, sino al revés:

<< En pocas palabras: la competencia debe encargarse de explicar todas las faltas de lógica en que incurren los economistas, mientras que, por el contrario, son los economistas burgueses quienes tendrían que explicar la competencia.>> (K. Marx: "El Capital" Libro III Cap. L.)

En la primera parte de su obra, para descubir la naturaleza del valor Marx procedió abstrayendo de su análisis los fenómenos de la competencia intercapitalista que ocurren a la vista del observador, esto es, la relación entre los precios de las distintas mercancías. Para ello, introdujo el supuesto de que los precios y los valores de las mercancías coinciden o, por mejor decir, que la oferta y la demanda se igualan. Se inventó -por así decirlo- una situación de equilibrio. Dada la anarquía económica que rige la sociedad capitalista, este supuesto es, sin duda, una ficción teórica, algo inexistente. Sin embargo, sólo bajo este supuesto irreal es posible descubrir la ley del valor que determina el movimiento aparente de los precios:
<<De hecho, la oferta y la demanda jamás coinciden, o si lo hacen en alguna ocasión esa coincidencia es casual, por lo cual hay que suponerla como científicamente = 0, considerarla como no ocurrida. Sin embargo, en economía política se supone que coinciden. ¿Por qué? Para considerar los fenómenos en la forma que corresponde a sus leyes, a su concepto, es decir, para considerarlos independientemente de la apariencia provocada por el movimiento de la oferta y la demanda.>>

Del mismo modo, para explicar por qué el socialismo es inviable sin asumir el principio de la revolución mundial, no hace falta tener en cuenta las contradicciones intercapitalistas, sino el capitalismo en su conjunto.
Pero una vez descubierto el concepto económico, la ley interna, el principio activo que preside el movimiento del capital, es preciso demostrar hacia donde conduce, cual su necesidad histórica. Y esta tarea no se puede realizar sin pasar con el pensamiento por la condición de la competencia intercapitalista, por el análisis de los precios. Hay que pasar, incluso, por la condición de las vicisitudes personales de quienes protagonizan todo proceso de trabajo, como es el de escribir una obra fundamental o combatir en una guerra. Esto es lo que hizo Marx en el Libro III para derrotar a la burguesía en el campo de batalla ideológico, para demostrar la tendencia al derrumbe del sistema de vida basado en la explotación de trabajo ajeno:

<< ...Estuve enfermo durante todo el año pasado (aquejado de antrax y de forúnculos). De no haber sido por ello, mi libro El Capital, la economía política, ya se habría publicado. Espero ahora terminarlo al fin dentro de unos meses y asestar, en el plano teórico, un golpe a la burguesía del cual no se recuperará jamás....>> (K. Marx: "Carta a Klings" 4/10/1864)

Del mismo modo, en el campo de batalla político la estrategia socialista exige tener en cuenta las contradicciones entre las distintas fracciones del capital y, si es preciso, saber aprovecharse de ellas. El arte político revolucionario consiste, precisamente, en saber sacar todo el partido posible a las condiciones en que es ineludible conducir las fuerzas disponibles en sentido que marca la ley general de la acumulación capitalista, sin saltarse por decreto ninguna etapa de su desarrollo, esto es, ninguna condición natural de ese desarrollo. Esto es lo que han hecho los bolcheviques para preservar y proyectar el poder soviético. Luchando al mismo tiempo contra los enemigos internos y externos de la revolución., los bolcheviques han sabido conducir al proletariado ruso convirtiendo una correlación de fuerzas militares en principio abrumadoramente desfavorables, en un triunfo sobre las potencias capitalistas y los Guardias Blancos. Todo ello sin dejar de contribuir en lo posible a la revolución europea de 1918-19. Si ese movimiento fracasó, según lo expuesto aquí entendemos que, de ello, en absoluto fueron responsables los revolucionarios rusos. En realidad, el mayor contrapeso a las condiciones objetivas revolucionarias en ese momento, fue el aburguesamiento y democratismo formal reminiscentes del proletariado en Europa central, -sobre todo en Alemania- y sus consecuentes direcciones contrarrevolucionarias reformistas. Y la única responsabilidad histórica de lo que pudo haberse hecho y no se hizo, corresponde a los revolucionarios europeos, especialmente a los alemanes, por causa de su profesión de fe en el presunto espontaneísmo revolucionario de las masas identificadas en ese momento con la socialdemocracia. Esta negación radical del materialismo histórico es lo que les mantuvo predicando infructuosamente la revolución en el cepo de esos partidos contrarrevolucionarios, impedidos así de procurar disputarles mediante una organización y una práctica política independiente, la dirección del proceso. Por lo visto, para la "oposición obrera", para los espartaquistas y para usted mismo, en toda revolución el carácter de clase del partido al que la masa de las clases subalternas adhieran, es lo de menos, porque el espíritu objetivo de la revolución está en ellos, en "los productores".
Pero con esta idea es imposible explicar por qué los obreros de la Comuna de Paris pidieron ayuda al ejército alemán y se detuvieron a las puertas del Banco Nacional. Tampoco explica por qué en noviembre de 1918, después de conquistar el poder desde los Consejos, los asalariados alemanes lo delegaron en la burguesía a instancias de los reformistas del SPD, votándoles en la Constituyente. Lo mismo puede decirse respecto de los obreros de Kronstad, que adhirieron a la propuesta netamente contrarrevolucionaria de reimplantar el comercio libre de alimentos en Rusia, tras la cual estubo la "oposición obrera" junto con los eseristas, los mencheviques, los Guardias Blancos y la burguesía internacional. En la historia del movimiento obrero, ejemplos como estos abundan y se pueden mencionar "ad nauseaum".
Claro que los bolcheviques pasaron más de una vez por encima de los principios democráticos. Precisamente porque, antes que demócratas, fueron revolucionarios; y porque no es cierto que las mayorías siempre tengan razón, como parece inclinarse usted a pensar. Esto no quiere decir que la orientación de su práctica política fuera estratégicamente contrarrevolucionaria. Y en la medida de lo posible, tácticamente siempre trataron de consensuar las medidas de gobierno propuestas, de manera regular sometidas a consideración de los soviets e invariablemente precedidas por una exaustiva explicación. Las Obras Completas de Lenin dan prueba fehaciente de ello. Exceptuando sus pocos errores, hizo una sistemática labor de pedagogía política insuperable al servicio de la democracia socialista como ejercicio del poder colectivo consciente, que no somete la verdad histórica al veredicto del mero juego formal burgués de la arítmética entre mayorías y minorías. Sin embargo, ese trabajo no estubo presidido por una estratégia sustitucionista y despótica, como usted juzga desde la inmediatez de la evidencia empírica dada por los sucesos en Kronstadt.
No se puede acusar a los bolcheviques de ser unos estrategas del poder por el poder sin demostrar que fueron mistificadores y clientelistas, recursos típicos de quienes actúan exclusivamente por intereses de partido. Lenin y Trotsky sabían que sin democracia real no puede haber socialismo, precisamente porque el ejercicio de la democracia es el único sustituto eficaz del mercado como asignador de recursos productivos y riqueza. Pero también sabían que la democracia como parte fundamental del quehacer colectivo ajustado a la racionalidad histórica, no se sostiene sobre la ignorancia, el infundio y el prejuicio. De modo que si les cabe ser acusados de "burócratas dictatoriales" y "verdugos del proletariado", la verdad es que lo hicieron luchando legítimamente contra esos tres impostores de la democracia proletaria. Incluso cuando se equivocaron, lo hicieron tratando de ir con la verdad científica por delante. Esa fue la norma de su discurso y de su acción. A nuestro entender, lo expuesto aquí es una prueba de ello.
Respecto de que los bolcheviques fueron los precursores del stalinismo también en lo económico-social, usted lo entiende así porque le parece que el capitalismo de Estado soviético se desarrolló a expensas de la capitulación de los bolcheviques ante el imperialismo alemán, fundiéndose en un acuerdo estratégico con él desde la firma del Tratado de Brest Litovsk, que se prolongó en vida de Lenin hasta el tratado de Rapallo. Estamos aquí una vez más ante otra pirueta suya para saltar con el pensamiento y el discurso sobre las condiciones históricas que prescribieron la tactica de los bolcheviques, en un caso, y la adoptada por el stalinismo en el otro caso.
En realidad, estos acuerdos no hubieran podido ser firmados si los bolcheviques no hubiesen mantenido anteriormente contactos y acuerdos más o menos secretos con el Reich a través de sus agentes y emisarios. Las relaciones entre Lenin y el gobierno alemán datan desde los inicios de la primera guerra mundial. Según reporta el socialdemócrata Heleno Saña 23 , en 1915 se habían mantenido contactos con el Ministerio de Exteriores alemán a través de Alejandro Helpand (Parvus), un turbio personaje a quien algunos por ahí le atribuyen la paternidad de la "revolución permanente". Durante la guerra de los Balcanes hizo fortuna con el contrabando de armas y el espionaje, y en 1914 con "negocios turbios de toda clase".
Fue durante ese período en que los bolcheviques le utilizaron a Parvus para mantener contactos con el gobierno alemán. Lenin sabía que la burguesía alemana estaba interesada en el desmoronamiento del imperio zarista y veía en "los ilusos" del partido bolchevique un instrumento de agitación que podía eventualmente facilitar sus planes de dominio territorial sobre Rusia. He aquí el antecedente histórico de los tratados de Brest y Rapallo. Los estrategas alemanes confiaban en que una revolución rusa condujera a un derrocamiento de la dinastía de los Romanov y a una desintegración de la capacidad defensiva de los ejércitos rusos, lo que, a su vez, aliviaría el frente alemán del Este. Esto explica que, al estallar la revolución de febrero de 1917, el gobierno de Berlín pusiera a disposición de Lenin el famoso tren blindado para que sin contratiempos y prontamente pudiera regresar a Rusia desde Suiza con 33 correligionarios suyos.
Después, entre febrero y diciembre, los alemanes apoyaron con grandes sumas de dinero a los bolcheviques. De este apoyo financiero dio testimonio fehaciente, entre otros, Richard von Kühlmann, por entonces secretario de Estado en la Wilhemstrasse de Berlín. En un informe privado dirigido a Guillermo II, von Kühlmann escribio lo que usted cita en su libro, reconociendo que "Sólo los medios recibidos por los bolcheviques de nosotros a través de canales diplomáticos y bajo etiquetas distintas, les ha permitido transformar su órgano central Pradva, realizar una activa agitación y ampliar la base de su partido, que inicialmente era muy débil" 24 . En efecto, hasta agosto de 1917, a los bolcheviques sólo les seguía una pequeña minoría del pueblo ruso. Constituían el grupo más pequeño entre los tres grandes partidos socialistas en los consejos de obreros, soldados y campesinos. El número de miembros del partido, que en abril de 1917 era de unos 80.000 individuos, en agosto pasó a 240.000 25 . Este incremento en el acervo de su militancia, le permitió bien pronto pasar a hegemonizar la voluntad política de la mayoría obrera en las ciudades, aunque no en el campo, donde ganaban terreno muy despacio. Sin duda que sin la inteligencia política bolchevique en la aplicación del materialismo histórico a la lucha de clases en Rusia, todo esto hubiera sido imposible. Pero no es menos cierto que el dinero alemán fue un poderoro auxiliar en esta espectacular proyección de las ideas revolucionarias sobre la clase obrera y el campesinado pobre ruso.
¿Por qué no decir que la burguesía alemana "traicionó" los intereses de la burguesía internacional en aquellos momentos? Porque en 1917 pronosticó que la revolución rusa no iría demasiado más allá de la caída del zarismo, tan convencida como estaba de que cualquier sistema de vida a la izquierda del capitalismo era antinatural y efímera:

<< Hoy , los bolcheviques están en el poder; nadie puede prever cuanto tiempo lo conservarán. Ellos necesitan la paz para consolidar su posición; por otro lado, nosotros tenemos un interés evidente en que exploten el período durante el cual se encuentren en el poder, el cual será, quizá, muy breve, con el fin, muy en primer lugar, de concluir un armisticio y, enseguida, si es posible, la paz... (para que podamos fortalecer nuestras posiciones en el frente occidental).>> (Richard von Kühlmann: Op. Cit. Lo entre paréntesis es nuestro).

Esta apreciación de von Kühlmann sobre la corta duración del proceso revolucionario soviético, era compartida por el conjunto de los estrategas burgueses internacionales, algo que los bolcheviques no ignoraban. Sólo once meses después, cuando la burguesía europea, dividida y enfrentada, empezó a notar que sus ejércitos daban claros síntomas de descomposición en medio de huelgas y levantamientos en sus principales ciudades, mientras informes recibidos de Rusia confirmaban que los obreros y campesinos rusos seguián cohesionados aportando "decenas de millones de brazos" a la revolución, ahí se dio cuenta de que que aquella previsión sobre la caducidad del poder soviético había estado completamente equivocada:

<< También esto lo comprende la burguesía de Europa occidental. Hasta ahora no había tomado en serio a los bolcheviques, ahora comienza a comprender que aquí se ha creado el único poder firme que trabaja de acuerdo con el pueblo trabajador y que es capaz de despertar en él, verdadero heroismo y abnegación.>> (V.I. Lenin: "Informe en la sesión conjunta del Comité Ejecutivo Central de toda Rusia, el soviet de Moscú, los comités de fábricas y talleres y los sindicatos" 23/10/1918)

Más perplejos debieron quedarse los von Kühlmann pocos días después de estas declaraciones de Lenin, cuando advirtieron que la propaganda bolchevique financiada con su dinero, estaba sirviendo para que los consejos de obreros y soldados alemanes echaran del poder político a la camarilla de Guillermo II, poniendo en evidencia el embeleco de la presunta colusión estratégica germano-soviética supuestamente fraguada desde los tratados de Brest Litovsk:
<< En el otoño de 1918, el hundimiento alemán (en la guerra) hizo ver las perspectivas de la revolución internacional a una luz totalmente distinta. La propaganda soviética se convirtió de pronto en el instrumento, no ya de la desesperada acción defensiva contra la intervención aliada, sino de una ofensiva victoriosa que prometía barrer toda Europa central. La rendición búlgara y la petición alemana de armisticio, a finales de 1918, mostraron que las potencias centrales estaban al límite de su resistencia>> (E.H. Carr: Op. Cit T.3 Cap. 22. Lo entre paréntesis es nuestro)

Previendo el inminente estallido de la revolución alemana, el 1 de Octubre de 1918 Lenin envió desde Gorki una nota a Trotsky y Sverdlov pidiéndoles que llamen a una sesión conjunta del Comité ejecutivo central y de todos los órganos del poder soviético a nivel nacional, a fin de aprobar una resolución que, en su opinión debía contener las siguientes directivas:

<<Ninguna clase de alianzas, ni con el gobierno de Guillermo, ni con el gobierno de guillermo II más Ebert y demás canallas. 
Pero, para las masas obreras alemanas, Para los millones de trabajadores de Alemania, una vez que éstos han comenzado a manifestar su espíritu de indignación (por el momento sólo
 su espíritu), nosotros, hemos comenzado a preparar una alianza fraternal, pan y ayuda militar.
Estamos todos dispuestos a morir para ayudar a los obreros alemanes a llevar adelante la revolución que se ha iniciado en Alemania
Conclusión:
Decuplicar los esfuerzos para asegurar cereales (concentrar
 todas las reservas, tanto para nosotros como para los obreros alemanes).
Decuplicar el
 enrolamiento en el ejército. Debemos tener un ejército de 3 millones para la primavera, para ayudar a la revolución obrera internacional....>> (V. I. Lenin: Op. Cit.)

Si todo esto no se pudo implementar, en modo alguno cabe achacárselo al supuesto nacionalismo soviético, sino a la irresponsabilidad histórica de los obreros alemanes, que votaron por seguir siendo una clase subalterna. Y en diciembre de 1918, cuando el torrente revolucionario seguía barriendo Europa, y los obreros alemanes todavía no habían abdicado en la Constituyente dominada por los socialdemócratas, el poder que habían conquistado desde los consejos, Lenin volvía a señalar el error de la burguesía internacional al haber subestimado el potencial subversivo del poder soviético, a la vez que fustigaba a sus detractores presentando un testimonio de la parte enemiga que reforzaba en ese momento la prueba de la práctica, evidenciando para qué había servido la paz por separado con Alemania:

<<Antes, las naciones de Occidente nos consideraban a nosotros y a todo nuestro movimiento revolucionario como una rareza. Decían: dejemos que el pueblo ruso se entretenga haciendo travesuras; nosotros esperaremos y veremos qué resulta de todo ello...¡Gente rara estos rusos!
Ahora, esos "rusos raros" han demostrado al mundo entero qué significaban sus "travesuras".
 (Aplausos)
Ahora que ha estallado la revolución alemana, un cónsul extranjero le dijo a Zinoviev: "Es difícil saber, por el momento, quién sacó mejor partido de la paz de Brest, ustedes o nosotros".
Dijo esto porque todo el mundo lo decía. Todos vieron que éste era el comienzo de la gran revolución mundial; y esta gran revolución fue iniciada por el atrasado y "raro" pueblo ruso. La historia ciertamente recorre caminos extraños: que un país atrasado haya tenido el honor de dirigir un gran movimiento mundial que la burguesía de todo el mundo ve y comprende. Este incendio se ha propagado a Alemania, Bélgica, Suiza y Holanda.>>
 

(V.I. Lernin: "Discurso ante el III congreso cooperativo obrero 09/12/1918)

A la luz de los hechos, no se puede negar que de esa paz por separado firmada en marzo de 1918, los bolcheviques sacaron el mayor partido posible para la revolución. De no haberse firmado esta paz, es dudoso que Lenin pudiera estar en diciembre ufanándose ante los imperialistas alemanes de las "travesuras" protagonizadas por el pueblo revolucionario ruso, y desde luego es seguro que el poder soviético no hubiera llegado a formar el ejército centralizado de un millon de efectivos, y otros dos millones en pocos meses más, dispuesto -ahora y no antes- a "morir" combatiendo por ayudar a los obreros europeos en la tarea de hacer la revolución mundial.
La diferencia entre esta actitud y la de los "comunistas de izquierda" con Alejandra Kollontai a la cabeza, está clara: los bolcheviques esperaron a que los obreros alemanes parecieran al menos estar dispuestos a hacer por sí mismos lo que nadie hizo ni pudo haber hecho por ellos; mientras tanto, sin dejar en lo posible de propagandizar la revolución mundial en Europa como parte de su política exterior, los revolucionarios rusos priorizaron la defensa del poder soviético cambiando espacio por tiempo, no para confirmarse como estrategas del socialismo en un solo país, señor Guy Sabatier, sino para estar en las condiciones más eficientes cuando el previsto estallido de la revolución europea diera la señal de que era el momento de sumarse a ella con todas las fuerzas disponibles. Para ayudar eficazmente, no para poner simplemente el pecho. La "oposición obrera", en cambio, que no vio más alla de las narices y no estuvo dispuesta a soportar la humillación nacional de ceder tácticamente en función de una estrategia victoriosa, prefirió inmolar la revolución rusa debilitada en el altar de unos principios internacionalistas abstractos, apostando todo el poder soviético en condiciones totalmente desfavorables, a una impaciente política sustitucionista -prematura y suicida- de las masas europeas, ante su tardanza en decidirse a protagonizar su propia revolución:

<< Y si nuestra república soviética debe perecer, otros llevarán el estandarte adelante>> 
(Alejandra Kollontai: "discurso pronunciado ante el VII congreso del PC(b)R". Citado por Guy Sabatier Op. Cit. Cap. II B. "La tesis de las izquierdas")

Tal fue el único argumento que los "comunistas de izquierda" esgrimieron a caballo del supuesto de que los burgueses alemanes no atacarían, temerosos de que sus propias tropas se volvieran contra ellos ante el ejemplo de los obreros rusos armados con el ideal revolucionario. Con esta retórica inconsistente y aventurera habían venido insistiendo desde enero, y fue Lenin quien procedió a desmontarla poniendoles ante la evidencia de que tanto la burguesía rusa como los aliados, querían que los bolcheviques le hicieran la guerra a Alemania, en la certidumbre de que con ese choque militar "extemporáneo" matarían dos pájaros de un tiro, previendo que acabarían con el poder soviético a manos del ejército alemán, facilitarían la invasión de Alemania por su frente occidental y ganarían la guerra permitiendo que la burguesía rusa retome el poder a instancias de los Guardias Blancos. Tal era la trampa en que permanerieron metidos los "comunistas de izquierda" y todavía usted hoy día:

<< Cuando la burguesía rusa vocifera contra esa paz "indecente" (la paz por separado con Alemania) expresa correctamente sus intereses de clase.
Pero es muy lamentable cuando algunos bolcheviques (que padecen la enfermedad de la fraseología) repiten ese argumento.
Observen los
 hechos que se refieren a la conducta de la burguesía anglofrancesa. Por todos los medios trata de arrastrarnos ahora a una guerra contra Alemania, nos hace todas las promesas imaginables, nos promete botas, papas, proyectiles, locomotoras (a crédito.... ¡esto no es "esclavizarse", no teman! ¡Es "tan sólo" créditos!) Ella quiere que luchemos contra Alemania ahora. 
Resulta fácilmente comprensible por qué quieren forzarnos a ello.
 Primero, porque distraeremos parte de las fuerzas alemanas. Segundo, porque el poder soviético podría derrumbarse con facilidad en un choque militar extemporáneo con el imperialismo alemán.
La burguesía anglofrancesa nos tiende una trampa: tengan la gentileza de luchar
 ahora, eso nos reportará grandes beneficios. Los alemanes los despojarán, "harán dinero" en Oriente, darán su acuerdo a condiciones más fáciles en Occidente, y demás, barrerán con el poder soviético...¡Luchen, por favor, "aliados" bolcheviques, nosotros les ayudaremos!
Y los bolcheviques "de izquierda" (¡que nos libren de ellos!) se meten en la trampa declamando las frases más revolucionarias...
Sí, sí, una de las manifestaciones de las huellas dejadas a cada paso por el espíritu político de la pequeñoburguesía radicalizada, es rendirse ante las frases más revolucionarias. Esta es una vieja verdad, una vieja historia que se renueva con demasiada frecuencia.>>
 

(V. I. Lenin "La fraseología revolucionaria" Punto 7. 20/02/1918)

10.-Conclusión

Insistimos, durante todo el período revolucionario europeo, desde febrero de 1917 hasta enero de 1919, el balance de lo actuado por los bolcheviques salda en que han demostrado ser unos tácticos y estrategas revolucionarios ejemplares, de un valor pedagógico incalculable, algo sin precedentes en la historia del movimiento obrero. A partir de 1920, es cierto que la preocupación por proteger el Estado soviético fue reemplazando cada vez más a la política de promover la revolución mundial. Pero esta actitud no cabe atribuirla a una pérdida de vocación internacionalista -como usted dice- sino a la inexistencia de condiciones para la acción subversiva internacional, al hecho de que la ola revolucionaria europea había pasado.
En tal sentido, las condiciones objetivas que tendieron a inducir la política que antepuso la preservación del poder soviético nacional sobre la necesidad subjetiva de promover la revolución internacional, comenzaron realmente a operar netamente desde que los bolcheviques se propusieros firmar un trato comercial con la burguesía británica que se firmó el 16 de marzo de 1921, días antes del anuncio de la Nueva política Económica (NEP) y un mes después de los levantamientos de Petrogrado y Kronstadt. Para dar fe de sus buenas intenciones, durante su segundo congreso celebrado entre el 17 de julio y el 7 de agosto de 1920, La IIIª Internacional acordó por 58 votos contra 24 la participación de los comunistas ingleses a las "trade unions" y su afiliación al Partido Laborista dentro del juego electoral parlamentario. Fue durante este período que Lenin dio a conocer"La enfermedad infantil del comunismo".
Sin embargo, aunque en general es cierto que la política exterior de cualquier país es la proyección de su política interior al terreno de la lucha de clases internacional, en el caso del Estado soviético no fue así, porque el bloque político histórico directriz del poder estatal soviético, entre la vanguardia revolucionaria y el proletariado, a expensas del campesinado, en términos de política interior permaneció intacto, dado que no dejó de avanzar en dirección al socialismo. En efecto, si como es cierto que el capitalismo de Estado es una instancia histórica progresiva respecto de la pequeña producción mercantil socialmente dominante en la Rusia prerrevolucionaria, la NEP, en esencia, vino a representar ese progreso: la ley del valor políticamente dirigida por la teoría revolucionaria en dirección no traumática de la propiedad privada en el agro, a instancias de un mayor desarrollo relativo de la industria estatizada, dinámica cuyo antecedente inmediato -aunque temporalmente contradictorio- fue el impuesto en especie introducido tras los acontecimientos de Kronstadt. Por lo tanto, la directriz de política interior tendente a reforzar el polo proletario de la contradicción dialéctica básica entre la pequeña producción mercantil y la gran propiedad colectiva, hasta la muerte de Lenin se mantuvo en pleno vigor revolucionario.
En cambio no ha sido este el caso del stalinismo, que lo dio vuelta todo pasando a dominar el Estado soviético mediante el bloque político histórico entre la burocracia estatal consolidada y la pequeñoburguesía agraria integrada en los koljoses: http://www.nodo50.org/gpm/prdcaliforniano/13.htm; todo ello tendente a congelar la contradicción dialéctica entre la propiedad privada capitalista en el agro y la gran propiedad colectiva industrial, lo cual se tradujo en la política exterior de statu quo con el imperialismo o congelación de la lucha internacional de clases. En tal sentido, entre 1920 y 1924 no fue Stalin sino Lenin quien propugnó realmente el socialismo en un solo país. Aunque al coste de negar su propia teoría del partido revolucionario al exterior de la URSS, preparando así las condiciones para el advenimiento del totalitarismo burgués nacional-socialista en Europa.
Esta conclusión, pensamos que avalada por los hechos, no hace más que confirmar la importancia decisiva del partido revolucionario de los asalariados como condición política imprescindible para dirigir cualquier proceso de la lucha de clases con posibilidades de trascender el capitalismo. Condición que usted no parece compartir y es lo único que nos pone en sus antípodas. En todo lo demás, las actuales condiciones del capitalismo nos acercan un poco en cuanto a las tareas actuales inmediatas del poder soviético en países altamente desarrollados o de desarrollo medio, aunque no tanto como para acordar con usted en que hoy es posible simultanear la toma del poder con la supresión del dinero y los precios -incluído el de la fuerza de trabajo-, del mismo modo que tampoco vemos viable en términos políticos tácticamente conducentes a los fines económico-sociales comunistas, ni la proletarización forzosa de la producción mercantil simple y de la pequeñoburguesía -sectores que bien pueden optar por agruparse transitoriamente en régimen cooperativo sin explotar mano de obra asalariada-, ni la drástica sustitución inmediata de ciertos hábitos de consumo por otros, como es el caso de la cultura del automóvil particular.

Un saludo: GPM.

Respuesta del Sr. Guy Sabatier

De: "guy sabatier"
         Para: gpm@nodo50.org
         Enviado: miércoles, 27 de noviembre de 2002
 


Al GPM, He bien recibido vuestra respuesta. Un compañero de Barcelona que dirige las ediciones Espartaco Internacional va enviar la direccion y el precio a senalar en el web por que vuestros lectores, si quieren, compran mi libro.
He leido una primera vez vuestros argumentos. Me parecen classicos de la ideologia "bolchévik-leninista" frente al tratado de Brest-Litovsk como a la fundacion de un capitalismo de Estado en Rusia y hacen una confucion entre los "comunistas de izquierdo" en 1918 y la "oposicion obrera" en 1921 (no hay ninguna continuacion organizativa de unos a la otra !). Ademas, de vuestra parte, hay una error increíble sobre Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht : ellos han salido de la social-democracia antes de estar asesinados y han creado el Partido Comunista de Alemania-Liga Espartaco al final de diciembre 1918 !!!
En los meses que vienen, contestaré a vuestra respuesta.
Saludos, Guy Sabatier.
El libro del Sr. Guy Sabatier "Tratado de Brest-Litosk..." se puede comprar a la direccion siguiente :
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tel./fax : 93 441 38 14
 
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1.     Lenin alude a la votación sobre el problema de la paz, en las reuniones del CC del POSDR (b) del 11 (24) de enero y del 17 de febrero de 1918. En la primera reunión votaron por la guerra revolucionaria dos miembros del CC; en la segunda no votó nadie. Los partidarios de continuar la guerra se abstuvieron de votar. N del Ed. Cfr.: "Obras Completas/"Akal"/1976 T.XXXVIII) volver
2.      Es de suponer que los revolucionarios soviéticos se encargaron de ir llenando este -en un primer momento- obligado vacío propagandístico en las filas enemigas, a través de los comités de prisioneros de guerra, poco después de constituidos en los primeros meses de 1918, como veremos más adelante. volver
3.     Surgido como ala izquierda del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), acabó escindiéndose de este partido para constituirse como Partido Socialdemócrata Independiente (USPD), en cuya extrema izquierda militó el "spartaquismo" liderado por Rosa Luxemburgo y Liebnekcht. volver
4.      Consejo de comisarios del pueblo.volver
5.                 <<Sin embargo, alguno como E.H. Carr pone en evidencia la contradicción fundamental que existe en la política exterior del poder soviético a partir de Brest-Litovsk: él percibe la defensa del Estado Ruso como un obstáculo al apoyo de la revolución internacional (es lo que el llama "la doble política" en tomo III de su "Revolución bolchevique". Nuestra posición, afirmada muchas veces con claridad desde el principio, es que Brest-Litovsk ha significado que la defensa del Estado ruso no era simplemente un obstáculo sino un callejón sin salida: con la firma del tratado de paz, iba el entierro de toda posibilidad de extensión de la revolución y la continuación de la política exterior de los bolcheviques no fue doble sino enteramente orientada por la defensa de los intereses del Estado nacional. A la vez su reconstrucción y su expansión>>. (Guy Sabatier: Op. Cit. Cap. III: El carácter decisivo del Tratado de Brest-Litovsk) volver
6.     En esto estamos de acuerdo con usted y los que piensan que esa Internacional, de comunista tuvo todo lo que el Estado soviético necesito de ella para reconstruir su base económica y consolidarse.volver
7.     Que nosotros sepamos, la posibilidad de que la derrota de la revolución europea en la primera postguerra alumbrara el fenómeno todavía desconocido del fascismo, sólo estuvo en las previsiones de Dios, quien nunca ha dejado de jugar a los dados con el tiempo.volver
8.     Cfr.: "La Tragedia Rusa", reproducido por Guy Sabatier en su obra citada motivo del presente trabajo. volver
9.     A ello se agrega el hecho de que, a diferencia de los Estados imperialistas, que antes de entrar en guerra se dedican a formar sus ejércitos durante decenas de años, con la Rusia revolucionaria sucedió al revés: habiendo surgido en medio de una guerra, debió combatir antes de emprender la formación de su propio ejército. El ejército revolucionario soviético se construyó a caballo de la agresión imperialista, de la desintegración del antiguo ejército zarista y de la guerra civil.volver
10. De ser cierto -como usted dice en su libro- que la clase obrera representaba sólo el 5% de la población total, entonces, más a favor de nuestro razonamiento, las milicias obreras debían reclutarse sobre una base poblacional de sólo 7 millones. De modo que, siguiendo el porcentaje del ejército imperial, las milicias no podrían sobrepasar los 770.000 guerrilleros.volver
11. Cfr.: Trotsky: "Escritos Militares" Introducción.volver
12. Atamán o hetmán: Entre los cosacos, jefe de una región que gozaba de gran prestigio y ejercía la autoridad de comandante militar supremo en tiempos de guerra, así como la de administrador civil en época de paz. (nota del GPM)volver
13. <<Todos los teóricos del socialismo previeron, predijeron y escribieron que cuando la clase obrera llegara al poder estaría obligada a hacer trabajar a todos los elementos &u????
?acute;tiles y calificados que hubiesen estado antes al servicio de las clases dominantes y poseedoras También los teóricos del socialismo han escrito a menudo que la clase obrera pagaría a esos mismos especialistas para retenerlos junto a ella dos o tres veces más que lo que recibían bajo el régimen burgués. Y cuando se piensa en los beneficios que resultarán de la racionalización en el campo de la revolución socialista, aun eso resultaría "barato". Hay que decir lo mismo respecto del ejército en su condición de órgano de defensa del país. Los gastos de la clase obrera y los desembolsos consentidos por el campesinado en un ejército bien construido se rescatarán centuplicados.>> (L.D. Trotsky:
 "Escritos Militares" . El Ejército Rojo)volver
14. <<Esta concepción está ligada a la idea de que no existiría una manera específicamente proletaria de combatir y de hacer la guerra. Para Trotsky, la táctica militar no parece estar determinada por la naturaleza de clase del poder que organiza las operaciones militares, sino por el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas>> (Ch. Bettelheim: "Las luchas de clases en la URSS" Primer período 1917-23. Tercera parte. Sección quinta)volver
15. Trotsky decía que << La disciplina es de manera esencial una compulsión colectiva, una sumisión de la personalidad y del individuo, sumisión automática (a una idea) heredada de la psicología tradicional; entre nosotros, además, elementos plenamente conscientes la aceptan, es decir, elementos que saben en nombre de qué se somete????
?n. Tales elementos son minoría, pero ésta refleja la idea fundamental de toda la masa circundante. A medida que el sentimiento de solidaridad de los trabajadores penetra más y más en las masas, los elementos todavía poco conscientes de que se componen las tres cuartas partes de nuestro ejército se someten a la hegemonía moral de quienes expresan la idea de la nueva época. Los más conscientes forman la opinión pública del regimiento; los otros los escuchan, y de tal modo la disciplina se ve sostenida por la totalidad de la opinión pública. Al margen de estos factores no habría disciplina capaz de sostenerse>>. ("Escritos militares"
 La formación del Ejército Rojo.)

<<¿Qué es lo primero que sorprende en un buen ejército? La precisión de la ejecución y la conciencia de responsabilidad: actuar a espaldas de los superiores de la misma manera que a su vista. Nuestra tarea consiste en hacer que esa idea penetre por doquier.>> (Op. Cit. Formación de las fuerzas armadas rojas)
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16.            A Bettelheim, esto, combinado con la concepción "tecnicista" del ejército, le pareció la prueba de que Trotsky adolecía de "una gran desconfianza hacia las masas populares". (Cfr.: Op. Cit.)volver
17.             Esta situación no se pudo corregir hasta noviembre.volver
18.            Según reporta Broué en la obra citada, después de la derrota de 1905 el movimiento sindical se debilitó. En 1905 hubo más de 2.750.000 huelguistas. En 1906 un millón menos. En 1907 sólo 750.000. En 1908 174.000. E n1909, 64.000. Y en 1910, no pasaron de 50.000. En todo este período, a medida que la moral de los obreros se viene abajo, muchos militantes políticos desertaron. En Moscú, durante 1907 los miembros del POSDR que abandonaron su actividad se cuentan por millares. Hacia el final de 1908 sólo quedan 500 y 150 al final de 1909; en 1910 la organización en esa ciudad ya no existe. En el conjunto del país, los efectivos políticos del partido pasaron de casi 100.000 a menos de 10.000. (Cfr. Op. Cit. Cap. II). Por su parte, refiriéndose al mismo período contrarrevolucionario durante la reacción stolipininana, en su biografía de Lenin David Schub dice que dentro de Rusia decaían la fe y el entusiasmo de los primeros revolucionarios profesionales y de los estudiantes. "Intelectuales y obreros, decepcionados, desertaban de las filas de la subversión para refugiarse en la ciencia, la religión o la filosofía; otros cambiaron el ascetismo revolucionario por un libertinaje desenfrenado; no pocos desembocaron en el suicidio. Los círculos revolucionarios, que pocos años antes habían alcanzado tan brillante notoriedad, degeneraron en "ligas de suicidas", "clubes de amor" y otras formas de evasión cívica." (D. Schub: "Lenin" I 1870-1917 Cap.6). Con esto queremos decir que el "ser para sí" de la clase obrera es el producto de circunstancias históricas excepcionales, íntimamente vinculadas a la existencia de un partido revolucionario, y que su estado de conciencia normal hasta tanto el poder revolucionario se consolide, es el ser para la burguesía. Esto es lo que pasó en Kronstadt con eso de querer restablecer el comercio libre de cereales en las condiciones objetivas de 1918.volver
19.            La "medida" estaba en el término medio transicional del impuesto en especie, que el P.C.(b)R tenía previsto aplicar, entre la requisa del comunismo de guerra y el comercio libre de la sociedad burguesa.volver
20.            Según informes oficiales, en 1921 trabajaban en la industria rusa no más de 900.000 obreros, menos del 10% de los que votaron en la Constituyente de 1917. (GPM: Ver: Osckar Anweiler: "Los sóviets en Rusia" Nota 113)volver
21.            Lenin se refiere a las intervenciones de los representantes de la Confederación Nacional del Trabajo española, Angel Pestaña, y de la organización sindical inglesa Shop Stewards Cimmittees, Jack Tanner, durante la sesión del II Congreso de la Internacional Comunista el 23 de julio de 1920. (N del Ed. en "Obras completas" T. XXXV. Akal/78)volver
22.            En noviembre de 1917, cuando los bolcheviques lanzaron la consigna de "todo el poder a los soviets", lo hicieron no precisamente por profesión de fe democrática, sino porque, en ese momento, los soviets estaban encarnando la política efectivamente revolucionaria que el partido había venido impulsando desde 1912. Cuando reprimieron a los obreros de Kronstadt, lo hicieron presididos por el mismo espíritu. Para juzgar el comportamiento de los bolcheviques en uno y otro caso, hay que hacerlo desde el exclusivo contenido de clase de la acción política, al márgen de cualquier otra consideración. Por lo tanto, hay que responder a esta pregunta: ¿Favorecía la política de los sóviets a la revolución, o era contrarrevolucionaria? volver
23.            Heleno Saña: "La Internacional Comunista" T. 1 Cap. III - V.volver
24.            Guy Sabatier: Op. Cit. Cap. III. Y Heleno Saña: Op. Cit. volver
25.            Sovieti epochu voennogo Kolmunizma I. ///.


/// "Revolución o barbarie

Unas palabras previas
         En los últimos tiempos estamos asistiendo en el Estado español a un doble proceso de naturaleza ideológico-política y social de considerable relevancia.
       Por una parte, la Línea de Reconstitución ha avanzado posiciones en el panorama del movimiento comunista, esclerotizado por el revisionismo tanto a nivel de nuestro Estado como en el resto del globo. Este fenómeno reviste una importancia crucial, ya que empieza a ser comprendida por una parte nada desdeñable de la vanguardia ideológica la necesidad de volver a hacer hegemónico el marxismo-leninismo como fase de arranque indispensable para poner nuevamente en marcha los pistones del movimiento de emancipación hacia la sociedad sin clases. El proceso al que nos referimos ha venido acompañado de un incremento -aún modesto pero en modo alguno despreciable- del número de camaradas y colectivos que tienen como núcleo de su lucha la batalla sin cuartel contra el revisionismo. Pero, al margen del desarrollo cuantitativo, lo más destacable es el avance en términos cualitativos, es decir, en términos de lucha entre líneas y avance en torno a posiciones revolucionarias.
       El documento que os ofrecemos a continuación tiene como pretensión la de contribuir a profundizar en la comprensión de las tareas, urgentes a día de hoy, de recomposición del movimiento revolucionario. Las distintas siglas del revisionismo español, que siguen presas de sus dinámicas ya refutadas por la historia de nuestra clase, no son ajenas a esta realidad, y por ello se han dedicado a lanzar ataques a la desesperada para tratar de adulterar y distorsionar la verdadera naturaleza de este movimiento de la vanguardia marxista-leninista por la reconstitución. Este escrito también trata de refutar, de forma indirecta, todas aquellas críticas postuladas de manera oficial u oficiosa por el revisionismo patrio.
        Por otra parte, en las últimas semanas los sectores más avanzados de las masas han protagonizado una serie de luchas que han vuelto a poner encima de la mesa la agudización creciente de las luchas de clases en nuestro Estado y la necesidad de que la clase disponga de su Partido de Nuevo Tipo como mecanismo imprescindible para construir el Nuevo Poder como embrión del Estado de dictadura del proletariado, fase insoslayable para llegar al “reino de la libertad” (Engels), esto es, al comunismo. Tanto las violentas protestas de los jóvenes proletarios de la Cañada de Hidum, en Melilla, como la victoria del barrio proletario de Gamonal, en Burgos, sobre la burguesía de la ciudad castellana (así como las muy loables manifestaciones en solidaridad con Gamonal que han tenido lugar en ciudades como Valencia, Granada, Barcelona, Vitoria, Madrid, Sevilla, Zaragoza, Alicante u Oviedo), corroboran nuevamente dos tesis que deben ser analizadas para comprender mejor las bases del movimiento por la reconstitución del comunismo:
        -en primer lugar, demuestra la capacidad de autoorganización de las masas para defender sus intereses inmediatos como conciencia de clase en sí, algo que echa por tierra los presupuestos economicistas y sindicalistas del paternalismo revisionista, para el que las masas no necesitan a cuadros marxistas-leninistas, sino a militantes comunistas reducidos a la categoría de sindicalistas. Asimismo, estas luchas han vuelto a demostrar que el revisionismo no encabeza ni dirige ni una sola de las luchas de masas más potentes de nuestro país;
      -en segundo lugar, estas luchas vuelven a confirmar la premisa básica sobre la gestación del movimiento revolucionario (según la cual este se articula como una realidad externa e independiente del movimiento espontáneo), algo que, además de demostrar con la práctica nuevamente lo determinante de contar con un Partido de Nuevo Tipo para que la crisis socio-económica actual deje paso a la crisis revolucionaria del sistema de dominación capitalista, debe ponernos en alerta ante la confusión que genera en el grueso de la vanguardia ideológica este tipo de movimientos espontáneos violentos en un contexto caracterizado por la inexistencia de Partido Comunista. Dicha confusión se manifiesta, incluso por parte de quienes comienzan a deshacerse de las cadenas del oportunismo, por el olvido de la premisa que anteriormente mencionamos sobre la génesis de todo movimiento revolucionario. Así, hay quien cree que, si bien el oportunismo electoralista y la estrechez de miras sindicalista no pueden ser jamás el inicio de ningún movimiento de destrucción del orden vigente, estaríamos ya en una fase en la que podemos participar en las luchas de masas de Melilla y Burgos para reconducirlas hacia objetivos revolucionarios; o bien, que este tipo de movimientos puede ser el origen de la construcción del sujeto revolucionario.
   Ni el espontaneísmo más derechista (el sindicalista y electoralista) ni el insurreccionalista (aquel que sustituye los sindicatos y los comicios electorales por las luchas callejeras espontáneas) constituyen la solución revolucionaria a los problemas que hoy atenazan a la clase explotada. Es evidente que la vertiente insurreccionalista del espontaneísmo supone un avance con respecto al oportunismo más retrasado, por cuanto que materializa –de una forma espontánea y semianarquista aún, como no puede ser de otra forma- la conciencia de la necesidad de la violencia proletaria para derrocar el orden capitalista. Sin embargo, podemos decir que esta forma de espontaneísmo es la otra cara de la misma moneda (“El anarquismo ha sido a menudo una especie de expiación de los pecados oportunistas del movimiento obrero”, Lenin: La enfermedad infantil del “izquierdismo” en el comunismo), ya que presupone la existencia de la teoría revolucionaria hecha cuerpo en la vanguardia ideológica, cosa que a todas luces aún no es una realidad en el Estado español.
        No se trata de negar o infravalorar la relevancia del movimiento de clase espontáneo, sino de profundizar en la lucha ideológica y política comunista como paso para constituir una estructura prepartidaria que se funda con la vanguardia práctica de nuestra clase y conforme el Partido de Nuevo Tipo. Se debe tener siempre claro que el movimiento revolucionario siempre se genera desde fuera del movimiento espontáneo. Y esta máxima es aplicable también para movimientos de resistencia violentos que, a pesar de ello, no logran -porque no pueden- trascender la lógica impuesta por el sistema dominante.
I. La reconstitución ideológica y política del movimiento comunista
          El comunismo lleva décadas a la deriva, naufragando en las turbulentas aguas de un imperialismo que sobrevive rumiando su propia decadencia pero que jamás caerá hasta que la guerra revolucionaria del proletariado lo envíe a los museos de historia. Es una realidad incontestable que hoy, en la mayoría de países del mundo (a excepción de los focos maoístas en India o Filipinas, experiencias que, a pesar de la amenaza que suponen para las burguesías de estos países, tampoco se han desprendido de algunos de los límites del ya agotado Ciclo de Octubre), el movimiento comunista no constituye ninguna clase de amenaza para la clase dominante. Es un movimiento que se autoconsume fruto de una dinámica de descomposición oportunista que solo es abiertamente cuestionada por la línea que precisamente plantea la necesidad de la reconstitución. (b)
        Por razones históricas (que explicaremos en el siguiente epígrafe), el comunismo revolucionario ya no es un referente ideológico, no ya para las masas explotadas, sino incluso para el conjunto de la vanguardia ideológica. De ahí que sea una cuestión de vida o muerte reelaborar el marxismo (en el sentido de eliminar las concepciones extrañas al mismo y adecuarlo a la rica experiencia legada por el pasado ciclo) con el objetivo de situarlo en un punto de partida que nos permita preparar y organizar un nuevo ciclo revolucionario.
       La reconstitución del movimiento comunista debe tener una doble vertiente: por un lado, debe ser ideológica, ya que ha de asumir, aprehender y superar los aciertos y las limitaciones del marxismo vigente durante el pasado ciclo revolucionario; por otro lado, ha de ser política, puesto que forzosamente tiene que implicar la reorganización política del proletariado revolucionario en su organismo superior, el Partido, como síntesis de la teoría revolucionaria y el movimiento de masas.
       Ninguna de estas dos vertientes son separables, pero eso no obsta para que, en una fase u otra del proceso de reconstitución (asunto que estudiaremos más en profundidad en el tercer epígrafe de este escrito), una vertiente tenga más importancia que otra. Hoy, la tarea prioritaria es de índole ideológica, lo que significa que antes de la unificación de los destacamentos por la reconstitución comunista, es imprescindible profundizar en la confrontación ideológica como mecanismo de lucha-unidad. (c). Pero eso no excluye –más bien al contrario- la creciente colaboración y coordinación entre destacamentos con miras a la futura constitución de esa estructura que podemos denominar “prepartidaria”.
II. La necesidad histórica de la reconstitución ideológica y política del comunismo: balance integral del Ciclo de Octubre y recomposición del movimiento comunista.
         El movimiento comunista internacional demostró al mundo entero que el capitalismo no es ese monstruo inexpugnable que la burguesía se había encargado de construir en el imaginario colectivo de las masas explotadas. Además, confirmó que es posible construir el socialismo, que la clase obrera (y la alianza de esta con el campesinado pobre en los países donde fuese necesario) alberga dentro de sí la capacidad potencial para revolucionar la sociedad y poner los cimientos del comunismo.(d).

(d). La liberación social de la humanidad,...es obra de ella misma,...el marxismo decía y construyó el concepto de la liberación social del proletariado es obra de el mismo,...nadie lo va a liberar del capital, las cadenas, del yugo,...del capital; - del Capiimperialismo,...se diría en estos nuevos tiempos,...-¡¡. pero todo es fruto de las contradicciones de clases,...en estos momentos universales-globales,...en todo el planeta y al unísono,...ya que se dan unas relaciones sociales de producción globales y universales,...la lucha de clases ha adquirido un componente y unas realidades materiales globales e internacionales,...creemos que de ahí solo saldrá con la revolución comunista global, integral,...de toda la humanidad en sentido amplio,...de casi todo el ser social mundial,... ¿ PERO COMO TOCA O AFECTA, - O EN ESTA CONTRADICCIÓN,- LA CUESTIÓN DEL PARTIDO COMUNISTA,...NO SOLO LOCAL-ESTATAL,...SINO GLOBAL E INTERESTATAL,...QUE DICHO SEA DE PASO ES LA OTAN-ONU,...¡¡.



        Sin embargo, el comunismo revolucionario no puede limitarse a este análisis, pues hoy nuestro movimiento está totalmente desarmado y el capitalismo ha conseguido imponerse a nuestra clase en una ofensiva sin precedentes en la historia.../... 

""LOS COMUNISTAS ORGANIZADOS SIEMPRE HABLANDO DE QUE EL CAPITALISMO ESTÁ EN DESCOMPOSICIÓN Y A PUNTO DE CAER,...Y AHORA ESTA FRASE, SOBRE LA OFENSIVA SIN PRECEDENTES,...Y QUE EL CAPITALISMO SE HA IMPUESTO A NUESTRA CLASE,...¿ PERO CUANDO HA SIDO DERROTADO,...SOLO EN UNA PEQUEÑA PROPORCIÓN Y EN UN CORTO ESPACIO DE TIEMPO,...¡¡¡"".- LUKYRH. " LOS MILITANTES COMUNISTAS HEMOS ESTAMOS AUTOENGAÑADOS, NOS HAN ENGAÑADO, NOS HAN OCULTADOS, INCLUSO,...LOS DIRIGENTES DE LOS RESPECTIVOS GRUPOS, COLECTIVOS, PARTIDOS,...ESTO ES MÁS COMPLEJO; NOSOTROS HEMOS DESCUBIERTOS MUCHAS COSAS, AUNQUE MILITÁBAMOS CON ENTUSIASMO, CON GANAS DE CREAR UNA SOCIEDAD O EN EL PAÍS, O EN EL MUNDO ENTERO,...COMUNISTA, LIBRE DEL CAPITALISMO,...LA URSS ERA PARA CASI TODO EL MUNDO EL MODELO, EL SOPORTE, LA MADRE,...CON SU LENIN, O SU STALIN,...Y EL MARX, YA MUERTO,...QUE CON SUS TEORÍAS NOS GUIABA, EMOCIONABA Y QUERÍAMOS SER DIGNOS MARXISTAS DE LLAMARNOS COMUNISTAS,...EN CADA PAÍS ESTABAN SUS LIDERES HISTÓRICOS,...A MI PERSONALMENTE ME LLAMABA MÁS LA ATENCIÓN ANDRES NIN,...QUE UNO DE SUS LIBROS LEÍ,...REVOLUCIÓN Y CONTRARREVOLUCIÓN EN ESPAÑA, SOBRE LA LUCHA DE CLASES EN LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA, O REVOLUCIÓN SOCIAL,...DEL 36-39, s.XX. SEGÚN QUIENES HABLEN,...". ( La editorial del blog. ). A continuación exponemos algo sobre la guerra civil de otros autores,...:


"" FELIX MORROW 


REVOLUCIÓN Y CONTRARREVOLUCIÓN EN ESPAÑA. 
LA GUERRA CIVIL

Introducción 

Las trincheras de los soldados fascistas y las de los milicianos están unas junto a otras. A través de ellas, en un alto de la lucha, discuten a gritos: 

“Vosotros sois hijos de campesinos y de obreros”, grita un miliciano. “Vosotros deberíais estar aquí con nosotros, luchando por la república, donde hay democracia y libertad.” 
La respuesta no se hace esperar; es el argumento con el cual el campesino ha  contestado a todo llamamiento reformista desde la llegada de la república en 1931: 
“¿Te ha dado de comer la república? ¿Qué ha hecho la república por nosotros para que debamos luchar por ella?” En este pequeño incidente, aparecido casualmente en la prensa, se encuentra la esencia del problema de la guerra civil. 
El campesinado, el 70 por 100 de la población, tiene aún que ser ganado para la causa del proletariado. No jugó ningún papel en la implantación de la república en 1931. Su pasividad y hostilidad condujo al triunfo de la reacción en noviembre de 1933. Menos en Cataluña y en Valencia, donde el proletariado se ha declarado en favor de confiscar la tierra y se la está entregando al campesino, y en partes de Andalucía, donde los jornaleros se han apoderado de la tierra, las masas del campesinado no se han levantado a luchar junto a la clase obrera. 
Nunca se ha ganado una guerra civil tan profunda como la española sin presentar un programa social revolucionario. Sin embargo, el único programa de la coalición gubernamental, encabezada por Caballero, es un programa meramente militar. “Sólo después de la victoria podremos defender los problemas sociales y políticos de los distintos grupos que componen el Frente Popular”, dice un portavoz gubernamental, (New York Times, 20 de septiembre). “Sólo hay un punto en nuestro programa: obtener la victoria.” Sin embargo, la consigna de la coalición gubernamental “Defiende la república democrática”, sí que contiene un programa social; pero es el programa reformista de defender el “bondadoso” instrumento político del modo de producción burgués. 
En la gran Revolución francesa, la consigna “Libertad, Igualdad y Fraternidad” 
significaba, concretamente, tierra para los campesinos, libertad para los siervos, un nuevo mundo de trabajo y enriquecimiento, arrebatar el poder económico de los opresores feudales y poner a Francia en las manos de la burguesía revolucionaria. En la Revolución rusa, la consigna “Tierra, Pan y Libertad” unió con éxito al pueblo contra Kornilov y 
- 4 -Kerensky porque significaba la transformación de Rusia. El proletariado español o elabora igualmente consignas revolucionarias o no ganará la guerra civil. 
El proletariado catalán ya ha reconocido esta gran verdad. Su programa revolucionario no permanecerá confinado dentro de sus propias fronteras. Hoy mismo han llegado noticias de que otro partido del Frente Popular, el Partido Sindicalista, formado después de la insurrección de octubre por anarcosindicalistas que reconocían la necesidad de participar en la vida política, han exigido un programa socialista para continuar la guerra civil. 
El gobierno de Caballero, la “extrema” izquierda del Frente Popular, es en sí una prueba, aunque tergiversada, de que las masas no lucharan por mantener el capitalismo. 
Pero los éxitos anteriores de Caballero no pueden y no sustituirán el contenido definido de un programa de socialismo revolucionario. Trascrito por Célula II. 
En las siguientes páginas se relata la rica historia de la experiencia revolucionaria que cinco cortos años han brindado al proletariado español. Aparte de la sabiduría que ha logrado en tan extraordinaria y concentrada experiencia, el proletariado español está aprendiendo a tomar en sus manos su propio destino. A las lecciones de la Revolución rusa se añaden ahora las igualmente profundas lecciones de la Revolución española. 
New York, 22 de septiembre de 1936. 


Ediciones digitales Izquierda Revolucionaria 
Transcripción de Celula2 
Versión Abril 2008. Puedes descargar otras obras en www.marxismo.org ""///.

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 " ANDRES NIN, IZQUIERDA COMUNISTA, INTERNACIONAL COMUNISTA STALINISTA,...¡¡:


/// "1936-2011: A 75 años de la Guerra Civil - Revolución y contrarrevolución en España

 In Defence of Marxism

El 18 de julio de 2011 se cumplieron 75 años del alzamiento fascista del general Franco que dio inicio a la guerra civil española y a una revolución social de una extraordinaria extensión y profundidad. Pese a que el contenido social de la revolución española desatada durante la guerra civil de 1936-1939 ha sido conscientemente ocultado, tergiversado y mancillado por la historiografía oficial, aquélla escribió una página gloriosa en el gran libro de la lucha de la clase obrera mundial contra la explotación capitalista.

La oposición de izquierda del PCE, trotskista, formó un grupo independiente con el nombre de Izquierda Comunista en 1932. Contaba al proclamarse la república con 200 militantes, pero llegaría a superar el millar en 1934. Su principal dirigente, Andrés Nin, fue el presidente de la Internacional Sindical Roja, vinculada a la Internacional Comunista, y regresó a España en 1930 expulsado de la URSS.
Aunque hubo avances sociales indudables en educación y cultura, salud, y derechos democráticos - como el matrimonio civil, la legalización del divorcio, la prohibición de impartir enseñanza a las órdenes religiosas y el derecho de voto de las mujeres, entre otras - las condiciones sociales más apremiantes vinculadas a los bajos salarios, el desempleo, el hambre en las zonas rurales, y la pobreza, permanecían sin solución, en la medida que el gobierno no atacaba a raíz del problema: la propiedad concentrada de los industriales, banqueros y terratenientes, y los privilegios insultantes de la Iglesia y de la cúpula del ejército.
El horizonte de millones de obreros y campesinos se había elevado con la tensión revolucionaria que había abierto la proclamación de la república; su odio hacia la injusticia, el atraso y los abusos de los patrones inundaba la atmósfera, la confianza en sus fuerzas se había multiplicado, se sentían poderosos. Por primera vez en siglos las masas explotadas consideraban que este gobierno les pertenecía y, por lo tanto deseaban ardientemente para hoy mismo una transformación radical de la sociedad por la que anhelaron durante generaciones.
Incapaz de responder a las demandas de las masas, el gobierno republicano-socialista enfrentó al movimiento obrero, desprestigiándose rápidamente. Se aprobaron leyes anti-huelga, se prohibieron las huelgas "políticas" y se reprimió a los campesinos y jornaleros en las zonas rurales, siendo el caso más significativo el ocurrido en la población gaditana de Casas Viejas, donde fueron masacrados decenas de jornaleros anarquistas por la Guardia de Asalto, la nueva policía republicana.  
Paralelamente, la CNT desplegó una huida hacia delante ultra izquierdista proclamando recurrentemente el "comunismo libertario" con levantamientos locales que, indefectiblemente, terminaban ahogados por las fuerzas represivas con muertos, encarcelamientos, cierre de locales anarquistas, censura de la prensa obrera, etc.  
La derecha comenzó a reagrupar su base social, aprovechando el desánimo y la frustración de los obreros y campesinos por la política del gobierno republicano-socialista. Los oficiales de ejército, que  permanecía sin depurar, comenzaban a conspirar abiertamente.
El 10 de agosto de 1932, el General Sanjurjo protagoniza un intento de golpe de Estado en Sevilla. Pero esta intentona reaccionaria fue desbaratada por una huelga general de los obreros sevillanos, que rodearon los cuarteles.
En medio de una inestabilidad social creciente, a mediados de 1933 el sector de los republicanos burgueses de Lerroux giró a la derecha y abandonó el gobierno, debilitando la llamada Conjunción republicano-socialista. En septiembre de 1933, el presidente de la república, el conservador Alcalá-Zamora, disolvió el Congreso y llamó a elecciones. Sobre la base una importante abstención - impulsada por la CNT y anclada en la frustración de gran parte de las masas obreras con el que consideraban "su" gobierno - la coalición de derecha, formada por la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), de simpatías fascistas, y por los republicanos de derecha de Lerroux, obtuvo la mayoría. Se iniciaba el "Bienio Negro" de 1933-1935.
El gobierno burgués utilizó las leyes bonapartistas del gobierno anterior para atacar a la clase obrera organizada. En un año se requisaron 100 ediciones de la prensa del PSOE, El Socialista. Para septiembre de 1934 había 12.000 obreros encarcelados. Se persiguió a las milicias socialistas y se les confiscaron sus armas. Se cerraron locales obreros y se intervinieron las cuentas bancarias de las organizaciones obreras. Se paralizó la tímida reforma agraria iniciada dos años antes y se puso en libertad a los militares implicados en conspiraciones reaccionarias.
Pese al avance de la reacción, la clase obrera mantenía en pie sus organizaciones, y su misma existencia era un peligro para la dominación de clase de la burguesía. Ésta tenía claro que sólo a través de un gobierno fascista podía aplastar la revolución. Pero necesitaba tiempo para construir una base de apoyo más firme. Por eso, la CEDA (a la que las masas obreras vinculaban con el fascismo) no ingresó al principio al gobierno, para evitar una reacción prematura de la clase obrera.

La revolución de octubre de 1934

La derrota electoral y el avance del fascismo en Europa actuaron como un látigo en la conciencia de millones de obreros y campesinos. La amenaza del peligro fascista, sobre la base del triunfo de Hitler en Alemania y el golpe de Dollfus en Austria, actuó de acicate para reagrupar la resistencia obrera. La CEDA trató de promover concentraciones fascistas de masas para hacer ostentación de su fuerza y desmoralizar a las masas trabajadoras, pero cada vez que lo intentó (en El Escorial, en Madrid y en Covadonga), fueron frustradas por movilizaciones de masas con huelgas y bloqueos de carreteras y de vías férreas. El avance del fascismo, a diferencia de lo que ocurrió en Italia, Alemania y Austria, fue abortado en España en 1934 por la movilización de masas.  
La radicalización del movimiento obrero afectó profundamente a las bases del PSOE y a su organización juvenil, las Juventudes Socialistas, que sacaron conclusiones muy críticas de la participación socialista en el gobierno de coalición con los republicanos burgueses.  
A mediados de 1934 surgen las "Alianzas Obreras", hegemonizadas por el PSOE, un frente único de las organizaciones obreras para combatir al fascismo, con la excepción de la CNT que las tildó sectariamente de "hacer política". El PCE, que proseguía su política sectaria las boicoteó en un primer momento, pero se sumó a ellas posteriormente, coincidiendo con el giro de 180º impuesto por Moscú de acercamiento a los países capitalistas "democráticos", tras el triunfo nazi en Alemania.
La burguesía no esperó más y en octubre de 1934 la CEDA ingresó al gobierno, con tres ministros. Los dirigentes socialistas habían advertido que, en caso de producirse este hecho, declararían la huelga general revolucionaria, a través de las Alianzas Obreras. Sin embargo, la insurrección estuvo muy mal organizada; en realidad, los dirigentes socialistas sólo pretendían asustar a la burguesía pero no se prepararon para una lucha seria para la toma del poder. Los obreros concurrieron a las sedes obreras buscando en vano las armas prometidas para sumarse a la insurrección. En el campo, la incidencia del movimiento revolucionario fue limitada porque meses antes, en agosto, la Federación de Trabajadores de la Tierra de la UGT había organizado una huelga indefinida que terminó derrotada y había dejado exhaustas las fuerzas de combate de gran parte del proletariado agrícola. Con la excepción de Asturias, donde se concentraba un proletariado minero poderoso, la huelga general revolucionaria en el conjunto del país consistió en un paro laboral de varios días. Los dirigentes anarquistas de la CNT jugaron un papel pernicioso al no participar en el movimiento. Con la excepción de Asturias, donde el PSOE era hegemónico entre el proletariado asturiano, se negaron a secundar el movimiento con la excusa de que era una "huelga política". Los propios ferroviarios de la CNT condujeron los trenes que transportaron las tropas del ejército que fueron utilizadas para combatir la revolución asturiana.     
La revolución asturiana de octubre del 34 fue una de las grandes gestas de la revolución española. Armados con cartuchos de dinamita, y bajo la consigna: "Unión, Hermanos Proletarios" (UHP), los mineros tomaron el control de la región, incluida  la capital, Oviedo. Resistieron dos semanas y establecieron su propio gobierno obrero, la comuna asturiana. Pero la revolución quedó aislada y terminó aplastada por el ejército, que recurrió a las tropas moras del Marruecos colonial español. La represión fue implacable. Más de 3.000 trabajadores muertos. 7.000 heridos y 40.000 encarcelados.
Sin embargo, el proletariado español, con la excepción de Asturias, no sufrió una derrota decisiva y sus fuerzas se mantuvieron casi intactas. La burguesía, aparentemente vencedora en la contienda, sintió en su nuca el soplo amenazante de la revolución, y vaciló. No se sintió con fuerzas ni contaba con una base de masas en la población para aplastar al conjunto del movimiento obrero. El intento de la burguesía española de establecer una dictadura fascista, ya a fines de 1934, fracasó. Y fracasó por la voluntad expresada por las masas de no ceder al avance del fascismo sin combatir.  
La CNT, que pagó un importante desprestigio por su papel en la huelga de octubre de 1934, puso fin a su período ultra izquierdista y comenzó a mostrarse proclive a un frente único con la UGT.
Rápidamente el gobierno entró en crisis, conforme los trabajadores recuperaban la confianza en sus fuerzas. Un sector de los republicanos de derecha abandonó el gobierno, en medio de grandes escándalos de corrupción, sintiendo el cambio en la correlación de fuerzas. A fines de 1935 se convocaron elecciones anticipadas para febrero de 1936.

El giro a la izquierda del movimiento socialista  

El desarrollo más importante en este período fue el giro a la izquierda del movimiento socialista. Tras la experiencia de octubre del 34 la radicalización de las bases socialistas se hizo más pronunciada. Una capa importante de cuadros giró hacia el centrismo; esto es, hacia una posición que oscilaba entre el reformismo de izquierda y el marxismo revolucionario. El protagonista más importante de este giro fue el Secretario General de la UGT y presidente del partido, Francisco Largo Caballero, quien durante décadas había permanecido en el ala derecha del PSOE. Durante su encarcelamiento, después de octubre de 1934, leyó El Estado y la Revolución de Lenin y otros textos clásicos marxistas, y sacó la conclusión de que era imposible la colaboración con la burguesía. Cuando fue liberado en 1935 recorrió el país dando discursos muy radicales que enfervorizaban a las masas; en una relación dialéctica, los discursos de Largo Caballero ayudaban a la radicalización política de las masas trabajadoras que, a su vez, lo empujaban a él más y más a la izquierda, hasta el punto que se declaró a favor de "la dictadura del proletariado".  
Las Juventudes Socialistas fueron quienes expresaron esta radicalización de la forma más notoria. Se declararon fieles a los preceptos de Marx y Lenin, y exigieron la "bolchevización" del partido y la expulsión de los reformistas.
La política sectaria del Partido Comunista y su insignificancia numérica (apenas 3.000 militantes en 1935), creó condiciones peculiares de desarrollo político en el ala izquierda del PSOE, que era la mayoritaria en el partido, hasta tal punto que se acercaron a las posiciones de León Trotsky y de sus partidarios, declarándose a favor de la creación de una IV Internacional. El principal teórico del ala izquierda del PSOE, Luis Araquistáin, lo expresaba de la siguiente manera:
"Yo creo que la II y la III Internacional están vir­tualmente muertas; está muerto el socialismo refor­mista, democrático y parlamentario que encarnaba la II Internacional; está muerto también ese socialismo revolucionario de la III Internacional que recibía de Moscú consignas y orientaciones para el mundo ente­ro. Estoy convencido de que debe nacer una IV Inter­nacional que funda a las dos primeras, tomando de una la táctica revolucionaria, y de la otra el principio de la autonomía nacional" (Luis Araquistain, prólogo a F. Largo Caballlero, Discursos a los trabajadores)
Por su parte, las Juventudes Socialistas hicieron un llamamiento público y abierto a todas las corrientes revolucionarias, incluida la Izquierda Comunista, para que ingresaran a las Juventudes y al PSOE y les ayudaran a bolchevizar el partido. El órgano de la Juventud Socialista de Madrid, "Renovación", lanzó un llamamiento expreso a los militantes de la Izquierda Comunista a quienes consideraba como "los mejo­res teóricos y los mejores revolucionarios de España" (Citado en G. Munis, Jalones de derrota, promesa de victoria, pá­gina 178).  
En aquel momento, el Partido Comunista despreció el llamado de la Juventud Socialista. Como se explicó anteriormente, después del golpe de Hitler en Alemania, Stalin giró 180º fomentando los Frentes Populares, un frente único con la burguesía "democrática", que fueron utilizados para frenar la lucha revolucionaria de los trabajadores. Las Juventudes Socialistas acusaban al PCE y a la Juventud Comunista de "reformistas".
Izquierda Comunista, aunque defendía un programa socialista revolucionario  consecuente, mostraba poca iniciativa. Sus dirigentes parecían contentarse con ser espectadores del movimiento. Ante el giro a la izquierda de las organizaciones socialistas, Trotsky instó a sus correligionarios que respondieran favorablemente al llamamiento de "la magnífica juventud socialista" para que ingresaran a las organizaciones socialistas y ganaran a sus bases para una política bolchevique consecuente y evitar, de paso, la penetración del estalinismo en sus filas. Lamentablemente, adoptaron una actitud sectaria y soberbia, acostumbrados a la rutina cómoda del trabajo independiente. Así, declararon en su revista teórica Comunismo:  
"De ninguna manera, por un utilitarismo circunstancial, podemos fundirnos en un conglomerado amorfo, llamado a romperse al primer contacto con la realidad" (Comunismo,  septiembre de 1934)
Los dirigentes de la Juventud Socialista estaban familiarizados con las posiciones de Trotsky a favor del ingreso en las organizaciones socialistas, y lo tenían en muy alta estima por su pasado revolucionario. Pero la actitud de desprecio de los supuestos trotskistas españoles hacia los desarrollos que estaban operándose en el movimiento socialista, y sus críticas sectarias a las posiciones izquierdistas del ala largocaballerista del PSOE y de las juventudes socialistas, tuvieron las consecuencias más trágicas. Esto no sólo mereció una respuesta contundente de los jóvenes socialistas hacia los dirigentes de la Izquierda Comunista, sino que los alejó, frustrados, de sus simpatías hacia el trotskismo:  
"Vuestra respuesta a la invitación que os enviamos para la unidad de acción ha producido en nosotros una desagradable sorpresa. No desconocéis cómo nosotros en las fechas que precedieron a octubre defendimos vuestro derecho de fracción del proletariado a estar en los organismos de unidad de acción, contra el criterio de los representantes de la Unión de Juventudes Comunistas, que os motejaban de traidores y contrarrevolucionarios. Cuando se ha pretendido contra vosotros un atropello, hemos salido al paso, sin tener en cuenta que vuestra insignificancia numérica y vuestra reducidísima y esquilmada esfera de influencia no podían compensarnos el esfuerzo. Lo hacíamos tan sólo por espíritu de soidaridad y por el deseo de llegar a una auténtica unidad....
".... No nos extraña vuestra actitud, si tenemos en cuenta que a pesar de ser la fracción trotsquista española, se observa en vosotros, desde hace algún tiempo, un alejamiento de las tesis políticas de Trotski. Si negáis incluso vuestra razón de existencia, si os apartáis cada día más de vuestro propio jefe, ¿cómo ha de sorprendernos que os alejéis de nosotros y del proletariado en general?" (Carta de Santiago Carrillo, secretario general de la FJS al Comité de Izquierda Juvenil Comunista, 6 de enero de 1935)  
La actitud criminal de Andrés Nin y de los demás dirigentes de la Izquierda Comunista privó al proletariado socialista español de la posibilidad de ser ganado para una política marxista revolucionaria genuina. El ingreso a las juventudes socialistas era la puerta de entrada para ganar al ala izquierda del PSOE para una posición revolucionaria socialista consecuente. Aprovechando el rechazo inicial de los estalinistas a ingresar a las JS, los trotskistas podrían haberse colocado, en muy poco tiempo, a la cabeza de las organizaciones socialistas. La fusión de las ideas y del programa socialista correcto con el movimiento socialista de masas hubiera permitido transformar el PSOE, o al menos su ala izquierda, junto con las JS, en un verdadero partido marxista revolucionario de masas que habría tenido todas las condiciones a su favor para dirigir exitosamente la revolución socialista en España, con una resonancia en toda Europa, comenzando por Alemania e Italia.
En lugar de seguir los consejos de Trotsky, Nin y sus amigos prefirieron unirse al BOC de Maurín, una organización centrista confusa con presencia solamente en Cataluña, para formar el Partido Obrero de Unificación Marxista, POUM, con 5.000 militantes. Poco después, la Liga Comunista Internacional de Trotsky rompió relaciones con los antiguos trotskistas españoles. Como Trotsky vaticinó, el rechazo de los trotskistas a ingresar a las juventudes socialistas y al PSOE entregó en bandeja al estalinismo a una parte de lo mejor del proletariado y de la juventud española. Tras enmendar su rechazo inicial, los dirigentes estalinistas españoles se orientaron hacia el ala izquierda del PSOE y las JS. Invitaron a los jóvenes dirigentes socialistas a visitar Rusia donde, tras mostrarles las "maravillas" de la "patria socialista" fueron corrompidos políticamente y ganados para el estalinismo. Las Juventudes Socialistas terminarían fusionándose con las Juventudes Comunistas, meses más tarde, dándole al PC una base de masas que no tenía. Una base que utilizó para descarrilar la revolución española.  

El triunfo del Frente Popular

En las elecciones de febrero de 1936, el Frente Popular (formado por socialistas, comunistas, el POUM y los republicanos "progresistas") ganó las elecciones con el apoyo extraparlamentario de la CNT-FAI que abandonó su tradicional boicot electoral.  
El programa del Frente Popular era reformista y ni siquiera contemplaba la expropiación de la tierra ni de la banca. Sólo abundaba en buenos deseos, y las únicas medidas concretas que planteaba eran la liberación de los presos políticos y la readmisión de los despedidos de sus puestos de trabajo por motivos políticos.
Por indicación de la izquierda del PSOE, los partidos obreros no ingresaron al gobierno que quedó formado exclusivamente por los partidos republicanos burgueses. La inconsistencia del centrismo largocaballerista quedaba plenamente expuesta. Correctamente, se negaba a integrar un gobierno de colaboración de clases con partidos burgueses; pero le garantizaba apoyo parlamentario y no planteaba ninguna perspectiva para la toma del poder y hacer la revolución socialista.
Valga aclarar que los partidos republicanos que integraban el Frente Popular tenían una base en la pequeña burguesía democrática. En realidad, el verdadero partido que representaba a la burguesía española era la derecha filofascista. En el mejor de los casos, los partidos republicanos "progresistas" representaban a "la sombra de la burguesía", pero tenían el cometido claro de sujetar a los dirigentes obreros para frenar la revolución.
El nuevo gobierno parecía una repetición del gobierno republicano-socialista de 1931-1933. En relación a la cuestión agraria, los informes oficiales reconocían que la política de asentamientos, expropiaciones y distribución de tierras, que beneficiarían a varios de miles de campesinos sin tierra al año, tardaría 100 años en llegar a completarse. Pese a la gravedad del desempleo, el gobierno se negó incluso a establecer un subsidio para los desocupados. No hubo ninguna depuración dentro de ejército, solamente el traslado de algunos altos oficiales reaccionarios a zonas alejadas, como el caso de Franco a las Islas Canarias.
Pero las masas trabajadoras ya habían pasado por esa experiencia y en lugar de esperar a que el gobierno diera satisfacción a sus demandas, se lanzaron desde el primer día a la acción directa. Como en las elecciones de abril de 1931, el triunfo del Frente Popular dio un impulso formidable al auge revolucionario de las masas.   
Las cárceles fueron asaltadas para forzar la liberación de los presos políticos, sin esperar a ningún decreto gubernamental. Los campesinos tomaban la tierra, los obreros imponían la readmisión de los despedidos y se introdujo el control obrero en algunas empresas. Entre febrero y julio de 1936 hubo 341 huelgas generales y sectoriales. Sólo en los primeros días de julio había más de un millón de obreros en huelga.  
El gobierno republicano se mostraba impotente ante el curso de los acontecimientos. Los republicanos, el ala derecha del PSOE de Prieto y Besteiro, y los dirigentes del PCE presionaban y suplicaban a Largo Caballero para que el PSOE ingresara al gobierno y utilizara su autoridad para frenar a las masas. Pero Largo Caballero se mostró inflexible. El proceso de diferenciación interna en el PSOE conducía al partido hacia la escisión, proceso que fue interrumpido por el golpe militar y la guerra civil.
Desgraciadamente, en abril de 1936 se consumó la fusión de las Juventudes Socialistas con las minúsculas Juventudes Comunistas, dando lugar a las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), en la práctica el ala juvenil del Partido Comunista, que también arrastró a un sector de la izquierda del PSOE a la órbita del PCE.
El ambiente social empujaba con fuerza al enfrentamiento frontal entre las clases. La polarización social se expresaba a derecha e izquierda. Las débiles organizaciones fascistas, como Falange y las JONS, se unifican y crecen a expensas de la CEDA, que va perdiendo relevancia. Se suceden los enfrentamientos armados en las calles y asesinatos políticos entre los grupos fascistas y las organizaciones obreras.
Había un ascenso claramente revolucionario y la burguesía decide no esperar más, jugándose el todo por el todo para aplastar la revolución en curso.
Los militares reaccionarios aceleran los preparativos para un golpe militar con el apoyo financiero de la gran burguesía industrial y terrateniente. Pese a que estas conspiraciones tomaban cuerpo a la luz del día el gobierno del republicano Manuel Azaña no hizo nada para desbaratarlas, al estar más asustado por la amenaza de una revolución obrera.

Guerra y Revolución

En la madrugada del 18 de julio el ejército, comandado por el general Franco, se insurrecciona en las Islas Canarias y el norte de Marruecos. Ante las primeras noticias, los obreros se movilizan en las principales ciudades exigiendo armas al gobierno. Este se niega, temiendo a la revolución, mientras intenta negociar en secreto con los oficiales insurrectos. Sin esperar ninguna indicación del gobierno ni de sus dirigentes, los obreros se declaran en huelga, toman las armerías, arman barricadas y asaltan o rodean los cuarteles.  
La política criminal del gobierno republicano presta una ayuda preciosa a los militares facciosos. El grueso de la Marina permanece fiel a la República porque los marineros se amotinan, toman los barcos y acorazados, y encierran o fusilan a los oficiales. Los marineros de la base naval de Cartagena transmiten al gobierno su decisión de bloquear el Estrecho de Gibraltar para impedir el traslado de tropas de Marruecos a la Península Ibérica, pero la propuesta es rechazada por el gobierno de Azaña, quien en un acto de suprema traición propone a los facciosos la formación de un gobierno cívico-militar, propuesta que es rechazada por el General Mola, cabeza inicial de la rebelión fascista, que exige la rendición incondicional del Gobierno. Mola, se ufanaba diciendo por la radio que 4 columnas avanzaban hacia Madrid, y que una quinta columna operaba clandestinamente en la capital republicana. Este es el origen de la expresión Quinta Columna, que se ha popularizado internacionalmente y hace referencia al enemigo infiltrado dentro del campo revolucionario.
Sólo entonces es cuando el gobierno accede a entregar las armas a las masas insurrectas.   
En Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga, en la mayor parte del Asturias y el País Vasco y, en prácticamente todas las zonas industriales las masas obreras aplastan la rebelión fascista y el golpe fracasa. Con la excepción de Sevilla, donde el PCE era la fuerza hegemónica, y de Zaragoza - un bastión de la CNT - el golpe triunfa fundamentalmente en zonas rurales y políticamente atrasadas: Castilla la Vieja (actualmente Castilla-León), Galicia, Navarra y Álava, zonas de Extremadura y Andalucía. Los alzados sólo controlan un tercio del territorio español. Técnicamente, el golpe es un fracaso.  
Abd-El-Krim, el caudillo de las tribus bereberes que luchan contra el colonialismo español en el norte de Marruecos propuso al gobierno republicano sublevar las tropas moras que Franco lleva a España, a condición de conceder la independencia del Marruecos español; pero el gobierno se niega, atado a sus compromisos con el imperialismo francés, que posee la mayor parte de Marruecos. Esto hubiera privado al ejército de Franco de su base inicial de aprovisionamiento y reclutamiento. Más aún, el gobierno estudió entregar el Marruecos español a Francia y Gran Bretaña a cambio de un apoyo activo en la guerra contra Franco. (La república intenta conseguir apoyo, págs. 317-319, La Guerra civil española. Burnett Bolloten).
A partir del 19 de julio, y durante semanas, el Estado burgués deja de existir en la España republicana. Se forman comités revolucionarios que toman el poder político en los pueblos y ciudades. Los comités revolucionarios UGT-CNT toman el control de las fábricas, las oficinas y la tierra. La mayor parte de la economía queda así colectivizada, tanto en la ciudad como en el campo. Las iglesias que no son incendiadas son incautadas para servir como almacenes, escuelas y hospitales. En cuestión de días, los obreros y campesinos llevaron a cabo una completa revolución social por la que habían aspirado durante generaciones. Toda una serie de tareas democrático-nacionales pendientes son resueltas de un plumazo con la acción revolucionaria de las masas: separación de la Iglesia y el Estado, reforma agraria, el problema catalán, disolución del ejército reaccionario, etc.
Surge así una situación  de doble poder. Por una parte, el poder formal del Estado republicano con su gobierno formal al frente, que carece de base social y de apoyo entre las masas; por otro lado, el poder naciente del proletariado y el campesinado pobre expresado en los comités revolucionarios surgidos en las fábricas, los barrios y los pueblos, y en las milicias obreras que se crean a marchas forzadas para detener el avance fascista sobe Madrid y otras zonas. Pero esta situación de doble poder no podía durar. O los trabajadores y campesinos imponían el suyo o el poder del Estado republicano recién reconstituido terminaría por destruir la democracia obrera que emergió del combate contra el golpe fascista.
Los acontecimientos confirmaban la perspectiva de Trotsky y sus seguidores planteada al proclamarse la República en 1931: la disyuntiva no era optar entre democracia o fascismo, sino entre socialismo o fascismo. La crisis orgánica del capitalismo español, y en la mayor parte de Europa, hacía imposible la continuidad normal de regímenes democrático-burgueses porque la burguesía necesitaba aplastar toda resistencia obrera para salvar su sistema.
Las organizaciones obreras (PSOE, PCE, UGT, CNT, POUM) improvisaron milicias obreras, con gran escasez de cuadros y especialistas militares, a las que se anotaron decenas de miles de voluntarios que trataban de contener el avance fascista. Las milicias de la CNT y el POUM tomaron toda Cataluña, y una columna de miles de milicianos de la CNT, comandada por el dirigente anarquista Buenaventura Durruti, salió de Barcelona en dirección a Madrid para ayudar a la resistencia de la capital del Estado cuando las columnas del ejército fascista asoman a sus puertas. A su paso por la región de Aragón, que había caído casi en su totalidad en manos de los facciosos, la columna de Durruti actuó como un ejército de liberación social, entregando la tierra a los campesinos que se organizaban en colectividades, y transformaron toda la región en un fortín inexpugnable para el ejército fascista. Una columna de 5.000 mineros asturianos salió desde el norte en dirección a Madrid para ayudar también en la defensa de la Capital. Otra columna de 2.000 mineros de la cuenca minera de Huelva, en el sur de España, marchó para tratar de reconquistar la importante ciudad de Sevilla que había caído inesperadamente en manos de los rebeldes por la impericia y pasividad de los dirigentes locales del PCE y de la CNT, pero fue aniquilada en una emboscada poco antes de alcanzar la capital andaluza.
En el sur de España, los jornaleros (el proletariado agrícola) tomaron decenas de pueblos y organizaron su defensa. Resistieron días y semanas el avance fascista que se abrió paso con el bombardeo despiadado de la población civil desde aviones de combate, la primera vez en la historia que se recurrió al bombardeo aéreo sistemático de civiles en un conflicto armado, meses antes de los casos más conocidos de Madrid y Guernica.
Toda la burguesía se pasó al bando fascista. Quienes no pudieron huir de la zona republicana, se ocultaron. Sólo "la sombra de la burguesía", personificada en los partidos republicanos prequeñoburgueses, permanecieron en la "zona roja".

Cataluña y la CNT: El fracaso del ideario anarquista

En Cataluña, el poder es ejercido por el Comité de Milicias Anti-Fascistas, controlado por la CNT, hegemónica en el proletariado catalán. Fue aquí, en la región más industrializada y desarrollada económicamente de España, donde se produce uno de los hechos más trágicos de la revolución española.
Tras un día de duros combates y de aguerrida lucha de barricadas, el 20 de julio Barcelona y toda Cataluña queda tomada por los obreros y cientos de comités revolucionarios, bajo el dominio absoluto de la CNT anarquista.
Rápido de reflejos, Lluis Companys, presidente de la Generalitat de Cataluña - el gobierno autónomo burgués de la región - convocó a los jefes anarquistas a a sede de su gobierno. Los detalles de esta reunión fueron descritos en detalle por uno de los principales dirigentes de la CNT catalana, Juan García Oliver, en su libro de memorias:
«La ceremonia de presentación fue breve. Nos sentamos cada uno de nosotros con el fusil entre las piernas. En sustancia, lo que nos dijo Companys fue lo siguiente:  
"Ante todo, he de deciros que la CNT y la FAI no han sido nunca tratadas como se merecían por su verdadera importancia. Siempre habéis sido perseguidos duramente; y yo, con mucho dolor, pero forzado por las realidades políticas que antes estuve con vosotros, después me he visto obligado a enfrentarme y perseguiros. Hoy sois los dueños de la ciudad y de Cataluña, porque sólo vosotros habéis vencido a los militares fascistas, y espero que no os sabrá mal que en este momento os recuerde que no os ha faltado la ayuda de los pocos o muchos hombres leales de mi partido y de los guardias y mossos [policía autónoma catalana].
No puedo, pues, sabiendo cómo y quienes sois, emplear un lenguaje que no sea de gran sinceridad. Habéis vencido y todo está en vuestro poder; si no me necesitáis o no me queréis como Presidente de Cataluña, decídmelo ahora, que yo pasaré a ser un soldado más en la lucha contra el fascismo. Si, por el contrario, creéis en este puesto que sólo muerto hubiese dejado ante el fascismo triunfante, puedo, con los hombres de mi partido, mi nombre y mi prestigio, ser útil en esta lucha, que si bien termina hoy y mi prestigio en la ciudad, no sabemos cuándo y cómo terminará en el resto de España, podéis contar conmigo y con mi lealtad de hombre y de político que está convencido de que hoy muere todo un pasado de bochorno, y que desea sinceramente que Cataluña marche a la cabeza de los países más adelantados en materia social". (Juan García Oliver, El eco de los pasos)
Reforzamos este documento inapreciable de García Oliver, con las impresiones - no menos relevantes - de otro de los dirigentes de la CNT participantes en dicho encuentro, Diego Abad de Santillán:
"Podíamos ser únicos, imponer nuestra voluntad absoluta, declarar caduca la Generalidad e instituir en su lugar el verdadero poder del pueblo; pero nosotros no creíamos en la dictadura cuando se ejercía contra nosotros y no la deseábamos cuando la podíamos ejercer nosotros en daño de los demás. La Generalidad quedaría en su puesto con el presidente Companys a la cabeza y las fuerzas populares se organizarían en milicias para continuar la lucha por la liberación de España" (Diego Abad de Santillán, ¿Por qué perdimos la guerra?, 1940).
Esta confesión desnuda expone la completa inconsistencia y esterilidad del anarquismo como teoría y práctica revolucionaria: "Porque estamos en contra de todo gobierno, dejamos que siga actuando el gobierno burgués, porque nosotros no queremos ejercer el gobierno". Trotsky comparaba el anarquismo con un paraguas con agujeros: magnífico cuando hace sol, pero completamente inútil cuando llueve, que es cuando se supone que debe ser utilizado.
Como decía Lenin, "Sin teoría revolucionaria, no puede haber práctica revolucionaria". La conclusión práctica de los anarquistas se deriva de sus preceptos doctrinales, que reflejan su incomprensión de qué es el Estado y de su proceso de desarrollo histórico. Los anarquistas piensan que basta tomar las fábricas y la tierra para que la tarea de la revolución social esté completada y el Estado burgués deje de actuar automáticamente. Piensan, erróneamente, que el Estado es un reflejo directo de las condiciones económicas de la sociedad. En realidad, el Estado en una sociedad de clases se desarrolla y existe junto a las condiciones económicas de la sociedad, pero por fuera de ellas; se toca con esas condiciones económicas, pero no está fundido con ellas. Las condiciones económicas de la sociedad pueden cambiar y sufrir una transformación social radical, pero el viejo aparato del Estado puede seguir existiendo a menos que se lo derribe y disuelva desde fuera de las estructuras económicas de la sociedad; es decir, desde la superestructura de la sociedad, desde la acción política revolucionaria.     
Aunque los burgueses individuales sean expropiados, continúa existiendo el viejo edificio del Estado burgués con su ejército, su policía, sus ministros y funcionarios, su aparato judicial, sus empleados rutinarios de mentalidad servil y burocrática en el seno de los organismos públicos, etc. Si este edificio burocrático no es demolido hasta sus cimientos, utilizará cualquier resquicio para revertir a medio o largo plazo la transformación revolucionaria de la estructura económica provocada por la insurrección proletaria.
Sólo una revolución socialista que expropie a los capitalistas y disuelva de raíz el viejo aparato estatal puede fundir la estructura productiva colectiva, resultante de dicha revolución, con la administración democrática de la sociedad; el sistema de los Soviets en la Rusia bolchevique lo consiguió durante algunos años, antes de degenerar burocráticamente por el aislamiento de la revolución en un país atrasado y devastado por años de guerras.    

La reconstrucción del aparato del Estado burgués

Desde sus puestos en la Generalitat, Companys, sus funcionarios, y sus fuerzas policiales, pese a lo disminuidas que estaban inicialmente, se propusieron desmontar pacientemente, una a una, las transformaciones revolucionarias que los obreros catalanes habían conquistado con su sangre. Como todos los organismos económicos de la economía colectivizada incluían representantes de la Generalitat: el boicot y la obstrucción burocrática, la asfixia económica, las leyes restrictivas y hasta la fuerza policial propia fueron utilizados para bloquear, limitar y hacer fracasar la experiencia de las colectivizaciones. Y cuando la fuerza del aparato estatal revivido de la Generalitat no fue suficiente para culminar esta obra, acudió en su ayuda el aparato estatal, mucho más fuerte y rudo, del gobierno nacional republicano. Es llamativo que los supuestos dirigentes "marxistas" del POUM repitieran los mismos errores (y traiciones) que los dirigentes  de la CNT sobre este punto y, como ellos, integraron el gobierno de la Generalitat.
Pese a todo, el carácter contradictorio del ideario anarquista hacía que la fuerza de los hechos se impusiera en algunos casos sobre sus prejuicios doctrinarios. Así, en la zona de Aragón liberada por las milicias de Durruti - quien murió en extrañas circunstancias por una bala perdida en el frente de Madrid - los anarquistas formaron un gobierno obrero, el Consejo de Aragón, que dirigió las colectivizaciones campesinas y estableció una coordinación entre ellas y las milicias.
El lado fuerte de la experiencia de las colectivizaciones fue demostrar el poder creativo y la capacidad gestora de la clase obrera; pero las colectivizaciones de industrias en Barcelona también señalaban las limitaciones doctrinales anarquistas, ya que muchos trabajadores consideraban las empresas suyas y no del conjunto de la clase obrera, lo que generaba frecuentemente tendencias individualistas y resistencias a integrar un plan económico global.
En Madrid, en relación al curso de la revolución, los socialistas de izquierda se mostraban vacilantes. Los estalinistas insistían en detener la revolución en marcha "para no indisponer a los países europeos democráticos". La posición del PCE estaba determinada por los intereses de la burocracia estalinista de Moscú, una costra parasitaria conservadora y nacionalista que había perdido toda confianza en la revolución socialista internacional, y quería vivir en buena vecindad con las potencias imperialistas "democráticas" y "fascistas". La revolución española le parecía un inconveniente molesto, y quería mostrar sus buenos oficios ante las grandes potencias demostrándoles que podían ser útiles desactivando la revolución. Pero había otra razón que movía a la camarilla de Stalin. Su poder absoluto y despótico se había cimentado sobre las derrotas del proletariado internacional de la década anterior, lo que unido a la propaganda incesante del peligro del intervencionismo exterior que amenazaba a la URSS, ayudaba a extender un ambiente de pesimismo y fatalismo en los obreros rusos para que aceptaran esta situación. Pero la revolución española despertó entusiasmo en la clase obrera rusa, le insufló una perspectiva nueva; una revolución socialista triunfante en España habría inflamado el sentimiento de opresión e injusticia de los trabajadores rusos animándolos a levantarse contra el despotismo estalinista soviético. El aplastamiento de la revolución española era, por lo tanto, un asunto de vida o muerte para la burocracia moscovita.
Desprestigiados completamente, los partidos republicanos tuvieron que dejar paso a comienzos de septiembre de 1936 a un gobierno encabezado por los partidos obreros con Largo Caballero al frente, el dirigente obrero español con más autoridad ante las masas trabajadoras, incluidas las anarquistas.
El proceso de colectivización de las fábricas y la tierra se extendió por todo el territorio republicano. La tarea que se marcarán los gobiernos republicanos en Madrid y Barcelona será a "estatización" de estas empresas colectivizadas bajo el control del gobierno, siempre que sus antiguos dueños no las reclamen para devolvérselas a condición de que acaten la autoridad del gobierno republicano..
En Barcelona, se forma a fines de septiembre el nuevo gobierno de la Generalitat cuyo primer decreto es la disolución del Comité de Milicias Antifascistas y de todos los comités revolucionarios locales. Todo el poder vuelve al gobierno burgués catalán de la Generalitat, presidido por Companys.  
Lo escandaloso es que este decreto llevó la firma de la CNT - que integró el gobierno de Companys con 3 consejeros - y del POUM, cuyo máximo dirigente, Andrés Nin, asumió la Consejería de Justicia.
El POUM, que en cuestión de semanas vio crecer su militancia de 8.000 a 60.000 afiliados - la mayoría en Cataluña - se negó a tomar ninguna iniciativa independiente sin la aquiescencia de los dirigentes de la  CNT. Es cierto que, continuamente animaba a los dirigentes de la CNT a que tomaran el poder, pero ante la negativa de éstos, bajaba la cabeza. La tarea del POUM debía haber sido, particularmente en Cataluña,  vincularse a las masas anarquistas para que aceleraran la experiencia con sus dirigentes, que cada vez giraban más a la derecha, y así ganarlas eventualmente para el marxismo revolucionario. Pero los dirigentes del POUM sustituyeron una política revolucionaria hacia la CNT por combinaciones diplomáticas para no estropear la relación con su dirección. El POUM organizó sus propias milicias (División Lenin) en lugar de fusionarlas con las  milicias de la CNT. Los sindicatos controlados por el POUM, agrupados en el FOUS (Frente Obrero Único Sindical), en lugar de solicitar su ingreso a la CNT lo hicieron  ¡en la UGT! dirigida por los estalinistas en Cataluña.
Los dirigentes del POUM no actuaron como verdaderos revolucionarios. Temían permenecer en minoría y enfrentar públicamente a las direcciones oficiales; en lugar de lanzarse a la conquista de las masas anarquistas pretendieron seducir a los dirigentes de la CNT que una y otra vez los despreciaban sin contemplaciones, como cuando fueron expulsados del gobierno catalán en diciembre de 1936, a instancias de los estalinistas del PSUC, y la dirección anarquista no movió un dedo para impedirlo.   
El sabotaje, la ineficacia del gobierno, y la falta de coordinación, fue aprovechado por el ejército profesional franquista - completado con tropas moras, alemanas e italianas - para avanzar hasta las puertas de Madrid en noviembre de 1936, donde fue frenado por una resistencia heroica de los trabajadores con la ayuda de luchadores antifascistas internacionalistas, las Brigadas Internacionales.
A comienzos de octubre, la CNT da un paso más en su integración a las estructuras reconstruidas del estado burgués republicano con el ingreso de 4 ministros en el gobierno central de Madrid: Juan García Oliver, como Ministro de Justicia; Federica Montseny, como Ministra de Sanidad y Asuntos Sociales; Juan López Sánchez, como Ministro de Comercio; y Joan Peiró, como Ministro de Industria.  

El avance de la contrarrevolución

El PC crecía rápidamente, al personificar la revolución rusa y por el hecho de que Rusia fue el único país que suministraba armas, aunque con cuentagotas.   
Desde este momento, los estalinistas con el apoyo de republicanos y socialistas de derecha toman el control de los restos del aparato del Estado burgués republicano. Y lo utilizan para socavar la revolución y sabotear las iniciativas revolucionarias de las masas.   
Los estalinistas utilizaron su posición en el aparato del Estado para sabotear a las milicias de la CNT y del POUM, negándole armas o trasladándolas a los frentes más difíciles, con la idea de propiciar derrotas que justificaran la necesidad de disolver el sistema de milicias e instaurar un ejército unificado con una dirección centralizada ... en sus manos, claro. Es indudable que un ejército centralizado era preferible al sistema de milicias que implicaba cierta descoordinación, despilfarro de esfuerzos y rivalidades entre partidos; pero debía ser un ejército rojo que impulsara la revolución a su paso, y cuyos jefes militares gozaran de autoridad política y moral sobre los soldados. Pero el objetivo estalinista de un ejército unificado era otro. Querían eliminar la influencia política de la CNT y el POUM en la guerra, y querían utilizar este ejército para socavar los avances revolucionarios conseguidos hasta entonces. Es decir, tenía un objetivo político contrarrevolucionario. Finalmente, a mediados del año 1937, la dirección de la CNT cada vez más alejada de sus bases y más integrada al Estado burgués accede y disuelve sus milicias. Las milicias del POUM fueron disueltas violentamente unos meses antes, y el mismo POUM ilegalizado, tras los "sucesos de mayo de 1937" en Barcelona.
Como en la conducción de la guerra, las medidas contrarrevolucionarias del gobierno republicano van imponiéndose una a una. Se disuelven los organismos de poder obrero en los pueblos y las fábricas, o se los fusiona al Estado. Se empiezan a devolver las propiedades a los antiguos dueños que las reclaman, etc. Al transformar la guerra civil en una mera guerra militar (donde los fascistas eran más fuertes), matando su contenido social revolucionario, las masas entraban en la apatía, y la derrota militar se hacía inevitable.   

Las jornadas de mayo de 1937

Un punto de inflexión tiene lugar en Cataluña, el fortín de los anarquistas, donde los estalinistas son más débiles. A comienzos de mayo de 1937, los obreros anarquistas se levantan en armas y se apoderan de casi toda Cataluña, tras ver cómo sus conquistas revolucionarias son cercenadas día a día. La chispa que enciende la explosión es la ocupación del edificio de la Telefónica por la policía, que estaba en manos de la CNT desde el inicio de la Guerra Civil. El POUM, al principio, saluda el levantamiento y sus militantes se incorporan a levantamiento. Grupos de la CNT a la izquierda de la dirección, como Los Amigos de Durruti, con varios miles de militantes sólo en Cataluña, saludan la presencia de los militantes del POUM en las barricadas. La dirección del POUM propone nuevamente a la CNT que tome el poder. Pero los dirigentes anarquistas se niegan y denuncian a Los Amigos de Durruti como provocadores. Los dirigentes del POUM retroceden. Los combates duran 6 días, mientras que los dirigentes anarquistas empeñaron todo su prestigio para obligar a los obreros a entregar las armas y retirar las barricadas. Esta derrota provoca una profunda desmoralización en el proletariado catalán de la que no se recuperará jamás.    
Hubo más de 500 muertos y 1.000 heridos en los combates, pero la represión posterior de la policía republicana, en manos de los estalinistas, se cobró un número igual entre militantes y obreros del ala izquierda de la CNT y del POUM.
Los estalinistas ilegalizan al POUM y detienen a sus dirigentes, como Andrés Nin, que fue ejecutado en secreto. En pocas semanas son detenidos 1.000 militantes del POUM y muchos de sus colaboradores extranjeros que luchaban en sus milicias. Las bases anarquistas caen en la apatía y la desesperación mientras que sus dirigentes se pliegan y aceptan las medidas de los estalinistas, que instauran una dictadura policíaca en todo el territorio republicano. En agosto de 1937 el gobierno republicano aprueba un decreto que prohíbe criticar al gobierno soviético. Largo Caballero es expulsado del gobierno por oponerse a la represión contra el POUM y es sustituido por el socialista de derecha, Negrín, una marioneta de los estalinistas. La CNT sale también del gobierno, para no quedar expuesta ante sus bases.
Los acontecimientos de mayo de 1937 de Barcelona confirmaron la corrección del consejo que Trotsky les lanzó a los dirigentes del POUM al comienzo de la guerra civil, de que se orientaran a las bases de la CNT para ganarlas cuando completaran su experiencia con sus dirigentes. Así, Los Amigos de Durrutisacaron conclusiones que los aproximaban al marxismo revolucionario, cuando escribieron: "La unidad antifascista no ha sido más que la sumisión a la burguesía ...Para vencer a Franco, hacía falta vencer a Companys y Caballero. Para vencer al fascismo, hacía falta aplastar a la burguesía y a sus aliados stalinistas y socialistas. Era necesario destruir completamente el Estado capitalista e instaurar un poder obrero surgido de los comités de base de los trabajadores. El apoliticismo anarquista ha fracasado" (Citado en La revolución española 1931-1939, pág. 148. Pierre Broué).
Los acontecimientos de Mayo de 1937 fueron la última oportunidad para salvar la revolución española. Si una junta revolucionaria CNT-POUM hubiera tomado el poder en Cataluña se les habría sumado inmediatamente la zona adyacente del Aragón republicano, dominado también por la CNT. Ambas zonas concentraban la industria de guerra y la producción de cereales y de otros productos indispensables para la España republicana. Un llamamiento enérgico a los obreros de Madrid y Valencia, habría tenido un eco poderoso ya que la CNT mantenía en estas zonas una base importante, y también en los socialistas de izquierda que miraban con gran disgusto al ala derecha del PSOE y a los estalinistas coaligados con ella. Era preferible correr el riesgo de una guerra civil en el campo republicano, con grandes posibilidades de victoria, a la instauración de la reacción dictatorial proburguesa en la España republicana que llevara a la derrota frente al fascismo, como finalmente sucedió.     
Una vez consumada la derrota del proletariado catalán, el gobierno republicano cargó contra las demás conquistas revolucionarias que permanecían en pie, como el Consejo de Aragón que fue disuelto, y contra las tendencias de izquierda que aún escapaban a su control, como los socialistas de izquierda y sectores anarquistas. La CNT, completamente degenerada, vuelve a ingresar al gobierno en 1938. El PCE, que comenzó siendo el partido más débil al inicio de la contienda termina doblegando las viejas organizaciones tradicionales de masas, el PSOE y la CNT.

Derrota y dictadura

Con el espíritu revolucionario de las masas quebrantado, y las libertades democráticas prácticamente abolidas en la zona republicana, el ejército de Franco avanzaba en todos los frentes, con la ayuda militar alemana e italiana que no cesó. Muchos oficiales republicanos - los más mimados por los estalinistas - se revelaban como quintacolumnistas y se pasaban al enemigo, como sucedió en Málaga, que cayó en febrero de 1937, lo que supuso un golpe moral terrible, como la caída del frente del Norte y de Bilbao. Esta ciudad fue entregada intacta a los fascistas por la burguesía vasca y los dirigentes nacionalistas vascos, con toda su industria pesada. Miles de milicianos comunistas y anarquistas hechos prisioneros fueron fusilados. Sólo en Santander fueron fusilados 15.000 milicianos por el ejército fascista, tras la caída de la ciudad (Revolución y Contrarrevolución en España, pág. 249. Felix Morrow).  
A la caída de Barcelona en febrero de 1939, le sigue Madrid el 1º de abril. Tras 3 años de guerra civil y un millón de muertos, la represión fascista que le sigue es feroz. Entre 1939 y 1942 fueron fusilados 200.000 obreros y campesinos, y 300.000 permanecen desaparecidos, enterrados en fosas comunes. Decenas de miles pasarán largos años en prisión, campos de concentración y brigadas de trabajo esclavo. Cientos de miles toman el camino del exilio. La clase obrera española, diezmada y desangrada, padecerá 40 años de dictadura.  

Conclusiones

La revolución y la guerra civil españolas pusieron a prueba a todas las tendencias y partidos del movimiento obrero: estalinistas, socialistas, anarquistas y poumistas. El triunfo de la revolución exigía un partido revolucionario con una política revolucionaria, pero este factor estuvo ausente desde el comienzo, y fue lo que impidió la victoria de la clase obrera española en los años 30.
En un sentido general, puede decirse que los verdugos de la revolución española fueron, por un lado, los fascistas y, por el otro, la política criminal del estalinismo; pero esto es media verdad. En realidad, la derrota se produjo por la incapacidad del ala izquierda de la revolución (anarquistas y poumistas) de aprovechar las innumerables oportunidades que tuvieron para ponerse a la cabeza de las masas y tomar el poder. En última instancia, hay una responsabilidad fundamental en los dirigentes de la Izquierda Comunista, y posteriormente del POUM, quienes - en una mezcla de sectarismo, rutina, falta de confianza en sí mismos y fatalismo - se negaron en el momento oportuno a orientarse de manera enérgica y decidida hacia las organizaciones de masas que tenían en sus manos la llave para el triunfo de la revolución: el PSOE y la CNT. La revolución española prueba que, incluso a un grupo revolucionario relativamente pequeño, se le ofrecen enormes oportunidades para desarrollarse y jugar un papel revolucionario preponderante si tiene una clara orientación a las organizaciones de masas, y dispone de los cuadros,  las ideas, las tácticas y consignas, el programa, la confianza y la decisión suficientes  para aprovechar las oportunidades que se le presentan. Esa es la mayor lección para los revolucionarios socialistas  de nuestra época.
Fuente: Lucha de Clases (Estado Español) ///.

.../.... Es este el marco que explica la necesidad histórica de la reconstitución ideológica y política del movimiento comunista: el Balance del Ciclo de Octubre no es más que “el ajuste de cuentas” con nuestro propio pasado, el estudio de todas las experiencias revolucionarias (tanto las que lograron la conquista del poder político como las que no) y del conjunto del movimiento comunista; experiencias que se articularon en base al paradigma imperante desde la Revolución de Octubre y la constitución del movimiento comunista internacional tras su escisión del movimiento socialdemócrata. Hay que decir que dicho paradigma, si bien superó en gran medida la desnaturalización del marxismo puesta en práctica por el revisionismo bernsteiniano y kautskista, no logró desprenderse completa y definitivamente de algunos de sus presupuestos, sobre todo en cuanto a la incomprensión (más agudizada en unos dirigentes y organizaciones que en otros) de la gestación del movimiento revolucionario.


         Para sintetizar esta cuestión, podemos establecer tres componentes esenciales que facilitaron el avance de las posiciones revisionistas en el seno de los Partidos y Estados proletarios y de la propia Internacional Comunista:
         Primeramente, destaca la concepción economicista de las fuerzas productivas y la primacía otorgada al desarrollo de las fuerzas productivas; una concepción que provocó tres hechos muy graves e interrelacionados: por un lado, infravaloró o negó el papel consciente del sujeto revolucionario a la hora de destruir los Estados burgueses; por otro lado, fruto de una mala comprensión de las dinámicas y relaciones entre clases en la fase de transición hacia el comunismo provocó que se relajara la vigilancia revolucionaria y se hiciera ver a las masas que el peligro de restauración capitalista solo podía provenir del exterior o de elementos de la burguesía privada, obviando así la amenaza de la incipiente burguesía burocrática insertada en los aparatos administrativos, económicos y políticos del Estado y el Partido proletarios (cabe reseñar la excepción de la comprensión de este fenómeno por parte de la experiencia revolucionaria china, la cual, aun así, no pudo evitar su fracaso final); y, por último, se acrecentó de manera irreversible la brecha entre la vanguardia y las masas, pues dicha concepción economicista hacía depender la consecución del comunismo al mero desarrollo de las fuerzas productivas, quedando desatendido el aspecto ideológico-político, la tarea de la vanguardia de elevar el nivel de conciencia de las masas, lo que tuvo como efecto el triunfo –casi incruento- del revisionismo.
           En segundo lugar, cabe mencionar la confusión generada en torno a una incorrecta comprensión de la relación entre las formas jurídicas de propiedad y las relaciones de producción. Dicha confusión alimentó la dinámica anteriormente expuesta en la que el revisionismo podía medrar, de forma silenciosa pero firme, en los aparatos de poder de la dictadura del proletariado.
            En  tercer lugar, en relación con los dos elementos ya referidos, hay que señalar la tendencia progresiva del movimiento comunista internacional a reducir el marxismo a una especie de “determinismo” merced al cual los revolucionarios no debían crear las condiciones que posibilitaran la guerra revolucionaria contra la burguesía, sino que tenían que esperar a que el capitalismo agonizara aún más, precipitara los acontecimientos (produciendo estallidos sociales: “crisis revolucionarias espontáneas”), y, finalmente, a que la vanguardia se prestara a darle la “estocada final”. Esta visión eludía el fundamento básico del marxismo, según el cual el motor de la historia no es el desarrollo de las fuerzas productivas, sino las luchas entre clases que tienen su teatro de operaciones en las relaciones de producción y en las distintas formaciones políticas e ideológicas propias del imperialismo, la era de la guerra y la revolución.
           Lógicamente, el balance no solo debe preocuparse por los errores que posibilitaron la victoria del revisionismo (aunque hay que insistir en que esto es lo más importante de este trabajo histórico-político), sino que además debe estudiar y valorar los éxitos cosechados por el movimiento revolucionario mundial tanto en lo relativo a los logros materiales considerables para la vida de las grandes masas como en lo referente al ascenso a nivel cualitativo, de conciencia para sí, que se manifestaron en las formas más avanzadas de lucha contra toda forma de opresión en los países socialistas.
         Por último, debemos refutar otra de las acusaciones que los adversarios de la Línea de Reconstitución han lanzado contra esta en relación al Balance del Ciclo de Octubre. Según el oportunismo, que actualmente -sobre todo a partir de la caída del bloque revisionista, a principios de los años 90- el movimiento comunista internacional haya perdido hasta la más mínima centralidad en el campo del proletariado y las clases oprimidas; más aún, que actualmente el marxismo-leninismo esté ausente como línea revolucionaria en el propio movimiento comunista… todo ello no implica que haya finalizado un ciclo revolucionario porque… ¡aún seguimos viviendo en la era del imperialismo! Todo este despliegue de “dialéctica” obvia el hecho de que la revolución proletaria mundial tiene su propia periodización, sus fases de flujo y reflujo. En este caso, la fase de reflujo que vivimos desde hace décadas no puede ser sustraída como si no pasara absolutamente nada.
         Por ello, si sostenemos que el Ciclo de Octubre se ha agotado es porque, a pesar de los focos heroicos que hoy persisten en India o Filipinas, desde hace varias décadas el comunismo ya no es ningún referente hegemónico ni para la vanguardia proletaria ni para el conjunto de las masas explotadas. Y esa pérdida de referencialidad hunde sus raíces en el propio paradigma fracasado durante el Ciclo de Octubre: en concreto, el que gira en torno a las premisas sobre la “crisis revolucionaria” y la cuestión de la revolucionarización de las relaciones de producción durante el periodo socialista.
III. Fases del proceso de reconstitución
        Para entender un fenómeno, sea del tipo que sea, es fundamental comprender el entrelazamiento de las leyes dinámicas que lo rigen y explican, así como las diferentes fases que lo recorren. El proceso de reconstitución del Partido Comunista no podía ser ajeno a esta dinámica, por lo que también está sujeto a una serie de fases a las que el marxismo-leninismo no puede sustraerse. Por supuesto, ello no significa que haya una separación tajante entre una fase y otra.
          La primera fase del proceso de reconstitución es la que nos ocupa hoy, y tiene que ver con la consecución de la hegemonía ideológica y política en el campo de la vanguardia ideológica, es decir, en una acumulación de fuerzas en el seno de la vanguardia teórica. Anteriormente hemos aclarado que la hegemonía ideológica y política son dos caras de una misma moneda, pero ha de tenerse claro que la primera es una condición necesaria -aunque no suficiente- para concluir con éxito la reconstitución del Partido Comunista. En esta fase las tareas prioritarias son el desarrollo de la lucha de líneas en torno al Balance del Ciclo de Octubre, del que se extraerán los elementos que conformarán la Línea General de la revolución proletaria, y la formación de cuadros comunistas, de militantes armados con la concepción proletaria del mundo.
       La segunda fase del movimiento por la recomposición del movimiento obrero revolucionario consiste en la aplicación de los principios del socialismo científico, de la Línea General, a las condiciones concretas de la lucha de clases del Estado español, con lo que se obtiene la Línea Política. En cuanto a la línea de masas, esta sigue estando dirigida a la vanguardia teórica, pero se empieza a tomar contacto con elementos de la vanguardia práctica, de modo que la teoría revolucionaria pasa a concretarse progresivamente.
     En la tercera fase de la reconstitución finaliza la conquista de los elementos avanzados de las luchas de masas mediante la creación de organismos en los frentes de masas que faciliten la vinculación de la vanguardia ideológica (que previamente ha sido constituida a través de la unificación ideológico-política en torno al marxismo-leninismo) con la vanguardia práctica y, en consecuencia, con el movimiento de masas, realizándose definitivamente la fórmula leninista del partido revolucionario como fusión entre socialismo científico y movimiento obrero. Con esta etapa tiene lugar la cristalización de la Línea Política en Programa, o, en otras palabras, la solución revolucionaria a los problemas de las contradicciones sociales en el Estado español que forman parte de la Línea Política. En definitiva, como expresión de la unidad entre la teoría y la práctica en el proceso de reconstitución, el desarrollo teórico del marxismo, su concreción, está paralelamente vinculado al aumento del alcance del mismo sobre el proletariado mediante la línea de masas, que durante este curso toma la forma de lucha de dos líneas.
           Al concluir esta última fase ya tiene lugar la reconstitución del Partido Comunista, que es –y solo puede ser- el producto histórico más elevado del proletariado, la simbiosis del socialismo científico y el movimiento obrero de masas.
          Una vez reconstituido el Partido Comunista la tarea pasa a ser el inicio por parte de este de la guerra revolucionaria de masas o Guerra Popular (con sus diferentes fases: defensiva estratégica, equilibrio estratégico y ofensiva estratégica) y la construcción de los órganos de poder político de la clase obrera, peldaño indispensable para derrocar a la clase capitalista e instaurar el Estado de dictadura del proletariado como periodo revolucionario de transición entre el capitalismo y el comunismo. Sobre esta fase no nos detendremos más; solamente os remitiremos al epígrafe “Casuística de la Guerra Popular”, del documento El debate cautivo, elaborado por los camaradas del MAI.
IV. Vanguardia y masas, vanguardia teórica y vanguardia práctica: Partido Comunista reconstituido y movimiento de masas revolucionario
        La clase proletaria no es una entidad monolítica cuyo desarrollo y nivel de conciencia sean uniformes. Efectivamente, el proletariado es una clase social compuesta por diversas capas y estratos a través de los cuales se expresan diferentes clases de conciencia y desarrollo. Cuando un sector de la clase proletaria ha entendido que forma parte de una comunidad de intereses a nivel inmediato, sindical o económico, utilizamos la noción de “clase en sí”; si, por el contrario, existe un sector determinado que ha adquirido la conciencia sobre la necesidad y la posibilidad de constituir un nuevo orden social usamos el concepto de “clase para sí”.
       Dentro de la clase obrera, hay dos categorías que responden a dos realidades nítidamente diferenciadas: vanguardia y masas. El primer sector está constituido por aquel segmento de la clase que se sitúa en primera línea, ya sea como vanguardia práctica o como vanguardia ideológica o teórica. El segundo sector es el grueso de la clase obrera, es decir, es el grupo social más numeroso. Por ello, tanto la vanguardia como las masas son dos partes constitutivas de la misma clase social. La relación entre ambas es dialéctica, esto es, se produce mediante la dinámica de la escisión y la fusión, y ello es así porque la vanguardia, en un primer momento, está separada de las masas, no ejerce influencia sobre las mismas. Solo a través de la reconstitución del Partido Comunista, mediante la Guerra Popular, y, por supuesto, mediante el ejercicio del poder durante el periodo socialista (que busca fusionar cada vez más a la vanguardia con las masas hasta la completa desaparición de toda forma de división social clasista), se produce un proceso paulatino de fusión completa entre la vanguardia y las masas.
           Pero la vanguardia tampoco es un ente homogéneo. Es este el motivo por el que quienes apostamos por la Línea de Reconstitución subdividimos a la vanguardia en vanguardia teórica y vanguardia práctica. La vanguardia teórica o ideológica es aquella que es consciente del carácter decadente y parasitario del sistema capitalista y de todas aquellas manifestaciones clasistas previas a dicho sistema (cuya forma más importante es la del patriarcado, fenómeno socio-histórico que surge con el primer modelo social clasista de la historia y que continúa persistiendo bajo nuevas formas de dominio a través del modo de producción capitalista en su fase imperialista). La vanguardia teórica posee conciencia de clase para sí. Por su parte, la vanguardia práctica es aquella que encabeza y dirige las luchas de resistencia de las masas frente a las imposiciones del capital. Posee conciencia de clase en sí.
          A su vez, dentro de la vanguardia teórica cabe establecer otra categorización: nos referimos a la diferenciación entre vanguardia teórica marxista-leninista y el resto de la vanguardia teórica. En el primer caso, obviamente, aludimos a aquel sector de la vanguardia ideológica que considera -y lo demuestra a través de su actividad- que el marxismo-leninismo es la herramienta teórica y política para la liberación de la clase explotada. Por el contrario, la vanguardia teórica no marxista-leninista es aquella constituida por corrientes tan heterogéneas y dispersas como el revisionismo ortodoxo (que, en el papel, no renuncia a la autodenominación de marxista-leninista), el anarquismo en sus diversas variantes (anarcosindicalismo, “anarcocomunismo”,
, insurreccionalismo, etc.), elementos del reformismo socialdemócrata “de izquierda”, el trotskismo, la “izquierda comunista” o determinados elementos “de izquierdas” de movimientos de liberación nacional en el Estado español.
         En este caso, también sería un craso error establecer una línea divisoria tajante entre una forma de vanguardia y la otra. Pero lo cierto es que ambos sectores de la clase han de ser necesariamente diferentes hasta la culminación del proceso de reconstitución del Partido Comunista. Es a través de la vanguardia práctica como la vanguardia teórica consigue penetrar en las masas de la clase proletaria y, mediante un desarrollo concéntrico y una serie de mediaciones sociales, conformar esa estructura proletaria y revolucionaria superior denominada Partido Comunista o Partido de Nuevo Tipo. Por tanto, la vanguardia práctica es el conjunto de los intérpretes de las masas; es aquella que hace posible la traducción de la línea revolucionaria que porta la vanguardia ideológica en programa político para la destrucción revolucionaria del sistema de dominación capitalista.
          Evidentemente, hay elementos que pueden formar parte de la vanguardia teórica y, al mismo tiempo, de la vanguardia práctica. Por ejemplo, puede haber marxistas-leninistas que, además de ser parte integrante de algún destacamento comunista, destaquen en algunos núcleos de resistencia de nuestra clase. No obstante, mientras no esté constituido el sujeto revolucionario como tal, esto es, el Partido Comunista, no existirá una fusión real entre la vanguardia teórica y la vanguardia práctica.
        La escisión entre ambos sectores de la vanguardia proletaria se refleja en la práctica en que los diversos destacamentos revolucionarios no dirigen a las masas de la clase obrera ni en las luchas de resistencia ni mucho menos en la lucha revolucionaria. Dicho estado de cosas solo se superará con la fusión de ambos sectores de la vanguardia, con la reconstitución del Partido Comunista, del movimiento político revolucionario del proletariado.
          Utilizar los adjetivos “teórica” y “práctica” hace alusión al elemento determinante de cada tipo de vanguardia: obviamente, si a la vanguardia teórica la denominamos de tal forma no es porque no realice ninguna práctica, sino porque su fuerza constitutiva primordial es la asunción teórica del carácter decadente de este sistema social; asimismo, hablar de vanguardia práctica no implica desechar de esta todo aspecto teórico, sino que entendemos que son las prácticas de resistencia las que configuran el espacio central de esta forma de vanguardia.
          En cualquier caso, nunca debemos olvidar que el Partido Comunista es el mismo movimiento revolucionario con los instrumentos que ello implica: el Ejército Proletario y el Frente-Nuevo Poder. Así, mediante el triángulo Partido-Ejército-Frente, el proletariado tiene la capacidad para derrocar a la clase dominante y subvertir definitivamente el orden criminal de la burguesía.
V. ¿Teoría sin práctica? ¿Práctica sin teoría? Praxis revolucionaria y rol de la teoría revolucionaria en el movimiento comunista
        Llegados a este punto, conviene refutar algunos de los lugares comunes que el revisionismo ha utilizado contra quienes defendemos estas tesis. El núcleo de estas críticas tiene que ver con el hecho de interpretar de un modo mecanicista y antileninista la cuestión de la teoría revolucionaria y la fusión de esta con la práctica para generar la praxis revolucionaria ejercida por el Partido Comunista. Con frecuencia, nuestros revisionistas nos achacan un pretendido teoricismo, demostrando así su incapacidad para entender la importancia estratégica de formular, defender y aplicar la teoría revolucionaria, una teoría que hoy no ocupa un lugar hegemónico en nuestro movimiento como sí ocupó en otros periodos históricos y latitudes.
          El revisionismo, prisionero de un practicismo estéril, entiende la categorización de vanguardia teórica y vanguardia práctica de una forma reduccionista y unilateral. Para el oportunismo, como el Partido ya existe, no tiene sentido plantear una diferenciación de esta naturaleza. Además, consideran que es antimarxista separar la teoría de la práctica (lo cual es cierto). Pero ¿somos nosotros los que separamos la teoría de la práctica? ¿O más bien son ellos quienes desgajan la práctica de la teoría (revolucionaria)? Analicémoslo con más detenimiento.
       Desde que Lenin escribiera su libro ¿Qué hacer?, ha sido demostrado el papel crucial que ocupa la teoría revolucionaria para la configuración de cualquier movimiento revolucionario. Por ello, constatando la realidad de un movimiento comunista que carece de un arma vital como la teoría revolucionaria al mando de su programa político, quienes postulamos la necesidad de la reconstitución colocamos la teoría en el lugar que le corresponde, llegando a la conclusión de que hoy no existe nada más práctico que reconstituir el comunismo y sentar las bases para la reconstitución del Partido de Nuevo Tipo.
           Solo quien está maniatado por el activismo economicista más vulgar es incapaz de ver la doble naturaleza (teórica y práctica) de este proceso de reconstitución. Nuestra lucha teórica no es contemplativa; de hecho, es de naturaleza práctica, ya que implica confrontar para la futura reorganización de la vanguardia marxista-leninista como base para la reconstitución partidaria.
          No hay, por tanto, ninguna separación entre teoría y práctica, sino la necesidad de que la segunda sea dirigida por la primera, a diferencia de lo que sucede con la actividad de los destacamentos revisionistas del Estado español y de la gran mayoría de países del mundo. En este caso, nuestros oportunistas sí que disgregan la teoría de la práctica; más aún, desproveen a la vanguardia del proletariado de un arma vital como es la teoría revolucionaria, lanzándose a una práctica que se emancipa completamente de dicha teoría, desvirtuando y contaminando esta de diversas manifestaciones y expresiones ideológicas burguesas y pequeñoburguesas, todas ellas formas más propias de la aristocracia obrera y la pequeña burguesía que de las masas hondas de la clase obrera. Pero parece que la militancia del revisionismo aún no ha sido abofeteada lo suficiente por la realidad histórica, ese tribunal que pone a cada uno en su sitio, y a pesar de ello continúa con una serie de tesis y prácticas que han demostrado y demuestran su fracaso constantemente.
         Visto ya el rol crucial que juega la teoría revolucionaria, conviene recordar que para el marxismo la praxis revolucionaria no es cualquier cosa. Naturalmente, no es en modo alguno la fusión de la teoría, tal y como la entiende el revisionismo, y la práctica reducida a sindicalismo y cretinismo parlamentario; tampoco es cualquier clase de actividad práctica que desarrollen núcleos comunistas entre sí o con algún sector de la vanguardia práctica. La praxis revolucionaria solo puede hacer acto de presencia cuando la autoconciencia del proletariado revolucionario se ha materializado a través del Partido de Nuevo Tipo; es decir, la praxis revolucionaria solo puede existir cuando el Partido Comunista comienza ya a ejercer y desarrollar, mediante la autoexperiencia política de las masas obreras, el Nuevo Poder, embrión del Estado-Comuna que pugnará por destrozar la institucionalidad de la clase explotadora para sustituirla por el nuevo Estado del proletariado revolucionario.
VI. Soltar lastre hoy: piedras en el sendero de la reconstitución del Partido Comunista en el Estado español y el resto del mundo
        Si bien es cierto que, en el Estado español, la Línea de Reconstitución ha avanzado considerablemente tanto a nivel cualitativo como cuantitativo en los últimos tiempos, podemos decir que el barco de la reconstitución aún debe soltar mucho lastre para llegar a buen puerto.
     Los mayores obstáculos para el avance del movimiento por la reconstitución del comunismo son los siguientes:
       En primer lugar, todavía sigue persistiendo en gran parte de nuestro movimiento un desprecio o una infravaloración considerables de la teoría revolucionaria.
       En relación con lo primero, otro obstáculo tiene que ver con la incomprensión de la naturaleza práctica de una tesis como la lucha ideológica como etapa insoslayable del proceso de reconstitución. Mientras no se entienda que aún no estamos en la fase de dirigirnos a las masas en general, sino a su vanguardia (y, concretamente, a su vanguardia ideológica), se seguirá concibiendo la práctica como una serie de dinámicas en las que la teoría revolucionaria cede su paso a un mejunje de prácticas espontaneístas.
          En tercer lugar, es imprescindible romper de una vez por todas con el dogmatismo, el organicismo y el “chovinismo de siglas”. Aún hoy es dominante la existencia de organizaciones autodenominadas comunistas incapaces de salir de sus marcos autorreferenciales, de su onanismo ideológico y político. Desde aquí decimos: camaradas, nuestras siglas no valen nada hoy, nuestros colectivos deberán desaparecer necesariamente para fundirse en esa organización superior que es el Partido de Nuevo Tipo.
           El cuarto obstáculo está relacionado con el dogmatismo y el apriorismo a la hora de realizar el balance de las experiencias revolucionarias más importantes protagonizadas por el proletariado desde la Comuna de París hasta la experiencia en Nepal. En este sentido, es muy habitual aún encontrar análisis que se acercan más a hagiografías que a verdaderos estudios históricos marxistas.
       Conviene aquí precisar algo. Cuando defendemos nuestro legado de las insidias y burdas manipulaciones orquestadas por la burguesía y sus plumíferos para desacreditarnos, no debemos tener ningún tipo de vacilación, al contrario de lo que hacen los más cobardes oportunistas y derechistas, al desmontar dichas mentiras y demostrar la superioridad de un orden social como el comunismo frente a un sistema rapaz e inhumano como es el modo de producción burgués. Dicho esto, entre comunistas no podemos limitarnos a darnos golpes de pecho, puesto que el socialismo al fin y al cabo fue derrotado por el revisionismo, por la burguesía, y esa derrota tuvo mucho que ver con los errores de nuestro movimiento y de sus figuras más destacadas, tanto en la URSS como en China.
    En quinto y último lugar, cabe mencionar el conjunto de lugares comunes y desviaciones de los que aún no ha logrado desprenderse buena parte del movimiento autodenominado comunista. Ya hemos analizado anteriormente estos prejuicios, pero podemos resumirlos en una visión espontaneísta, dogmática y antidialéctica del proceso revolucionario y de la concepción comunista propiamente dicha.
VII. ¿Cuáles son las condiciones para que pueda concluir con éxito el proceso de reconstitución del Partido Comunista?
        La primera condición insoslayable para la victoria de este proceso es la conciencia sobre la necesidad de reconstituir una cosmovisión y un movimiento fagocitados por décadas de oportunismo hegemónico.
        La segunda condición tiene que ver con las tareas ideológicas propias de la primera fase del proceso de reconstitución del comunismo. Estas tareas pasan por iniciar y profundizar la discusión sobre el Balance del Ciclo de Octubre, además de por confrontar ideológicamente con el revisionismo imperante y por analizar y relacionar con las necesidades de la reconstitución las luchas de clases existentes y la formación social y económica de cada Estado en el que los comunistas desarrollen su actividad. Todas estas  tareas están íntimamente relacionadas con la creación de cuadros formados en la concepción proletaria del mundo, el marxismo-leninismo; cuadros que son vitales para el proceso de reconstitución del Partido Comunista.
    En tercer lugar, es imprescindible que la lucha ideológica se acompañe de una creciente cooperación y coordinación con los destacamentos e individualidades que tengan una determinada afinidad con respecto a la Línea de Reconstitución.
      La cuarta condición pasa por unificar orgánicamente a los distintos destacamentos marxistas-leninistas, lo que permitirá que se cumpla la quinta condición: la identificación, la localización y la primera toma de contacto con los elementos más avanzados de la vanguardia práctica de nuestra clase. Esta periodización no excluye que, anteriormente, puedan entablarse algunos contactos con la vanguardia práctica, pero en ningún caso esta tarea puede absorber fuerzas y energías como para impedir lo prioritario en esa etapa, que es imponer la lucha de la línea revolucionaria sobre la línea oportunista en el seno de la vanguardia ideológica.
    Por último, la sexta condición para que finalice de manera exitosa el proceso de reconstitución comunista es la fusión de la estructura unitaria marxista-leninista que se haya conformado por parte de los sectores más avanzados de la vanguardia ideológica, por un lado, y el movimiento de masas, por otro lado.
       A partir de aquí, la reconstitución ya es una realidad y concluye para transformarse en un movimiento revolucionario de nuevo tipo por la construcción de la sociedad sin clases.
Revolución o Barbarie
Febrero de 2014
omakarenko | 15 febrero, 2014 en 13:03 | Categorías: Sin categoría | URL:http://wp.me/p2Psyb-y5
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Revolución o barbarie

Stalin, clases sociales y restauración del capitalismo
by leojogiches
Introducción
La Revolución de Octubre, realizada por las masas proletarias y campesinas del Imperio Ruso dirigidas por el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (bolchevique), dio lugar a la implantación de la primera dictadura revolucionaria del proletariado en la historia de la humanidad, exceptuando la breve -tanto espacial como temporalmente- experiencia anterior de la Comuna de París. Además, significó el inicio de la edificación socialista en los antiguos territorios del Imperio de los Zares. Pero la Revolución de 1917 no solo supuso la creación de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia, y posteriormente de la URSS, sino que también provocó la escisión del ala revolucionaria de la socialdemocracia internacional que constituiría la Komintern en el año 1919; también marcó el inicio de una serie de revoluciones –en países como Alemania, Hungría, Finlandia, China, Albania, Grecia, Vietnam, etc.- que se alargarían durante todo el siglo XX y que en algunos casos darían lugar a la formación de Estados de dictadura democrático-popular y de Estados de dictadura del proletariado. Durante este período histórico se desarrolló la construcción del socialismo en países como la URSS y China, alcanzando logros tales como la eliminación de la propiedad privada sobre los medios de producción, la colectivización del campo, la elevación del nivel de vida de las masas trabajadoras, etc.
Con la Revolución Socialista de Octubre nació todo un ciclo de la Revolución Proletaria Mundial que se extendería durante la mayor parte del siglo pasado. El desarrollo de este ciclo revolucionario no fue lineal, sino que tuvo sus altibajos, sus momentos de ofensiva revolucionaria (que se centran en los periodos posteriores a las dos Guerras Mundiales y en menor medida durante la segunda mitad de la década de los 60) y sus momentos de retroceso, con la toma del poder en los Estados socialistas por parte de los revisionistas, primero en la URSS en el año 1956 y como consecuencia de ello en las democracias populares del Este de Europa, y después en China en 1976, hasta que en 1989-1991 se vendrían abajo los restos de lo que en el pasado fuera el campo socialista. Esto, el derrumbe de lo que antaño fueran Estados socialistas o democrático-populares, sería contemplado por la inmensa mayoría de la vanguardia revolucionaria y de las masas explotadas, con la inestimable colaboración de la burguesía y sus plumíferos, como el final del comunismo, del movimiento político que durante el siglo XX constituía una alternativa real al capitalismo, a la explotación a la cual somete a las masas de trabajadores este sistema, y pondría término al Ciclo revolucionario de Octubre.
Esto enlaza directamente con la situación en la cual nos encontramos los comunistas actualmente, situación en la que el movimiento comunista, salvo excepciones representadas por unos pocos partidos maoístas que han sabido recoger lo mejor de la experiencia del pasado ciclo (aunque también con las limitaciones de esta) y poner en marcha procesos revolucionarios, no es capaz de situarse como faro para los oprimidos del mundo y llevarlos a la toma del poder político en el sendero hacia su emancipación. En este contexto, la tarea de los marxistas-leninistas debe ser la reconstitución del movimiento revolucionario para que el proletariado pueda erigirse en clase dominante (instaurando así su dictadura de clase sobre los explotadores) e iniciar un nuevo ciclo revolucionario, que esta vez sí suponga la liquidación completa del último modo de producción clasista de la historia, que es el capitalismo, y su sustitución por una sociedad que no esté basada en la explotación del ser humano por el ser humano, la sociedad comunista.
Para este objetivo, la reconstitución del movimiento revolucionario del proletariado, es necesario realizar el análisis de la experiencia del movimiento comunista que nos lega la oleada revolucionaria que comenzó en 1917. Una de las cuestiones objeto de análisis cuya importancia es esencial son los factores, causas y condiciones que permitieron que en Estados de dictadura proletaria los representantes de los intereses de clase de la burguesía, los revisionistas, se pudieran hacer con el poder político, acabando con el proceso de edificación de la sociedad comunista y transformando la esencia de clase de estos Estados en su contrario, en Estados de dictadura de la burguesía burocrática.
Para dicha empresa, este texto se centra en el periodo de construcción del socialismo en la URSS y en las concepciones ideológicas imperantes en el Partido Comunista (bolchevique) respecto del significado de la eliminación de la propiedad privada individual sobre los medios de producción y lo que ello suponía, según los dirigentes bolcheviques, para la existencia de clases sociales en la Unión Soviética y las posibilidades de que el proceso hacia la sociedad comunista se revirtiera y el socialismo, la dictadura del proletariado, fuese sustituido por la dictadura burguesa y el modo de producción capitalista.
Stalin y los límites del Ciclo de Octubre
Antes de meternos directamente en la cuestión que motiva este texto, creemos necesario hacer unas aclaraciones respecto a Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin, y el origen de una serie de concepciones ideológicas existentes, no solo en el bolchevismo “staliniano”, sino también en todas las corrientes que rompieron orgánica y políticamente con la socialdemocracia en el período del fin de la I.ª Guerra Mundial y la Revolución de Octubre.
En este artículo emplearemos fundamentalmente artículos, conferencias e informes de Stalin para mostrar las concepciones que defendía el PC(b), pero ello no implica que achaquemos la responsabilidad exclusiva -ni siquiera mayoritaria o determinante- de estas formulaciones a su secretario general. Desde el materialismo histórico no se puede sostener lo que hacen los académicos burgueses y algunas corrientes comunistas que surgieron durante el Ciclo de Octubre, como el trotskismo o el eurocomunismo: achacar el devenir de la historia, el desarrollo político, social o  económico de un país a una sola persona, en este caso concreto a Stalin. Esta posición historiográfica es por completo opuesta al estudio científico de la historia, puesto que sustituye las condiciones materiales que determinan la existencia de clases sociales y la lucha entre estas como el motor del desarrollo histórico por la voluntad de un individuo o una camarilla.
Stalin, que ya poseía una dilatada trayectoria como militante comunista (siendo miembro del POSDR desde el año de su fundación, 1898, y de la fracción bolchevique, también desde su constitución, en 1903), tras la enfermedad y pronto fallecimiento de Lenin asumió la defensa y sistematización del leninismo frente a las desviaciones oportunistas existentes en el seno de los bolcheviques. De este modo supo darle salida a una problemática nueva con la que se encontró la Revolución de Octubre, como fue el hecho de que la revolución no triunfara en ningún otro país y la Unión Soviética quedara aislada a nivel internacional. Este era un problema nuevo al que se tenían que enfrentar los marxistas revolucionarios, ya que hasta ese momento, aunque Lenin ya había esbozado la posibilidad de la construcción del socialismo en un solo país antes de la revolución de 1917 (1), formaba parte de las concepciones teóricas de los marxistas que la revolución triunfaría en varios países. Pero la experiencia práctica demostró, tras el fracaso de las revoluciones que se produjeron en Europa de 1918 a 1923, que esta tesis ya no era válida para la etapa imperialista del modo de producción capitalista. En este contexto, Stalin desarrolló la teoría del socialismo en un solo país, conjugando la posibilidad de construcción del socialismo en un Estado rodeado de países capitalistas con el internacionalismo proletario y estableciendo que el país de dictadura del proletariado debería actuar como base de la Revolución Proletaria Mundial, lo cual supuso una aportación al socialismo científico de importancia fundamental.
En la lucha de líneas que se produjo en los años 20 contra las líneas oportunistas de izquierda y derecha, Stalin defendió la línea marxista-leninista frente a estas desviaciones, lo cual permitió que el proceso de edificación del socialismo continuase adelante en el Estado soviético.
La oposición de izquierda encabezada por Trotski, que se manifestó en el seno del Partido a partir de 1923, y a la que luego se sumarían Zinoviev y Kamenev entre otros, consideraba que en la URSS no era posible la construcción del socialismo por tratarse de un país aislado y atrasado económicamente, llevando la teoría de las fuerzas productivas legada de la socialdemocracia a sus últimas consecuencias. Además, se oponían a la Nueva Política Económica (NEP). Frente a esto, como ya dijimos anteriormente, Stalin desarrolló la teoría del socialismo en un solo país (ya enunciada por Lenin), la cual demostró en la práctica que efectivamente la edificación del socialismo en un solo país, en la Unión Soviética, era posible asegurando la alianza en el marco de la NEP del proletariado soviético con los campesinos, que constituían la mayoría de la población del País de los Soviets.
En los años 1927-1928, con el agotamiento de la NEP se manifestó otra línea oportunista, en este caso de derechas, encabezada por Bujarin. Esta oposición derechista defendía el prolongamiento de la NEP, es decir, la explotación privada por parte de los campesinos sobre la tierra, y propugnaba la construcción del socialismo “a paso de tortuga”, a pesar de la situación a la cual se había llegado a finales de los años 20 en la que existía una gran diferenciación entre clases sociales en el campo y los campesinos ricos estaban especulando con el grano, provocando el desabastecimiento de las zonas urbanas. Ante esta fracción oportunista, la mayoría del PC(b), con Stalin al frente, elaboraron la línea de industrialización y colectivización del campo que permitió eliminar la propiedad privada individual sobre los medios de producción y un desarrollo gigantesco de las fuerzas productivas. Esta política también tuvo una importancia esencial para que la URSS saliese vencedora de la agresión militar más potente de la historia, la que sufriría una década después por parte de la Alemania nazi y sus aliados fascistas.
En lo que atañe a la herencia ideológica del marxismo de la socialdemocracia, como señalábamos al principio de este epígrafe, no solo influenció a Stalin y a sus colaboradores, sino también a todas las organizaciones y tendencias que surgieron mediante la escisión del ala izquierda de la II Internacional. Efectivamente, las corrientes que, como el bolchevismo, terminaron rompiendo con el movimiento socialdemócrata surgieron dentro de la propia socialdemocracia y, aunque se desarrollaron en lucha contra los paradigmas teóricos más degenerados de esta, recibieron inevitablemente su influencia. El partido guía del movimiento marxista era el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), que se había constituido mediante la unión de dos corrientes políticas, el lassallismo, ajeno al marxismo, y la corriente eisenachiana, que, aunque influidos por el marxismo, profesaban una  ideología que mezclaba diversas tendencias teóricas. Además, su creación se produjo cuando aún Marx y Engels no habían desarrollado completamente su concepción científica del mundo y parte de sus obras aún no habían salido a la luz. Todo ello contribuyó a que el marxismo del SPD, que a través de este partido se expandiría por el resto de organizaciones socialdemócratas del orbe, y del que fue su principal líder político, Karl Kautski, contuviese en su seno determinados paradigmas ideológicos extraños al socialismo científico y que inevitablemente se reprodujeron en las organizaciones que rompieron con la II Internacional.
Así, una serie de premisas ideológicas cuyos orígenes se remontan a la socialdemocracia y que eran compartidas por la práctica totalidad del movimiento comunista tendrán una influencia negativa para el proceso de edificación del socialismo y facilitarán el camino al revisionismo. Una de estas premisas es la identificación de la propiedad jurídica de los medios de producción con las relaciones sociales de producción, que se plasmaba en la consideración de que, una vez los medios de producción fueran estatalizados, estos pasarían a ser de propiedad de toda la sociedad, obviando las contradicciones existentes en ella y las prácticas burguesas (tales como la división social del trabajo) que se seguían reproduciendo en las unidades de producción. Esto llevaba aparejado que, tras la eliminación de la propiedad privada sobre los medios de producción, se considerase que desaparecerían las clases sociales antagónicas y la tarea primordial pasaría a ser la del desarrollo de las fuerzas productivas para alcanzar el comunismo.
Así, por ejemplo, Trotski, que nos es presentado por los intelectuales burgueses y por los propios trotskistas como el personaje antagónico de Stalin, defendía estas mismas premisas ideológicas, y en el caso de la teoría de las fuerzas productivas incluso la llevaba a sus límites extremos, como ya hemos mencionado antes respecto a las posibilidades de construcción del socialismo en un solo país. Trotski, al igual que el PC(b) de Stalin (como tendremos ocasión de ver en el siguiente epígrafe), consideraba que la eliminación de la propiedad privada individual sobre los medios de producción llevaba aparejada la inexistencia de burguesía y de clases antagónicas en la sociedad soviética (2). En su famosa obra titulada La revolución traicionada, el ucraniano, mencionando las clases y capas sociales existentes en la URSS a mediados de los años 30, afirmaba: “el proletariado soviético existe aún como clase, profundamente distinto al campesinado, a los técnicos intelectuales y a la burocracia;”. Como se ve en la cita, Trotski no menciona la existencia de burguesía –en otros fragmentos de la obra afirma directamente su inexistencia-, de lo que habla es de una burocracia que según él era el “grupo dirigente” en la URSS, pero a este grupo (la burocracia) no lo consideraba una clase social, sino una capa social. A pesar de que afirmaba que la burocracia dirigía a la Unión Soviética, al mismo tiempo defendía que esta seguía siendo un Estado obrero por “la nacionalización del suelo, de los medios de producción, de los transportes y de los cambios, así como el monopolio del comercio exterior”. Aquí se observa la plena identificación de Trotski con la tesis que equipara las relaciones jurídicas de propiedad con las relaciones de producción, ya que en base a su visión, pese a que el poder en la URSS no estaba en manos del proletariado sino de una burocracia usurpadora, el país soviético mantenía su esencia de clase proletaria por el hecho de que los medios de producción eran de propiedad estatal (por cierto, tesis muy similar a la que defienden hoy en día los revisionistas que provienen del campo prosoviético para el periodo post-XX Congreso).
Por último, para contextualizar las concepciones teóricas dominantes en el Partido Comunista (bolchevique) de la URSS hay que sumarle a las limitaciones ideológicas heredadas por el marxismo de la II Internacional que acabamos de mencionar, el hecho de que el proceso soviético fue la primera experiencia de construcción del socialismo en la historia. Los bolcheviques, tras la conquista del poder político por la clase obrera y el establecimiento de su dictadura revolucionaria de clase, se enfrentaban a problemas enteramente nuevos, a cuestiones que nunca antes les fueron planteadas a ningún grupo de personas en la historia de la humanidad, temas sobre los que no existía práctica anterior de la que poder extraer lecciones para desarrollar el proceso con mayores garantías de éxito. Y tampoco se pueden olvidar los límites materiales a los que se enfrentaban los comunistas soviéticos al producirse la revolución en un país atrasado económicamente, donde la mayoría de la población era aún campesina, es decir, pequeñoburguesa, donde todavía existían relaciones de producción feudales en zonas rurales; un país que había acabado destruido tras tres años de guerra imperialista y tres años de guerra civil e intervención imperialista, etc. Por todos estos motivos, el desenlace del primer proceso de edificación del comunismo fue, en gran medida, lógico.
Sin embargo, en la actualidad los marxistas-leninistas, a diferencia de los bolcheviques, poseemos un rico bagaje histórico de construcción del socialismo en la URSS y en otros países como China. Por eso, el balance de estas experiencias es una tarea esencial para que los comunistas podamos emprender en el futuro el camino liberador de la humanidad en una posición cualitativamente superior a la de nuestros camaradas durante el primer ciclo revolucionario.
Clases sociales en el socialismo y posibilidades de restauración del capitalismo
A finales de los años 20 se inició la ofensiva en la Unión Soviética contra los kulaks (los campesinos ricos), desarrollándose en este periodo una enconada lucha de clases en el campo que se podría calificar prácticamente de guerra civil. Ante las medidas tomadas por el Estado soviético contra los kulaks para evitar la especulación que llevaban a cabo y el desabastecimiento de las ciudades que producía esta actividad, estos reaccionaron con la quema de las cosechas, el sacrificio de los animales y el asesinato de dirigentes políticos. A la vez, comenzaron a crearse las primeras granjas de propiedad colectiva (los koljóses) y de propiedad estatal (los sovjóses). Ambas formas de propiedad se irían extendiendo durante los primeros años de la década de los 30, de forma no equilibrada ya que los koljóses constituirían una inmensa mayoría frente a los sovjóses, hasta eliminar por completo el usufructo privado individual sobre la tierra (la propiedad de la misma correspondía al Estado desde 1917) y la propiedad privada individual sobre los instrumentos de trabajo, terminando con el último reducto de la propiedad jurídica individual que existía en la URSS.
Basándose en la identificación entre las relaciones de producción y las formas jurídicas de propiedad (o lo que es lo mismo, entre estatalización y socialización de los medios de producción en el marco de un Estado obrero), los comunistas soviéticos declararían, una vez colectivizado el campo y liquidado el kulak como clase, que en la URSS ya no existían clases sociales antagónicas, lo que suponía que ya no existía posibilidad de restauración del capitalismo desde el interior del país (solo se reconocía la posibilidad mediante una agresión imperialista). Además, considerarían que la tarea fundamental pasaba a ser el desarrollo de las fuerzas productivas para alcanzar la sociedad comunista. (3)
Durante el periodo en el que se inició la colectivización del campo, Stalin manifestaba que con esta ofensiva contra la propiedad individual en la agricultura se ponía fin a la última posibilidad de restauración del capitalismo en el País de los Soviets. Así, a principios del año 1928 declaraba en una serie de intervenciones que fueron recogidas en el artículo Los acopios de cereales y las perspectivas de desarrollo de la agricultura:
“Lenin dice que, mientras en el país predomine la hacienda campesina individual, que engendra capitalistas y capitalismo, existirá el peligro de restauración del capitalismo. Se comprende que, mientras exista dicho peligro, no se puede hablar en serio de la victoria de la edificación socialista en nuestro país.
Por tanto, para la consolidación del régimen soviético y la victoria de la edificación socialista en nuestro país no basta, ni mucho menos, con la socialización de la industria y nada más. Para ello es necesario pasar de la socialización de la industria a la socialización de toda la agricultura.
¿Y qué significa esto?
[…]
Esto significa, en tercer lugar, suprimir las fuentes que dan origen a los capitalistas y al capitalismo y acabar con la posibilidad de restauración del capitalismo”.
Pero fue en esta época cuando se manifestó en el seno del Partido la línea oportunista de derechas, encabezada por Bujarin, Rykov y Tomski, quienes se oponían a la línea de colectivización en la agricultura. En la lucha contra esta línea, Stalin declaró en varias ocasiones que el triunfo de la misma en el PC(b) supondría aumentar las posibilidades de restauración del capitalismo en la Unión Soviética, puesto que los partidarios de esta oposición derechista defendían el mantenimiento de la propiedad privada individual en el campo. Es decir, en esta época aún se tenía en cuenta la posibilidad de la restauración capitalista desde el interior. Así, en el artículo Sobre el peligro de derecha en el PC(b) de la URSS, Stalin sostenía:
“El triunfo de la desviación de derecha en nuestro Partido supondría un fortalecimiento enorme de los elementos capitalistas en nuestro país. ¿Y qué significa fortalecer los elementos capitalistas en nuestro país? Significa debilitar la dictadura del proletariado y acrecer las posibilidades de restauración del capitalismo.
Por tanto, el triunfo de la desviación de derecha en nuestro partido significaría el desarrollo de las condiciones necesarias para la restauración del capitalismo en nuestro país.
¿Existen en nuestro país, en el País Soviético, condiciones que hagan posible la restauración del capitalismo? Sí, existen. Tal vez eso parezca extraño, pero es un hecho, camaradas. Hemos derrocado el capitalismo, hemos implantado la dictadura del proletariado y desarrollamos a ritmo acelerado nuestra industria socialista, ligando a ella la economía campesina. Pero aún no hemos extirpado las raíces del capitalismo. ¿Dónde anidan estas raíces? Anidan en la producción mercantil, en la pequeña producción de la ciudad y, sobre todo, del campo”.
Ambas concepciones (que la colectivización ponía fin a las últimas posibilidades de regresar al capitalismo y que la victoria de la línea derechista aumentaría las posibilidades de que esto ocurriera), las seguiría expresando en el futuro en varios artículos, como por ejemplo en El año del gran viraje (1929):
“Se hunde y se hace añicos la última esperanza de los capitalistas de todos los países, que sueñan con restaurar en la URSS el capitalismo, el ‘sacrosanto principio de la propiedad privada’. Los campesinos, en quienes ven un material que abona el terreno para el capitalismo, abandonan en masa la tan ensalzada bandera de la ‘propiedad privada’ y pasan al cauce del colectivismo, al cauce del socialismo. Se hunde la última esperanza de restauración del capitalismo”.
O en el Informe político del Comité Central ante el XVI Congreso del PC(b) de la URSS de 1930:
“No cabe duda de que la victoria de la desviación de derecha en nuestro Partido significaría desarmar por completo a la clase obrera, armar a los elementos capitalistas en el campo y aumentar las posibilidades de restauración del capitalismo en la URSS”.
De esta forma, para Stalin y el PC(b) la única base material existente en la URSS de finales de la década de los 20 para la restauración interna del capitalismo era la existencia de la pequeña propiedad en el campo, que aún pervivía. A su vez, la manifestación en el seno del PC(b) de la línea derechista liderada por Bujarin aumentaría las posibilidades de que se restaurase el capitalismo en caso de que esta fracción oportunista triunfase en el Partido.
Pero esta concepción comenzará a cambiar en los años 1933-1934, cuando se ha realizado ya lo fundamental de la colectivización y la oposición de derechas ha sido ya derrotada. Así, a principios de 1933, Stalin, haciendo balance de la aplicación del primer plan quinquenal (1928-1932) en el Pleno conjunto del CC y de la CCC del PC(b) de la URSS, dirá respecto de la cuestión kulak: “el Partido ha conseguido que los kulaks hayan sido derrotados como clase, aunque no estén aún del todo rematados”.
A partir de esta época, al liquidarse las últimas supervivencias de la propiedad privada individual y como consecuencia de la reducción del problema de la propiedad de los medios de producción a una cuestión puramente formal, es decir, quedándose en la superficie, en la forma jurídica, sin entrar en la práctica real de las relaciones sociales en el proceso de producción, se consideran eliminadas las clases sociales antagónicas del proletariado y de los campesinos koljosianos en el sistema de producción y distribución de la Unión Soviética. De aquí en adelante solo se contempla la existencia de restos, residuos de las clases sociales ya derrotadas y, por este motivo, el PC(b) considera que aún pervive la lucha de clases en el interior de la sociedad soviética y que incluso se incrementa a medida que las clases explotadoras van llegando a su fin mediante la realización por estas de actos de sabotaje, robo, etc., contra la propiedad estatal. (4)
Un año después, en enero de 1934, en el Informe ante el XVII Congreso del partido acerca de la actividad del CC del PC(b) de la URSS, Stalin reafirma lo expuesto el año anterior:
“En resumen, tenemos:
a) Un poderoso ascenso de la producción, tanto en la industria como en las ramas principales de la agricultura.
b) La victoria definitiva, basada en este ascenso, del sistema económico socialista sobre el sistema capitalista, tanto en la industria como en la agricultura; la transformación del sistema socialista en sistema único de toda la economía nacional; el desplazamiento de los elementos capitalistas de todas las esferas de la economía nacional.
[…]
Con la liquidación de las clases parasitarias ha desaparecido la explotación del hombre por el hombre”.
Para 1936, con motivo de la elaboración de la nueva Constitución de la URSS (que sustituye a la de 1924), en el Informe sobre el proyecto de Constitución de la URSS presentado por Stalin ante el VIII Congreso Extraordinario de los Soviets, el georgiano afirma que ya no existen clases antagónicas y solo perviven la clase obrera, el campesinado y los intelectuales:
“La clase de los terratenientes, como es sabido, fue ya suprimida gracias a la victoria obtenida en la guerra civil. En lo que respecta a las demás clases explotadoras, han compartido la suerte de la clase de los terratenientes. Ya no existe la clase de los capitalistas en la esfera de la industria. Ya no existe la clase de los kulaks en la esfera de la agricultura. Ya no hay comerciantes y especuladores en la esfera de la circulación de mercancías. Todas las clases explotadoras han sido, pues, suprimidas.
Queda la clase obrera.
Queda la clase campesina.
Quedan los intelectuales”.
Más adelante, tras mencionar los cambios sufridos por las dos clases sociales que se reconoce que existen en la URSS (clase obrera y campesinado), y por la capa social de los intelectuales, Stalin sostiene que las diferencias entre ellas se están diluyendo:
“¿Qué evidencian estos cambios?
Evidencian, en primer lugar, que las líneas divisorias entre la clase obrera y los campesinos, así como entre estas clases y los intelectuales, se están borrando, y que está desapareciendo el viejo exclusivismo de clase. Esto significa que la distancia entre estos grupos sociales se acorta cada vez más.
Evidencian, en segundo lugar, que las contradicciones económicas entre estos grupos sociales desaparecen, se borran.
Evidencian, por último, que desaparecen y se borran, igualmente, sus contradicciones políticas”.
Y reafirmando lo anteriormente expuesto:
“A diferencia de las constituciones burguesas, el proyecto de la nueva Constitución de la URSS parte de la premisa de que en la sociedad no hay ya clases antagónicas; de que la sociedad se compone de dos clases amigas: la de los obreros y la de los campesinos; de que precisamente estas clases trabajadoras son las que están en el Poder; de que la dirección estatal de la sociedad (dictadura) se halla en manos de la clase obrera, la clase de vanguardia de la sociedad; de que la Constitución es necesaria para consolidar el orden social deseable y beneficioso para los trabajadores”.
De esta forma, en 1936 se sostiene de modo tajante que en la Unión Soviética ya no existen clases sociales antagónicas. Se considera que solo existen dos clases sociales amigas formadas por los obreros y los campesinos y por una capa social, los intelectuales, que sirve a los intereses de los obreros y campesinos y cuyo origen social, en su inmensa mayoría, se encuentra en la clase obrera y el campesinado. Además, se sostiene que las diferencias entre todas ellas están desapareciendo.
Esta tesis (la de la inexistencia de clases antagónicas) se deriva de la consideración de que la expropiación de la burguesía conlleva aparejada su inexistencia (solo quedan, según la concepción bolchevique en los años 30, restos, elementos que lo fueron en el pasado cuando aún existía la propiedad privada individual) y que ya no existen en la base material de la URSS de esa época elementos que puedan permitir la reproducción de la clase burguesa, puesto que la única condición que concebían para ello era la existencia de propiedad privada individual sobre los medios de producción, que ya había sido eliminada con el proceso de colectivización agraria y de industrialización.
Esto, en última instancia, suponía una negación de la teoría marxista del Estado al defender la existencia del mismo cuando se sostenía que ya no había clases antagonistas, clases sociales a las que reprimir. El Estado surge como consecuencia de la división de la sociedad en clases, clases que tienen intereses enfrentados, y por eso la clase dominante necesita dotarse de una maquinaria estatal, con sus aparatos ideológicos y represivos, para garantizar su posición dominante en la sociedad. Cuando las clases antagónicas desaparecen, cuando ya no hay nadie a quien reprimir en la sociedad, el Estado no tiene razón de ser y se extingue; se llega, por tanto, a la sociedad comunista, la sociedad sin clases y sin Estado. En esta época aún existía a quien reprimir según el PC(b), porque, como veremos a continuación, se habla de restos de las clases explotadoras pero, cuando se afirme que estas están eliminadas por completo en 1939 tras el periodo de las purgas, se seguirá defendiendo la necesidad del  Estado solamente por los factores externos, revisando así la dialéctica, que muestra que lo externo solo se puede manifestar a través de lo interno. Así se abjura de la tesis marxista del Estado y se sostiene que solo existen dos clases sociales y una capa social amigas, que colaboran entre ellas, que desaparecen las diferencias que existen entre las mismas y que no hay nadie a quien reprimir en el interior de la sociedad soviética, pero aun así se mantiene el aparato estatal, no estando este en proceso gradual de extinción.
A pesar de que se defiende por parte de Stalin y el PC(b) que ya no existen clases sociales antagónicas en el país soviético desde mediados de la década de los 30, se sigue afirmando la existencia de lucha de clases contra los residuos de las antiguas clases opresoras en el periodo inmediatamente posterior a esta fecha. Esto se debe a que en el propio año 1936 comienza el periodo de las grandes purgas que se extenderá hasta 1939. De esta forma vuelve a aparecer la teoría de la agudización de las lucha de clases en el conflicto contra los restos de las clases sociales ya derrotadas, que en este caso se dice que cuentan con  el apoyo de las potencias imperialistas –no en vano los acusados durante las purgas lo serán, entre otras cosas, de ser agentes al servicio de estas potencias-. Esto se produce en un contexto de agudización del conflicto interimperialista y del asedio contra la URSS por parte del imperialismo en los años 30 debido a la política exterior de la Alemania nazi y de sus aliados italianos y japoneses. Por eso la purga se concibe como una limpieza de la retaguardia en previsión de una futura agresión exterior, que, como veremos un poco más adelante, se plantea como la única fuente de las posibilidades de restauración capitalista. Así lo explica Stalin en su informe presentado en el pleno del CC del PC(b) de febrero de 1937, titulado Sobre los defectos del trabajo del partido y las medidas para la liquidación de los trotskistas:
“Hay que demoler y tirar por la borda, la teoría podrida según la cual la lucha de clases se extinguiría a medida de nuestros pasos hacia adelante, que el enemigo de clase se domesticará a medida de nuestros éxitos.
No es solamente una teoría podrida sino también una teoría peligrosa, pues ella adormece a nuestros hombres, los hace caer en la trampa y permite al enemigo restablecerse, para la lucha contra el poder de los soviets.
Por el contrario, cuanto más avancemos, cuantos más éxitos realicemos, tanto más grande será el furor de los restos de las clases explotadoras en derrota, tanto más recurrirán a formas de lucha más agudas, más dañarán al Estado soviético, más se aferrarán a los procedimientos de lucha más desesperados, como último recurso de hombres condenados al fracaso”.
Y acto seguido Stalin recuerda el apoyo exterior directo de los Estados capitalistas que tienen estos restos de las clases explotadoras (en otros fragmentos del informe los califica de espías que trabajan para los servicios secretos de los Estados imperialistas):
“No hay que olvidarse que los restos de las clases derrotadas en la URSS no están solas. Ellas gozan del apoyo directo de nuestros enemigos, más allá de las fronteras de la Unión Soviética”.
En 1938, Stalin responde a una carta que le envió un militante de las juventudes del Partido (Komsomol), llamado Ivanov (se conoce como la Carta a Ivanov), quien le había planteado la cuestión de si el triunfo del socialismo era definitivo en la URSS o no debido a la posibilidad de agresión exterior por parte de los Estados capitalistas. En la respuesta, Stalin comenta lo siguiente:
“Esta es la situación con respecto a la cuestión de la victoria del socialismo en un solo país.
Se deduce que esta cuestión contiene dos problemas diferentes:
a) el problema de las relaciones internas de nuestro país, o sea, el problema de la victoria sobre nuestra burguesía y la edificación del socialismo integral;
b) el problema de las relaciones externas de nuestro país, o sea, el problema de la plena garantía de nuestro país contra los peligros de una intervención militar y de restauración.
El primer problema ya ha sido resuelto, ya que nuestra burguesía se ha liquidado y el socialismo se ha ya edificado esencialmente. A esto lo llamamos victoria del socialismo o, más exactamente, victoria de la edificación socialista en un solo país. Nosotros podríamos decir que nuestra victoria es definitiva si nuestro país estuviera en una isla y si alrededor de él no hubiera numerosos países, países capitalistas. Y debido a que no vivimos en una isla sino en un “sistema de estados” del cual una parte considerable es hostil al país del socialismo, creando así el peligro de una intervención y una restauración, nosotros decimos abiertamente y honestamente que la victoria del socialismo en nuestro país no es todavía definitiva. De aquí se deduce que el segundo problema no está todavía resuelto y que hará falta resolverlo”.
De esta forma Stalin excluye la posibilidad de una restauración interna del capitalismo, arguyendo que la victoria sería definitiva si no existiese el cerco capitalista que mantiene el peligro de intervención extranjera. Por ello, solo contempla la posibilidad de que dicha restauración se produzca a través de una agresión militar por parte de las potencias burguesas contra el País de los Soviets. Desde luego en esa época este era un peligro muy latente. De hecho, tan solo tres años después la URSS sufriría la agresión imperialista de la Alemania nazi. Sin embargo, la restauración del capitalismo en el Estado soviético no provendrá del exterior, sino que procederá del interior.
Para 1939, cuando el periodo de la grandes purgas ha llegado a su final, en el Informe ante el XVIII Congreso del partido sobre la labor del CC del PC(b) de la URSS, Stalin, haciendo referencia a los cambios producidos en la Unión Soviética en el periodo que va desde el anterior Congreso (el XVII, celebrado en 1934) hasta la fecha, defiende que los restos de las clases explotadoras ya han sido eliminados por completo, como consecuencia de las purgas producidas entre los años 1936-1939, e insiste en la idea de la unión entre las clases existentes en el País Soviético:
“En el terreno del desarrollo social y político del país, debe ser considerada como la conquista más importante lograda durante el período que abarca el informe, la liquidación completa de los residuos de las clases explotadoras, la cohesión de los obreros, campesinos e intelectuales en un solo frente común de trabajo […]”.
En concordancia con esto, con el hecho de la eliminación completa de los restos de las clases explotadoras y como consecuencia de ello, más adelante el revolucionario postula la inexistencia de lucha entre clases sociales en el interior de la sociedad soviética. Asimismo, insiste en que las clases que aún existen colaboran entre ellas:
“La peculiaridad de la sociedad soviética del período actual, a diferencia de cualquier sociedad capitalista, estriba en que en ella no existen ya clases antagónicas, hostiles; las clases explotadoras han sido liquidadas, y los obreros, campesinos e intelectuales, que constituyen la sociedad soviética, viven y trabajan sobre la base de los principios de colaboración fraternal […] la sociedad soviética, liberada del yugo de la explotación, no conoce estas contradicciones, está libre de choques de clases […]”.
En el mismo informe, Stalin plantea que algunas tesis marxianas sobre el Estado son insuficientes e incompletas, y así justifica la existencia del aparato estatal en la URSS, ante las dudas de militantes del Partido que consideran que el Estado debería ir debilitándose al no existir ya, según las concepciones dominantes en la formación ideológica bolchevique de la época, nadie a quien reprimir en el interior de la sociedad soviética, basándose para ello en la existencia de Estados capitalistas que envían espías y saboteadores al país soviético y que pueden lanzar una ofensiva militar contra el mismo:
“Estas preguntas revelan, no sólo que se da menos importancia de la debida al hecho del cerco imperialista; revelan también que se desconoce el papel y la importancia de los Estados burgueses y de sus órganos, que envían a nuestro país espías, asesinos y saboteadores y que aguardan la ocasión para atacarlo militarmente; asimismo, revelan que se menosprecia el papel y la importancia de nuestro Estado socialista y de sus órganos militares, de sanción y de contraespionaje, necesarios para defender el país del socialismo contra un ataque del exterior”.
Posteriormente explica las funciones del Estado soviético, que ya no son las de represión interna sino solamente externa, contra las potencias imperialistas y sus agentes:
“Ha desaparecido, se ha extinguido la función de aplastamiento militar dentro del país, porque la explotación ha sido suprimida, ya no existen explotadores y no hay ya a quién aplastar. En el lugar de la función de represión, surgió la función, para el Estado, de salvaguardar la propiedad socialista contra los ladrones y dilapidadores de los bienes del pueblo. Se ha mantenido plenamente la función de defensa militar del país contra ataques del exterior; por consiguiente, se ha mantenido también el Ejército Rojo, la Marina Roja de Guerra, lo mismo que los organismos de sanción y de contraespionaje, necesarios para capturar y castigar a los espías, asesinos, saboteadores, que los servicios de espionaje extranjeros envían a nuestro país. Ahora, la tarea fundamental de nuestro Estado, dentro del país, consiste en desplegar el trabajo pacífico de organización económica y de educación cultural. En lo que se refiere a nuestro Ejército, a los organismos de sanción y contraespionaje, éstos van dirigidos, no ya contra el interior del país, sino contra el exterior, contra los enemigos exteriores”.
Se comprueba cómo Stalin y el PC(b) acaban rechazando las causas internas como causa principal para la existencia del Estado. Tanto es así, que Stalin incluso termina por plantear la posibilidad de existencia del Estado en la sociedad comunista si pervive el cerco capitalista, profundizando en la revisión de la tesis marxista del Estado:
“Seguimos avanzando, hacia el comunismo. ¿Se mantendrá en nuestro país el Estado también durante el período del comunismo?
Sí, se mantendrá, si no se liquida el cerco capitalista, si no se suprime el peligro de un ataque armado del exterior. Claro está que, en este caso, las formas de nuestro Estado volverán a modificarse, con arreglo al cambio de la situación interior y exterior.
No, no se mantendrá y se extinguirá, si el cerco capitalista se liquida, si lo sustituye un cerco socialista”.
Consecuencias para la edificación del comunismo
Cuando aún existía propiedad privada individual sobre los medios de producción en la URSS, es decir, en la década de los 20, los comunistas no se encontraban desarmados para librar y desarrollar la lucha de clases en el camino hacia el comunismo. Durante esta época la lucha de clases se realizó de forma correcta en lo esencial, pues lo principal era acabar con la propiedad privada individual. Pero cuando esto se alcanza a principios de los años 30 tras la industrialización y la colectivización, con la consiguiente eliminación como clase de los nepman y los kulaks, y como consecuencia de la equiparación de forma de propiedad con relaciones de producción, los bolcheviques consideraron que ya no existían clases sociales antagónicas en la sociedad soviética y que el peligro de restauración únicamente provenía del exterior la situación cambió. Todo ello provocó que el PC(b) no estuviese preparado para luchar contra la nueva clase burguesa que emergió y se desarrolló al calor de la edificación socialista.
Efectivamente, en el socialismo continúan existiendo las condiciones que permiten la reproducción de las clases sociales, puesto que siguen existiendo la división social del trabajo (5) y el trabajo asalariado. Como consecuencia de la pervivencia de la división del trabajo, los productores directos en cada unidad de producción siguen inmersos en la misma división entre trabajo manual y trabajo intelectual, ente funciones de dirección del proceso productivo y funciones de ejecución del mismo, que bajo el modo de producción capitalista (hay que tener presente que el socialismo no es un modo de producción, sino una etapa de transición entre dos modos de producción, el capitalista y el comunista, que conjuga características y elementos de ambos). Esto da lugar a que entre la capa dirigente, entre los trabajadores intelectuales, que se encuentran en el aparato estatal realizando tareas de dirección y organización (cuadros vinculados tanto al Partido como al Estado, directores de unidades de producción, ingenieros, técnicos, etc.) y que perciben unos salarios considerablemente más altos que los que obtienen los obreros manuales, apropiándose de una fracción del plustrabajo creada por estos últimos, surjan individuos que componen una nueva burguesía, que en este caso adopta una forma burocrática, al hallarse sus miembros en los puestos de dirección del aparato administrativo, productivo y distributivo del Estado.
La agravación de la diferencia entre estos estratos sociales, los trabajadores intelectuales y los trabajadores manuales, se profundizó en el Estado soviético porque desde un principio se tuvo que recurrir a los especialistas burgueses (ingenieros, administradores y técnicos) para poner en marcha el proceso de producción y distribución, al ser estos los únicos que dominaban la técnica y poseían los conocimientos necesarios para ello. Es decir, los puestos de trabajadores intelectuales fueron ocupados por miembros de la antigua burguesía y, para conseguir que aceptasen trabajar para el Estado proletario, fue necesario retribuirles de una forma elevada, estableciéndose como consecuencia de ello una escala salarial bastante abierta (un decreto de febrero de 1919 fijaba un salario mínimo de 600 rublos y uno máximo de 3000), transfiriendo así parte de la plusvalía creada por los obreros manuales a los trabajadores intelectuales. Lenin y los bolcheviques concebían dicha medida como algo impuesto por las condiciones y como un paso atrás necesario contrario a los principios del Estado-comuna, enunciados por él mismo en las Tesis de Abril y El Estado y la Revolución (6), aunque existió una importante oposición a estas medidas en el seno del PC(b) representadas por los “comunistas de izquierda”, primero, y por la “oposición obrera”, después.
Además, a la par que se recurría a los especialistas burgueses para desempeñar los puestos de trabajo intelectual, se empezaba a dibujar el sistema de dirección en las unidades de producción que prevalecería en el futuro en la Unión Soviética. Por un decreto de marzo de 1918 –hasta ese momento se empleaba la dirección colegiada- se establecía un sistema de dirección única en las empresas elegida por arriba, es decir, por los órganos superiores de administración económica, los Glavk, que eran los órganos que dirigían las distintas ramas de la industria y formaban parte del VNSJ (Consejo Superior de Economía Nacional), sin ninguna participación de las masas obreras en la elección. Este sistema consistía en el nombramiento por estos órganos superiores de dos directores, uno administrativo y otro técnico. Solo en el caso del primer director, el administrativo, podía ser su actividad controlada en parte por los consejos de fábrica; el director técnico dependía en sus tareas de forma exclusiva de los órganos superiores de dirección económica. Estos directores también eran nombrados de entre los especialistas burgueses, en muchos casos entre los antiguos patronos.
De 1918 a 1920 el sistema de gestión de las unidades productivas se convertirá en una dirección unipersonal progresivamente (7). De esta forma, estos directores adquirirán más poderes y, como consecuencia de ello, los consejos de fábrica verán reducidas sus funciones de control cada vez más (en el IX Congreso de 1920 se establece que estos deben dedicarse exclusivamente a la disciplina del trabajo, propaganda y educación de los obreros), por lo que los proletarios quedan excluidos de cualquier participación en la dirección del proceso productivo.
Pero estas medidas, que en un primer momento se adoptaron de forma provisional y reconociendo abiertamente que suponían un retroceso necesario, acabarían consolidándose con el paso del tiempo. Aunque el origen social de los trabajadores intelectuales cambiaría en el transcurso del proceso de construcción del socialismo (dejarían de ser antiguos especialistas burgueses para pasar a ser mayoritariamente de procedencia obrera), las medidas adoptadas en los primeros años de la Rusia soviética se mantendrían, tanto la dirección única de las unidades de producción como los salarios elevados para los que desempeñaban trabajo intelectual.
Durante los años 20 existieron tentativas que buscaron la participación de las masas de trabajadores en la dirección de las empresas y en el control de la actividad de sus directores. En 1924,  el PC(b) aprobó la celebración de conferencias de producción en las que los obreros examinarían lo relativo al proceso de producción y sus resultados. Pero en la práctica su aplicación se encontró con la oposición de los dirigentes de las empresas, que provocó que casi no se llevaran a cabo estas reuniones en los años siguientes. En 1928 se produjo desde la dirección del PC(b), encabezada por Stalin, una crítica contra la burocratización de los cuadros, no solo contra los de procedencia burguesa sino también contra los de origen obrero, y una llamada a la crítica desde la base contra estos. Esto daría lugar a la lucha y la crítica de masas en las conferencias de producción por parte de los obreros contra los dirigentes de las unidades de producción y el resto de trabajadores intelectuales, pero, al no estar dirigida correctamente por el Partido, el movimiento se iría diluyendo sin llevar aparejado ninguna transformación en las relaciones de dirección y gestión en las unidades productivas.
Al contrario, el fracaso de estos intentos tendría como consecuencia el reforzamiento de la posición de los directores de las empresas que verían incrementados sus poderes de dirección y organización del proceso productivo, todo ello sin la intervención de ningún organismo externo (sindicatos o comités del Partido). Esta fue una situación ligada al contexto en que tuvo lugar, puesto que a fines de los años 20 la URSS estaba inmersa en el proceso de industrialización, lo que provocó que los intereses de esta acabaran prevaleciendo frente a la transformación de las relaciones de producción, cuestión que quedó relegada.
Estos hechos acaecidos durante los años 20 muestran el conflicto existente entre los trabajadores manuales, los productores directos, frente a los trabajadores intelectuales, entre los cuales surgían los elementos que formaban la naciente burguesía burocrática. Conflicto que se manifestaba también en el seno del Partido Comunista (bolchevique) y que explica los cambios contradictorios que sufría la política directiva de los bolcheviques sobre esta cuestión: a la vez que se defendía la participación y control por parte de los obreros en el proceso de producción, se tomaban medidas que fortalecían la posición de los directores de unidades de producción y del resto del personal dedicado a funciones de dirección del proceso.
Con la industrialización se reforzó el rol asignado al desarrollo de las fuerzas productivas y, junto a  ello, el papel de los cuadros. Así, en 1931, Stalin, en su discurso en la primera conferencia de trabajadores de la industria socialista titulado Las tareas de los dirigentes de la economía, expone el principio de que “la técnica, en el período de reestructuración, lo decide todo”, que suponía en la práctica que quienes lo decidían todo eran los que dominaban la técnica, es decir, los trabajadores intelectuales. En coherencia con esto, a mediados de la misma década la consigna se transforma en “los cuadros lo deciden todo”, que enuncia en su Discurso pronunciado en el Palacio del Kremlin ante la promoción de mandos salidos de las academias del Ejército Rojo. Estos principios acentuaban  la división social del trabajo existente en la sociedad soviética e impedían la transformación de las relaciones sociales necesaria para acabar con la división entre trabajo manual e intelectual. Y, como consecuencia de lo anterior, los elementos que constituían la burguesía burocrática embrionaria adquirían más poder e iban asentando progresivamente su posición en el aparato estatal de la URSS.
Por esa época se consideraba que la supresión de la división social del trabajo se produciría por el ascenso cultural y técnico de la clase obrera, por su instrucción. Con este motivo los incentivos materiales se concebían como una forma de promover la instrucción técnica de los obreros (8), lo cual significaba dividir a la clase obrera, crear diferenciaciones en su seno que objetivamente beneficiaban a la burguesía burocrática. En la práctica, la defensa del ascenso cultural y técnico de los obreros no suponía ninguna participación de las masas obreras en la gestión y dirección del proceso de producción ni la realización de trabajo manual por parte de los directores, ingenieros y técnicos, de los trabajadores intelectuales, cuestiones necesarias para la transformación real de las relaciones sociales de producción que permita la eliminación de la división entre trabajo intelectual y trabajo manual. (9)
En este contexto, los elementos que conformaban la burguesía burocrática iban escalando posiciones en el Estado soviético, y lo mismo hacían sus representantes en el Partido, los revisionistas. Dicha labor era facilitada por las concepciones ideológicas dominantes en el PC(b) al considerar que ya no existían clases sociales antagónicas en la Unión Soviética, que la sociedad soviética estaba formada por dos clases (obreros y campesinos) y una capa (intelectuales) social amigas y que, por ende, tampoco existía posibilidad alguna de restauración del capitalismo desde el interior, sino solo desde el exterior. (10)
Al no ser comprendidas las contradicciones existentes en la realidad social de la Unión Soviética por parte de los bolcheviques (y, por tanto, no poder luchar contra sus causas), la burguesía burocrática no hallaba obstáculos para desarrollarse en dicho contexto. Aunque no podía hacerse de momento con el poder político en el Estado soviético, al encontrarse aún comunistas en su dirección encabezados por Stalin, sí tenía la capacidad para ir haciéndose con parcelas de poder. Las purgas de los años 30, que eran concebidas como una lucha contra restos de las clases explotadoras que actuaban como agentes del imperialismo, afectaron a elementos que formaban parte de la burguesía estatal, junto con otros que nada tenían que ver con ella. Pero dicha represión no atacaba ni se dirigía en absoluto contra los factores que permitían la existencia de esta clase social, que permitían su reproducción en las condiciones materiales de la URSS, por lo cual no fue ningún impedimento para su existencia y su progresiva conquista de posiciones en el aparato estatal soviético.
Como ya hemos señalado en el epígrafe anterior, para estas fechas la única posibilidad de restauración del capitalismo en la Unión Soviética era concebida mediante una agresión militar proveniente del exterior. Y, por supuesto, esta era una posibilidad real y un peligro latente en la década de los 30 que se materializó con la Operación Barbarroja emprendida por la Alemania nazi, en colaboración con sus aliados, en el año 1941. La URSS, aunque sufrió unas pérdidas humanas y materiales tremendas, salió vencedora de este enfrentamiento militar. Sin embargo, el proceso de restauración capitalista se realizaría desde el interior del Partido y del Estado por parte de la burguesía estatal y de sus representantes en el seno del PC(b), y no a través de ninguna agresión externa.
Por esa misma época, cuando se consideraba por parte de la dirección soviética que ya no había clases sociales antagónicas en la URSS, así como tampoco posibilidad de restauración interna del capitalismo, y que comenzaba el periodo de transición gradual del socialismo al comunismo (11), individuos como Kruschev, Mikoyan o Shvernik ya ocupaban su puesto en el Politburó, y otros como Kosygin, Suslov -considerado el teórico del PCUS revisionista- o Kuusinen en el Comité Central del PC(b). Todos ellos tendrían un papel fundamental en el proceso de restauración capitalista en la Unión Soviética. Lo cual muestra cómo en el interior de los aparatos dirigentes del Partido y del Estado durante el socialismo ya se encuentran los revisionistas que sirven a los intereses de clase de la nueva burguesía, quienes esperan el momento oportuno para tomar el control del aparato partidario y estatal y liquidar la dictadura proletaria y el proceso de construcción de la sociedad comunista.
Todo lo anteriormente expuesto les facilitó a los revisionistas, representantes de los intereses de clase de la burguesía burocrática, la toma del poder político en la URSS, que se produjo con el XX Congreso del PCUS en 1956. (12) De esta forma, la toma del poder se realizó de forma incruenta (con excepción de los hechos aislados del fusilamiento de Beria y sus colaboradores, los sucesos de Tbilisi de 1956 y el asesinato de Mir Jafar Baghirov), ante la pasividad de los militantes de base del Partido y de la población soviética que se encontraban totalmente desarmados ideológica y políticamente para hacer frente a un restablecimiento de modo interno y pacífico del capitalismo en el primer Estado socialista del mundo. Y ello debido a que dicha posibilidad no entraba en los esquemas ideológicos del PC(b) por la herencia ideológica que había recibido de la socialdemocracia, como ya hemos explicado, y que constituyó una de las limitaciones con las que se encontraron los comunistas durante el Ciclo revolucionario de Octubre y que finalmente condujeron a la derrota del mismo.
Notas
(1)  Lenin, en 1915, en el artículo La consigna de los Estados Unidos de Europa ya sentaba las bases de la tesis del socialismo en solo país:
“La desigualdad del desarrollo económico y político es una ley absoluta del capitalismo. De aquí se deduce que es posible que el socialismo triunfe primeramente en unos cuantos países capitalistas, o incluso en un solo país de forma aislada.
El proletariado triunfante de este país, después de expropiar a los capitalistas y de organizar dentro de él la producción socialista, se alzaría contra el resto del mundo capitalista, atrayendo a su lado a las clases oprimidas de los demás países, levantando en ellos la insurrección contra los capitalistas, empleando incluso la fuerza de las armas contra las clases explotadoras y sus estados”.
(2) En 1934, Trotski, en un alarde de futurología respecto a la posibilidad de restauración del capitalismo en el Estado soviético, incluso llegaba a afirmar que:
“Solo un imbécil total puede creerse que las relaciones capitalistas, es decir la propiedad privada de los medios de producción incluida la tierra, pueden restablecerse pacíficamente en la URSS y llevar a un régimen de democracia burguesa. De hecho, aunque fuera posible en general, el capitalismo no podría restablecerse en Rusia salvo como consecuencia de un salvaje golpe de estado contrarrevolucionario que costaría diez veces más víctimas que la Revolución de Octubre y la Guerra Civil” (La burocracia stalinista y el asesinato de Kirov).
(3) El propio Lenin, que falleció una década antes de que en la URSS se alcanzase la eliminación de la propiedad jurídica individual sobre los medios de producción, ya había diferenciado en el proceso de construcción del comunismo entre un periodo de estatalización de los medios de producción (transición al socialismo) y otro inmediatamente posterior de desarrollo de las fuerzas productivas que permitiría acabar con la división del trabajo y por tanto alcanzar el comunismo (transición al comunismo), poniendo en la primera fase el acento en la política, en la lucha de clases, y en la segunda en el desarrollo económico. Esta concepción determinó la visión del socialismo que el PC(b) defendería a partir de los años 30. Sobre esto, véase el trabajo del Colectivo Fénix: Stalin. Del marxismo al revisionismo, en especial el capítulo cuatro, titulado “Los límites del bolchevismo”.
(4) Esto lo manifiesta en el mismo pleno en el apartado de El balance del plan quinquenal en cuatro años en la lucha contra los restos de las clases enemigas.
(5) Engels señaló que la división del trabajo era lo que producía la división clasista de la sociedad. Así lo sostuvo en el Anti-Dhüring: “Lo que subyace a la división en clases es la ley de la división del trabajo”.
(6) Así, afirmaba Lenin en la primavera de 1918 en Las tareas inmediatas del poder soviético:
“Hemos tenido que recurrir ahora al viejo método burgués y aceptar los “servicios” de los especialistas burgueses más respetados a cambio de una remuneración muy elevada. Quienes conocen la situación lo comprenden; pero no todos se detienen a meditar sobre el significado de semejante medida tomada por un Estado proletario. Es evidente que tal medida constituye un compromiso, una desviación de los principios sustentados por la Comuna de París y por todo poder proletario, que exige la reducción de los sueldos al nivel del salario del obrero medio, que exige que se combata al arribismo con hechos y no con palabras.
Pero esto no es todo. Es evidente que semejante medida no es sólo una interrupción –en cierto terreno y en cierto grado- de la ofensiva contra el capital (ya que el capital no es una simple suma de dinero, sino determinadas relaciones sociales), sino también un paso atrás de nuestro poder estatal socialista, soviético, que desde el primer momento proclamó y comenzó a poner en práctica la política de reducción en los sueldos elevados hasta el nivel del salario del obrero medio”.
(7) Según las estadísticas disponibles a finales de 1920, de 2051 grandes unidades de producción censadas, 1783 funcionaban bajo la dirección unipersonal.
(8) A finales de 1934, en una conversación con directores, ingenieros y obreros metalúrgicos, Stalin decía:
“Organizar los salarios de manera que fortalezcan los eslabones decisivos de la producción e inciten a los hombres a una cualificación superior”.
(9) Stalin, en su obra de 1952 titulada Los problemas económicos del socialismo en la URSS, afirmaba que no existía ninguna contradicción en el país soviético entre trabajadores manuales e intelectuales (dicha afirmación se producía tan solo cuatro años antes de que los revisionistas y la burguesía estatal soviética tomaran el poder en la URSS):
“Se comprende que, al ser destruidos el capitalismo y el sistema de explotación, debía desaparecer también la oposición de intereses entre el trabajo manual y el trabajo intelectual. Y en nuestro actual régimen socialista ha desaparecido, efectivamente. Ahora los hombres dedicados al trabajo manual y el personal dirigente no son enemigos, sino camaradas y amigos, miembros de una misma comunidad de producción, interesados vitalmente en la prosperidad y en el mejoramiento de la producción. De su vieja enemistad no queda ni rastro”.
Y en la misma obra incluso llegaba a afirmar que ciertas diferencias entre trabajo intelectual y manual, aunque de carácter no esencial, seguirían existiendo a lo largo del tiempo, perpetuando así para siempre la diferencia entre personal dirigente y productores directos:
“Lo mismo hay que decir respecto a la diferencia entre el trabajo intelectual y el trabajo manual. La diferencia esencial entre ellos, es decir, la diferencia en cuanto al nivel cultural y técnico, desaparecerá, sin duda alguna. Pero, con eso y con todo eso, seguirá existiendo alguna diferencia, si bien no esencial, aunque sólo sea porque las condiciones de trabajo del personal dirigente de las empresas no son las mismas que las condiciones de trabajo de los obreros”.
(10) Estas cuestiones también tendrían una esencial importancia para la variación de la política exterior de la URSS y de la Internacional Comunista a mitad de la década de los años 30. En 1935 se celebra el VII Congreso de la Internacional que aprueba la táctica de los Frentes Populares, que consistía en una alianza interclasista para la defensa de la democracia burguesa frente al auge del fascismo, relegando el objetivo de la revolución socialista. En esa época el Movimiento Comunista Internacional organizado en la III Internacional fue instrumentalizado como un aparato defensivo de la Unión Soviética frente a las posibles agresiones del imperialismo (concretamente frente al bloque imperialista encabezado por la Alemania nazi) que en la concepción ideológica del PC(b) de los años 30 suponían la única posibilidad de restauración del capitalismo en el País de los Soviets.
(11) En la Historia del Partido Comunista (bolchevique) de la URSS de 1938 se afirma lo siguiente:
“La Constitución (1936) vino a consagrar el hecho de alcance histórico-universal de que la URSS ha entrado en una nueva etapa de desarrollo, en la etapa de coronamiento de la edificación de la sociedad socialista y de transición gradual hacia la sociedad comunista”.
(12) En el ámbito ideológico, tesis que desarrollarían los revisionistas kruschevistas, como el Estado de todo el pueblo, eran una continuación de la consideración de inexistencia de clases sociales antagónicas y de la única existencia de clases amigas en la URSS imperante en el Partido bolchevique desde mediados de los años 30. De esta forma, las teorizaciones precedentes -como la anterior- que beneficiaban a los intereses de los revisionistas serían recogidas por estos, al igual que la defensa de la imposibilidad de restauración del capitalismo en la URSS que Kruschev llevaría aún más  allá en el XXI Congreso del PCUS, en 1959, estableciendo que también resultaba imposible la restauración del capitalismo por una agresión imperialista, por lo que, según él, el socialismo había triunfado definitivamente en la Unión Soviética. ///.



///12/8/2013[Libro] Apuntes Críticos a la Economía Política
x Ernesto Che Guevara    ::    Más articulos de esta autora/or: Más artículos
El Che, estudioso incansable, indaga las causas y consecuencias del dogmatismo soviético que tanto daño hacía a la causa revolucionaria mundial


¿Por qué recomendar leer los Apuntes Críticos del Che Guevara?

El Che se resiste a ser confinado en el recuerdo del 8 de octubre, o ser reconocido sólo como el guerrillero heroico. Su figura de pensador revolucionario se yergue sobre sus hazañas de guerrero, y baja al siglo veintiuno a pelear contra los que él siempre enfrentó: los dogmas, las oligarquías y el reformismo.

El Che se enfrentó a los dogmas sostenidos por la Unión Soviética próspera, fuerte, arraigada, con tradición, cuna y núcleo del Socialismo mundial, que dictaba líneas políticas al resto del mundo. Había que tener coraje y audacia teórica para cuestionar las tesis de la Unión Soviética, y además hacerlo desde el marxismo revolucionario y desde la Revolución.

Ese cuestionamiento que el Che hizo a las tesis soviéticas nos dejó grandes y útiles enseñanzas para los procesos revolucionarios actuales. El Che cuestionaba la visión dogmática que postulaba de forma mecánica que las fuerzas productivas al desarrollarse entraban en contradicción con las relaciones de producción, y esa contradicción se resolvía con la Revolución. Por tanto lo que había que hacer era desarrollar las fuerzas productivas, y luego se daría la Revolución. Estas tesis tienen consecuencias en el comportamiento político de los revolucionarios. Si eso era así, los revolucionarios de estos países del Sur no tenían otra cosa que aliarse con las burguesías nacionales e impulsar el desarrollo de las fuerzas productivas. Aparecía así la paradoja de revolucionarios en alianzas con los enemigos de clase, impulsando a las burguesías.

De esta manera, en manos dogmáticas, el marxismo se transformó en un instrumento contrarrevolucionario: en nombre del marxismo se construyeron tesis para no hacer la Revolución y para disuadir a quien pretendiera hacerlas.
El Che, que venía recorriendo a la América en busca de una Revolución, se topa con otros “herejes”, con Fidel, que venía del Asalto al Cuartel Moncada, calificado años más tarde por el Che como una acción contra los dogmas y contra las oligarquías.
El Che se une a este contingente hereje, y nace como revolucionario cuestionando en la práctica el cepo ideológico que impedía que los pueblos latinoamericanos emprendieran sus luchas revolucionarias. Recordemos que el Partido Comunista de Cuba no comprende las acciones de Fidel, y no las acompaña desde el primer momento.

El Che, estudioso incansable y empapado de una práctica que ponía en lugar hegemónico a la conciencia, puede indagar las causas y consecuencias del dogmatismo soviético que tanto daño hacía a la causa revolucionaria mundial.

Hace pocos años se ha publicado material que nos indica el profundo estudio que hizo el Che de estas desviaciones, “Los Apuntes Críticos al Manual de Economía de la Academia de Ciencias de la Unión Soviética ” es el más importante de estos. (a).

En este libro, editado por Ocean Sur, se recogen los comentarios que el Che le hace párrafo por párrafo a este manual. Pero más que por su cuestionamiento al manual, el valor de los apuntes críticos es que expone lo sustancial del pensamiento del Che para la etapa de transición hacia el Socialismo. Por eso este mes de agosto nuestro libro recomendado es los Apuntes Críticos a la Economía Política de Ernesto Che Guevara.


(a) : " Hemos reproducido esta nota sobre el Che Guevara,...porque nosotros es en estos últimos años cuando hemos podido entrarle al libro, ya que antes no teníamos capacidad critica al faltarnos conocimientos y -poder crítico,...-no comprendíamos muchas cosas,...lo leíamos, lo estudiábamos y lo dejábamos una y otra vez,...PENSAMOS QUE AL OBTENER NOSOTROS MÁS CAPACIDAD PORQUE HEMOS ELABORADO NUESTROS PROPIOS CONOCIMIENTOS Y ELABORADO TEORÍA, A NUESTRO NIVEL Y CAPACIDAD, PODEMOS ENTRARLE ALGO Y PLANTEAR LO QUE SE DEBERÍA DE HABER REALIZADO SEGÚN LAS CONDICIONES REALES Y OBJETIVAS,...NO DE FORMA DOGMATIZADA, O ESTILO CLICHÉ,...


PACTO DE VARSOVIA, SU DISOLUCIÓN Y LA TEORÍA COMUNISTA IMPERANTE, EN RELACIÓN CON LA TEORÍA DE LA REVOLUCIÓN DE LA HUMANIDAD.

" Se trata con este trabajo realizar un análisis crítico sobre la experiencia revolucionaria de la fuerza político y social del comunismo,...del proletariado y sectores populares como clases sociales oprimidas que toman el poder social e intenta crear su nueva sociedad; y en el desarrollo y practica-experiencia de la misma, plantear lo que realmente realiza,...donde ha llevado y lleva esas políticas,...plantear una valoración sobre la coyuntura internacional en 2.014,...y ello basándonos en la elaboración de los conceptos contenidos en la Teoría de la Revolución de la Humanidad,...ya proyectada por el G.C.P.Internacionalista.Málaga, -éste, hoy en día inexistente- ".


PACTO O TRATADO DE PAZ PARA TERMINAR LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL,...Los coletazos de la Segunda Guerra Mundial. COMO SE OBSERVARÁ SE TRATA DE DESARROLLAR UNA INVESTIGACIÓN SOBRE LA REALIDAD DEL COMUNISMO EN LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD. 

OFICIALMENTE LA REVOLUCIÓN SOVIÉTICA, O RUSA,...ERA UN EXPONENTE DE LA REVOLUCIÓN PROLETARIA Y POPULAR UNIVERSAL,...MUNDIAL. AUNQUE EN LA PRACTICA SOLO PUDO SER para  LA CONSTRUCCIÓN DEL Socialismo COMUNISMO EN UN SOLO PAÍS, -según los dirigentes de la nueva clase dominante,- LA URSS, CUANDO RUSIA Y OTRAS NACIONES SE CONSTITUYEN EN LA UNIÓN DE REPÚBLICAS SOCIALISTAS SOVIÉTICAS.

EL MARXISMO DEFINÍA AL PROLETARIADO COMO FUERZA SOCIAL REVOLUCIONARIA, SOLIDARIA, INTERNACIONALISTA Y UNIVERSAL,...EL COMUNISMO POR DEFINICIÓN ES UNIVERSAL,...ES PREMISA-CONDICIÓN DE REALIZACIÓN PLANETARIA PARA QUE REALMENTE SEA ESO,...--EN NOMBRE DEL MARXISMO Y DEL PROLETARIADO SE PUEDE,...Y SE HACE,...HACER UNA COSA Y LA CONTRARIA,...¡¡. CUANDO MUERE LENIN Y DEJA DE SER DIRIGENTE DEL P.C.b, Y AL POCO TIEMPO SE CONSOLIDA COMO JEFE DE ESTADO Y DEL PARTIDO J. STALIN,...SE VA CREANDO LA DENOMINACIÓN DE MARXISMO-LENINISMO,...A TODO LO QUE SE CONSTRUYA EN ADELANTE,...ASÍ TAMBIÉN EL P.C. DE CHINA, ADEMÁS DE SER MARXISTA SE GUÍA POR LAS TEORÍAS LENINISTAS,...ES UN PARTIDO M-L,...DESARROLLANDO ESE PARTIDO ADEMÁS LA LINEA MAOISTA,...AL SER DECLARADO PRESIDENTE DEL PARTIDO EN UN MOMENTO DE SU HISTORIA. ASÍ QUE EL M-L, SE CONVIERTE EN M-L,M,...PASAN LOS AÑOS Y EN ALGUNAS ZONAS DEL PLANETA ESTE M-L,M,...SE CONVIERTE EN PERÚ EN: M-L,M, PRINCIPALMENTE PENSAMIENTO GONZALO: M-L,MpG,...¡¡,...y así sucesivamente según territorios, o realidades sociales concretas,...


En EE.UU. N.A., CON EL pcr, DIRIGIDO POR, el presidente, BOB AVAKIAN,...SE DENOMINA M.L,MpB.A.,...ES DEMENCIAL TODO ESTE ASUNTO QUE PLANTEAMOS, QUE ALGUNAS COSAS ES SOLO REPETIR O REFLEJAR REALIDADES SIMPLES,...Según parece se ha producido una escisión o un partido nuevo ha sido creado en este país,...es el NPC, revolución cultural proletaria,...que critica y está contra las nuevas tesis o síntesis de B.Avakian,...que es asumida como línea política de dicho partido Avakianista,...lo decimos así porque todo gira alrededor del presidente,-que es culto a la personalidad en vivo,- el sr. Bob Avakian.



Cuando la URSS, se constituye y empieza a caminar como País-estado con cierta normalidad,...desarrolla unas políticas internas y externas,...ya que no son un estado aislado,...han contraído determinados acuerdos, compromisos, con otros estados, partidos y entidades internacionales,...como la Internacional Comunista, o tercera internacional,...las mismas son de desarrollo económico, social y político,...con una clase social en el poder proletaria y campesina,...basada éstas en el marxismo en general y el leninismo en particular,...( se podrá o podría derivar de ahí,...lo de marxismo-leninismo,...). EN LA ÉPOCA EN QUE LA TENDENCIA O FRACCIÓN DOMINANTE EN EL PARTIDO COMUNISTA ESTA DIRIGIDA POR J. STALIN,...YA OFICIALMENTE TODO ES SEGÚN EL LENINISMO Y LA CLARIVIDENCIA DEL LIDER STALIN,...PASA EL TIEMPO Y SE CONSOLIDA EL STALINISMO COMO LÍNEA POLÍTICA;...AL IGUAL PASA CON LA REALIDAD DE CHINA R. POPULAR,...NACE EL MAOISMO,... ( Cuando mueren estos líderes,...al poco tiempo aparecen las críticas oficiales,..."cometieron errores, crímenes stalinistas,..."; si fueran estas críticas como forma de superación humana y de relaciones sociales,...pues quizás tendrían una venerable justificación,...pero parece que no es el caso,...Fueron como forma para desarrollar aún más las condiciones sociales capiimperialistas,...¡¡; EN NOMBRE DEL M-L,...SE HAN DESARROLLADO VERDADERAS TROPELÍAS, COMO ES POSIBLE LA CASI NO ADVERTENCIA O COMPRENSIÓN DE ESAS ACCIONES POLÍTICAS,...)

HOY A DÍA DE 1 DE MARZO DE 2.014,...NO HAY NUEVA ...YA QUE NO HAY REFERENCIA COMUNISTA FUERTE,...NO HAY TIMONEL,...COMO SE DECÍA HACE UNAS DÉCADAS. EN PAÍSES ASIÁTICOS PARECÍA QUE IBA A APARECER UN REFERENTE,..."EL PACHANDRISMO,...", pero parece que no va a ser,...¡¡.

Ponemos este recorte, como igualmente podríamos haber puesto otro,...HOY NO HAY LÍDERES,...NO HAY ACCIÓN IMPORTANTE,...NO HAY LÍDER INTERNACIONAL,...UF, ES BUENO,...AUNQUE PARECE QUE EL CULTO A LA PERSONALIDAD DEL LÍDER,...ES CUANDO YA ESTÁ MUERTO, SE LE HACEN LOS FUNERALES, Y YA QUEDA LA AUREOLA,...

NI HAY LÍDER VIVO,...NI HAY ORGANIZACIÓN PROLETARIA LÍDER, NI ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LIDERES, CASI NADA,...SIGUE HABIENDO ATOMIZACIÓN Y GUERRA CIVIL ENCUBIERTA Y ALGUNAS VECES ABIERTAS EN EL SENO DEL COMUNISMO,...¿ PERO LA HUMANIDAD DEFIENDE AÚN LA NECESIDAD DEL COMUNISMO COMO SISTEMA SOCIAL,...?.CON TANTO HABLAR DE COMUNISMO, DE MARXISMO,...Y CON LAS EXPERIENCIAS SOPORTADAS,...LA HUMANIDAD NO SE INTERESA,...AL MENOS POR AHORA,...POR LAS FUERZAS COMUNISTAS EXISTENTES,..SUS PRACTICAS, MENSAJES,... ( parece que se usa el marxismo-leninismo, como técnica para derribar a un poder existente,...pero no se utiliza como línea política y programa revolucionario de toda la humanidad proletaria-popular,...¡¡).

LA EXPERIENCIA SOCIAL DE LA HUMANIDAD ES UNA CULTURA AL FIN Y AL CABO,...DE MUCHOS AÑOS,...LA COMUNISTA ES COMO RECIENTE,...NO ES ASIMILADO BIEN,...ES CASI UN MAL INTRODUCIDO POR LOCOS IDEALISTAS QUE AL FINAL SE HACEN EN OPRESIVOS OGROS SANGUINARIOS,...Y QUE NO RESUELVEN LAS CONDICIONES DE VIDA SOSTENIBLES,...PORQUE ENTRAN EN GUERRAS, EN MILITARISMOS, EN PRACTICAS POLICÍACAS DE SEGURIDAD Y REPRESIÓN,...Y MUCHAS COSAS MÁS, QUE SE EXPONDRÁN ALGUNAS,...¡¡.



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DOCUMENTACIÓN
Gonzalo
Textos importantes del Presidente Gonzalo:


  SOBRE 150 AÑOS DE REVOLUCIÓN PROLETARIA MUNDIAL. (Centésimo aniversario del Presidente Mao Tse-tung) (Informe completo) Diciembre 1994.

Gran Balance de 150 años de revolución proletaria mundial. Análisis de los avances y conquistas, los fracasos y retrocesos, los problemas aún no resueltos y de la perspectiva del futuro.   leer >> 


  ACERCA DE LA HISTORIA DEL PROLETARIADO INTERNACIONAL. Primero de Mayo 1994.
Documento sobre el desarrollo de la revolución proletaria mundial desde su comienzo en 1848, resaltando sus leyes de desarrollo, el desenvolvimiento de la contradicción entre revolución y contrarrevolución en los primeros 150 años, los problemas actuales y su causas, asi como las tareas pendientes.     leer >>

  SOBRE EL DESARROLLO DE LA REVOLUCIÓN PROLETARIA MUNDIAL. Comentario del Presidente Gonzalo. 1999
Comentario sobre la futura Nueva Gran Ola de la revolución proletaria mundial, el desarrollo de la historia por ondas, y las características y la perspectiva de la situación internacional a finales de los noventa.     leer >>

  SOBRE LA GLOBALIZACIÓN. Comentario del Presidente Gonzalo. 1999.
Análisis de la globalización desde el punto de vista del marxismo, sus consecuencias para los pueblos oprimidos y para el desarrollo de la revolución.     leer >>

  SOBRE MAÑANA Y FUTURO. Comentario del Presidente Gonzalo. 1999.
Reflecciones sobre el proceso histórico de la humanidad, la relación entre los avances científicos y sociales y la ley de la contradicción entre lo nuevo y lo viejo.   leer >>

  COMENTARIOS DEL PRESIDENTE GONZALO. Enero 1994 - Mayo 1995.
        EL HOMBRE.   >>
        SOBRE ARTE Y LITERATURA   >>
        SOBRE RELIGIÓN   >>

        SOBRE FILOSOFÍA   >>
        SOBRE HISTORIA   >>
  


SOBRE 150 AÑOS DE REVOLUCIÓN PROLETARIA MUNDIAL. (Centésimo aniversario del Presidente Mao Tse-tung) (Informe completo) Diciembre 1994. 

Gran Balance de 150 años de revolución proletaria mundial. Análisis de los avances y conquistas, los fracasos y retrocesos, los problemas aún no resueltos y de la perspectiva del futuro.   leer >> 

SOBRE CIENTOCUENTA AÑOS DE REVOLUCION PROLETARIA MUNDIAL
(Centésimo aniversario del Presidente Mao Tse-tung) (1)




INTRODUCCIÓN

SOBRE EL DESARROLLO DE LA REVOLUCIÓN PROLETARIA MUNDIAL. LA GUERRA POPULAR, LINEA MILITAR PROLETARIA
  • Revolución de 1848, Manifiesto del Partido Comunista y primer repliegue (I Internacional).

  • Comuna de París, repliegue prolongado y desarrollo del marxismo (II Internacional).

  • Imperialismo, Ira. Guerra Mundial y Revolución de Octubre (Internacional Comunista y era de la revolución proletaria mundial).

  • Desarrollo de la revolución proletaria mundial, fascismo, revolución china y II Guerra Mundial.

  • Ascenso de la revolución proletaria mundial. Imperialismo yanqui. Movimiento de liberación nacional. Revisionismo y restauración. La gran revolución cultural proletaria.
  • Repliegue político general y ofensiva general del imperialismo. Hegemonía de EE.UU. y recuperación transitoria. Nueva etapa de la revolución mundial.

SOBRE EL SOCIALISMO Y LA DICTADURA DEL PROLETARIADO
  • Construcción del socialismo. Rumbo de la historia y de la revolución, no utopía. En 66 años: primera fase del socialismo.
  • Dictadura del proletariado, garantía de los derechos de la clase y del pueblo. Estado burgués sin burguesía, derecho burgués y restauración (usurpación del Poder). Dictadura del proletariado: remate del Estado de clases y camino necesario al comunismo (66 años lo prueban).

LA CONSTRUCCIÓN DE LOS TRES INSTRUMENTOS
  • No basta línea y principio de construcción. Construcción concéntrica.
  • Partido. Sin Partido no se lucha por, ni se conquista, ni se defiende el Poder. El Partido se construye ideológica, política y orgánicamente en la lucha de dos líneas y en la lucha de clases en función del Poder. Sin dirección proletaria no hay Partido Comunista. La militarización, necesidad presente y futura.

  • Ejército. Sin ejército de nuevo tipo no hay guerra popular, ni revolución. Tesis leninista de la milicia popular, construcción con tres fuerzas e integración en un solo ejército. Usurpación del ejército y restauración.
  • Frente único. En el maoísmo tenemos la teoría completa del frente. La cuestión del frente a nivel internacional (el frente antifascista, VII Congreso de la IC). Construir el frente es organizar a las masas para la revolución.
  • Construir la conquista del Poder, salto y construcción orgánica. Campaña de rectificación en construcción.


¿COMO ESTA EL MARXISMO-LENINISMO-MAOISMO HOY?

FILOSOFIA MARXISTA

  • Tres etapas. Marx, Lenin, Presidente Mao.
  • El materialismo dialéctico.

  • Dialéctica y ciencia.

  • Dialéctica y materialismo histórico.
  • La nueva lógica.

  • Contradicción y ley en la historia.

  • Proceso de los sistemas sociales y hundimiento de los imperios.
  • Importancia de la filosofía marxista.


ECONOMIA POLITICA PROLETARIA

  • Carácter monopolista del imperialismo.

  • Carácter parasitario del imperialismo.

  • Carácter agonizante del imperialismo.
  • Crisis ideológica burguesa.

  • El Presidente Mao y el carácter político del imperialismo.

  • Coloso podrido de la cabeza a los pies y recuperación transitoria.

  • Relaciones económicas internacionales y lucha antiimperialista.


SOCIALISMO CIENTÍFICO
  • El proceso de la revolución burguesa.

  • El revisionismo combatirlo siempre.

  • La ofensiva general del imperialismo.

  • Repliegue político general de la revolución proletaria mundial.
  • Situación revolucionaria.

  • Sobre la tendencia principal.

  • Sobre el comunismo.




1994


DIRECCIÓN CENTRAL PARTIDO COMUNISTA DEL PERU ///.




/// ""26 DE FEBRERO DE 2014


Cinco corrientes comunistas francesas denuncian el golpe fascista en Ucrania

Ucrania está en las puertas de una guerra civil bajo influencia extranjera, bajo un esquema que los conspiradores de la ALIANZA ATLÁNTICA han experimentado trágicamente en Siria.

El sangriento conflicto en Kiev fue deliberadamente apoyado por los partidarios de un proyecto que pretende anexar Ucrania a la UE y la OTAN, como ha sido desde la desintegración de la URSS y el campo socialista, el Este y parte de la antigua Unión Soviética (los países bálticos). Los imperialistas occidentales, obviamente, saben que un proyecto de este tipo es inaceptable para Rusia cuyo territorio está cada vez más rodeado por las bases de la OTAN y Estados Unidos, desde el Báltico hasta Asia central.
Jefe nazi Oleh Tyahnybok, furer del partido nacional socialista ucraniano rebautizado "Svoboda" miembro del frente fascista europeo, líder del golpe de estado pro imperialista de Ucrania

A pesar de la presentación escandalosamente sesgada de este hecho en los medios de comunicación occidentales, las fuerzas que alimentan el conflicto ucraniano dan golpes de interferencia (presencia permanente y representantes inflamatorios de la UE y de los Estados Unidos de América en las movilizaciones de las facciones de la "oposición" ) que no tienen nada que ver con la democracia, estos incluyen :

 - En 
Ucrania, el partido fascista y "socialista nacionalista" antisemita de nombre "Libertad" (Svoboda), nostálgicos del III Reich alemán, que quieren ajustar cuentas con los comunistas ucranianos y dar una batalla con Rusia, esclavizando a la clase trabajadora, especialmente a los trabajadores mineros del Este, introduciendo a Ucrania por la fuerza en el redil de la Europa imperial, como lo hicieron sus precursores "colaboracionistas" [con la Alemania hitleriana] de los años 40/45 de habla rusa.

Los verdaderos líderes de la insurgencia reaccionaria son realmente la UNIÓN EUROPEA, la OTAN imperialista y la UNIÓN TRANSATLÁNTICA en construcción detrás del EJE WASHINGTON-BERLIN . La clase dominante "Francesa" a la cabeza MEDEF [Movimiento de Empresas de Francia], es una parte integral de este proyecto imperialista global, como se muestra en las marcas de agua del manifiesto "La necesidad del área", adoptada por el MEDEF a finales de 2011.


Ya, los rebeldes intentaron tomar edificios públicos, destruyendo las estatuas de Lenin y todo lo que conmemora la victoria del Ejército Rojo contra Hitler, secuestraron a las instituciones del país y atacaron a la policía. Todo indica que estos fascistas incluso disfrazados , y que nuestro medios retratan como luchadores por la libertad, ahora quiere comprometerse con la lucha armada y la guerra civil causando la internacionalización del conflicto y alimentando la tensión de unos 'Juegos Olímpicos de invierno' [así en el documento original] entre la UE y Rusia. Los peligros son grandes para la paz y la democracia.

La UE está fingiendo querer "apaciguar" la situación. La realidad es que se trata de un bombero pirómano internacional cuyos pueblos tienen tiempo para ver su naturaleza de clase reaccionaria, imperialista, contra-revolucionario y a favor del imperio fascista euroatlántica en construcción.
Foto
Ucrania, Siria, Libia...por donde pasa el imperialismo asesino sólo queda destrucción y muerte

Ya se sabía por la política de austeridad y la deslocalización industrial, la UE, no es la prosperidad, sino la pobreza masiva, el desempleo, la explosión de la desigualdad. También era conocido por la violación sistemática de los del pueblo, expresada en un referéndum, la UE es lo contrario de un espacio democrático.Vemos ahora, tras el trágico episodio de los Balcanes, con el ejemplo de Ucrania que la UE no es el área de la paz que sus promotores han promocionado, pero puede ser un apoyo a la guerra civil y apoyar a las fuerzas fascistas. Ya, en el silencio de nuestros medios de comunicación "democráticos" de Bernard Henry-Levy y otros seudo-filósofos, con el apoyo de la UE en Ucrania y persiguiendo la prohibición del Partido Comunista de Ucrania y del Partido de las Regiones que se oponen al golpe de Estado.
cow
Soldados alemanes invasores roban una vaca ucraniana, hoy la nueva Alemania imperialista quiere saquear la riqueza del país otra vez

Esto de ninguna manera significa que debamos apoyar políticamente al régimen de Putin en Rusia. Naturalmente, estamos apoyando a los comunistas rusos, que son los defensores más consecuentes de la paz y la independencia nacional en su país.No es sólo apoyo político, sino anti-imperialista y defensor del derecho de todos los pueblos de Europa y del mundo a la lucha por su autodeterminación. Esto es para evitar el estrangulamiento programado de Ucrania, del pueblo bielorruso y ruso. Como dijo De Gaulle en 1966 "los franceses saben que la Rusia soviética ha desempeñado el papel principal en su liberación". Esto se hace para contrarrestar la marcha de la Segunda Guerra Mundial. Esto se hace para contrarrestar al fascismo subcontinental europeo.
A rural newspaper staff reports on the work at a collective farm in Ukraine.
Construcción del socialismo verdadero en el agro ucraniano

Es por eso que los movimientos comunistas firmantes declaran:
John Demjanjuk, Germany is Guilty, Germans hang Slavs during WWII, Ukraine, Kharkiv, Civilians hanged by the Germans in retaliation for a resistance attack on German headquarters, November 1941
Comunistas ahorcado por la horda nazi en la ciudad ucraniana de Jarkov en 1942. Lo que les espera hoy a los comunistas, judíos, rusos y progresistas a manos de la horda neonazi ucraniana.
    
Su total solidaridad con los comunistas ucranianos en su lucha por la democracia, la paz civil, el entendimiento entre los pueblos del subcontinente oriental y occidental de Europa .
 
    Su condena total de la intervención imperialista de la UE, de EE.UU. , y del gobierno " socialista" de Francia en los asuntos internos de Ucrania.Mientras que en Francia se derrumba el poder de compra popular, los servicios públicos sufren por el éxito de los despidos y la reducción de la protección social, el pueblo de Francia no tiene ninguna necesidad de emprender detrás de Hollande una nueva cruzada extremadamente peligrosa, además de abrirse declaradamente o no a la intervención en África o en Oriente Medio.

Los comunistas, que están en la vanguardia de la lucha por la paz y la solidaridad internacional, necesitan más que nunca unirse, colocando el repudio radical a la UE y la OTAN según el espíritu del texto producido por "Focus on the communism" y publicado en septiembre de 2013.

Firman Polo por el Renacimiento Comunista de Francia (PRCF), Círculos Comunistas y por las corrientes internas del PCF "Dar Vida y Reforzar el PCF", Rojos Vivos del Mediodía e Izquierda Comunista.
Rojos Vivos Mediodía
Dar Vida y reforzar el PCF
Izquierda Comunista del PCF
Polo de Renacimiento Comunista de Francia


Etiquetas: Espacio postSoviético

1 Comments:

Blogger Luis Villaverde Bouzas said...
Prosoviéticos trasnochados...
3:07 a. m.   ""///.


DISOLUCIÓN PACTO DE VARSOVIA, DE LA URSS,...LAS NUEVAS GUERRAS IMPERIALISTAS CONTRA PAÍSES ASIÁTICOS, DESDE IRAK, AFGANISTÁN,...Y LAS REBELIONES TORMENTOSAS ÁRABES, LIBIA, SIRIA,...HASTA HOY EN DÍA UCRANIA Y VENEZUELA,...Y ENTRE MEDIO LAS ACCIONES EN ÁFRICA POR PARTE DE FRANCIA, EE.UU. de N.A.,...COMO PRINCIPALES AGENTES,...


NOTA: Una gran lastima es que la mayoría de las entidades que nos proclamamos-reclamamos de la revolución proletaria no tenemos nada importante-interesante que contar,...no participamos prácticamente en nada importante,...mucho chau-chau,...y poco más,...y lo poco es casi siempre para distorsionar la política y las formas teóricas, la intelectualidad proletaria, de la humanidad proletaria-popular,...¡¡. lukyrh.

"" Se ha reformado algo este trabajo, en 7,5,2.014,,...inducido por la publicación del PCR EE.UU. del documento : "
Revolucion
¡Ahora en línea en español!

¿CONQUISTAR EL MUNDO?
Deber y destino del proletariado internacional  


Bob Avakian, presidente del Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos
En esta obra fundamental, Bob Avakian habla de "la necesidad de combinar una perspectiva histórica universal con la disección rigurosa y crítica de experiencias históricas especialmente cruciales y concentradas, de sacar al máximo las lecciones y de luchar para forjar lo más rigurosamente que se pueda esas lecciones como armas para el presente y el futuro"... ///.

el cual recibimos por correo electrónico,...al mismo lo estudiaremos con cierta profundidad, y se publicará alguna cosa más adelante,...-la editorial del blog-"".

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